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Notas de Opinión

Los 4 desafíos estratégicos para Alberto Fernández

El gobierno del Frente de Todos deberá enfrentar un sinnúmero de desafíos, mencionar cada una de las dificultades por las que atraviesa nuestro país nos demandaría mucho más tiempo

Columna publicada originalmente en Todo Noticias

Nos concentraremos aquí en las urgencias, aquellas cuestiones inmediatas que se tornan vitales para la próxima gestión.

Resumiendo, entonces, existen cuatro desafíos estratégicos, que Alberto Fernández deberá afrontar a partir de hoy: uno es de orden político, otro económico, el tercero es de carácter simbólico y, finalmente, la inserción internacional.

Poco margen de error

El primer desafío es que tanto este nuevo gobierno, como su flamante presidente, no cuentan con demasiado margen de error, es decir, no hay tiempo para aprender. Todos los gobiernos experimentan una curva de aprendizaje y la lógica de funcionamiento del trabajo en equipo lleva tiempo. Sin embargo, dada la urgencia de la crisis, no existe hoy en Argentina mucho margen de acción.

Y así lo demuestran los datos del último Monitor del Humor Social y Político que realizamos mensualmente junto a D´Alessio-Irol: consultados acerca de las expectativas económicas para el próximo año las opiniones se encuentran divididas: un 45% opina la economía estará peor el año próximo y un 49%, se muestra optimista. Entre la mitad que piensa que la situación económica del país mejorará dentro de un año, si bien existe un 45% que es consciente de que la mejora de la economía será un proceso que demandará tiempo, alrededor de un año; se encuentra, además, un 13% que espera que los cambios se evidencien inmediatamente, un 19%, después del verano y un 21% en el segundo semestre, por lo que existe un alto porcentaje que le da poco tiempo al gobierno para responder a las demandas de la ciudadanía.

Desde ese punto de vista, si bien Alberto Fernández cuenta con experiencia en varios cargos, ser presidente de la Argentina no se parece a nada que se puede haber hecho previamente, es algo único; su jefe de gabinete o alter ego, Santiago Cafiero, tendrá su primer cargo de relevancia; el Ministro de Economía, Martín Guzmán, reconocido académicamente, no posee experiencia en la administración pública; Wado de Pedro tiene mucha militancia política, fue diputado y secretario general de la presidencia en 2015, pero ser Ministro del Interior será el primer cargo de importancia que tenga.

Es decir, nos encontramos con un gabinete debutante que cuenta con una mezcla de experiencia y juventud, pero donde en la mayoría de los cargos críticos no se contará con el suficiente expertise individual y no ha engranado aún la compleja maquinaria que implica el funcionamiento en equipo, mientras tanto, el tiempo escasea. De hecho, Guzmán conoció a sus compañeros el día del anuncio del gabinete. Durante los últimos 45 días de transición si el equipo hubiera estado definido con anterioridad, al menos hubieran tenido una lógica previa de trabajo en conjunto.

Los anuncios a último momento suprimieron dicha posibilidad. El tiempo nos dirá si este lapso desaprovechado puede generar costos futuros, de ser así se arrepentirá el presidente por haber dilatado las designaciones. Si la intención de Alberto Fernández es convertir a Martin Guzmán en un primus inter pares con un rol destacado como ministro coordinador del área económica la situación se torna aún más compleja.

Sobre la marcha, el discípulo de Stiglitz no sólo deberá atender la urgencia del día a día, sino también conocer a la mayoría de sus contrapartes en la gestión. Es un equipo que no se conoce y tiene que salir a jugar la final del mundial, y lo peor de todo, es que, con 41% de pobreza, ya vamos perdiendo por goleada.

Cuestión fiscal y deuda

El segundo desafío es estrictamente económico, donde la clave es, por un lado, la cuestión fiscal y por el otro, la deuda, aunque obviamente están vinculadas. Porque para que haya una negociación rápida Argentina tiene que mostrar un plan que efectivamente tenga certidumbre respecto de la generación de un superávit fiscal primario. Y muchos acreedores, como es previsible, van a pedir un auditor y hasta ahora ese auditor siempre ha sido el Fondo Monetario Internacional.

La Argentina deberá mostrar lo antes posible un plan convincente, donde el FMI tiene que querer participar como auditor, al margen de la deuda, para que los bonistas confíen y estén dispuestos a aceptar una negociación. Todo esto debe lograrse en pocos meses, porque, dadas las circunstancias actuales de falta de confianza, los vencimientos que se acumulan en marzo-abril resultan impagables.

Supuestamente Martín Guzmán presentará un plan próximamente, veremos los fundamentos de dicho programa. Para que la propuesta del flamante ministro sea aceptable deberá ir en búsqueda del superávit fiscal primario algo que en una situación de severa recesión resulta sumamente trabajoso, debido a que la ciudadanía se encuentra cargada de demandas que en la mayoría de los casos justamente implica mayor gasto público. La economía, entonces, se torna un complejo mecanismo de relojería.

El otro 40 por ciento

El tercero tiene que ver con la narrativa del Frente de Todos, de “tierra arrasada”, que supuestamente dará un margen de maniobra al nuevo gobierno, pero, como se evidenció el sábado con la despedida de Macri en Plaza de Mayo y leyendo los resultados de las elecciones, un 40% no cree en este diagnóstico.

En consecuencia, la concreción de un acuerdo amplio y heterogéneo, en torno a políticas públicas estratégicas de largo plazo resulta fundamental.

Fernández ya anunció la creación de un Consejo Económico Social, el cual tendrá características novedosas y en este contexto el gran interrogante es cómo hacemos para combinar “tierra arrasada” con “acuerdo” al mismo tiempo. La narrativa de la postgrieta y el discurso de la “tierra arrasada” son incompatibles.

Y más allá de la foto de Macri y Fernández en la misa en Luján “por la unidad y la paz de los argentinos”, lo cierto es que en la práctica la sociedad está agrietada, fragmentada y la gran pregunta es: ¿se puede ir a un acuerdo económico social con la sociedad tan dividida? Veremos cómo sortea este desafío simbólico, no menor.

El mundo

Finalmente, el cuarto desafío es internacional: estamos en un mundo muy especial donde el sistema internacional no pasa por una etapa de certidumbre, es un mundo desordenado y de sorpresas constantes. La región está convulsionada, por lo que es probable que a Estados Unidos o al FMI no les convenga dejar que la Argentina caiga aún más profundo. De ser así, puede haber mayor voluntad de negociación o al menos la relativa flexibilidad como para evitar que la situación se agrave.

Pero hace falta ir al FMI, donde hay muchos otros países, una diplomacia muy activa con Europa, con Canadá, más allá de Estados Unidos, y el esfuerzo que tiene que hacer la Argentina en general, y el presidente y el canciller en particular para lograr esa confianza va a ser espectacular. Es un mundo donde la Argentina no es prioridad y América Latina, tampoco, ni para Estados Unidos ni mucho menos para Europa.

El trabajo en materia de diplomacia y de política exterior será impresionante, sobre todo porque, guste o no, para el mundo occidental (que tiene mayor peso relativo en el directorio del FMI) el discurso y la figura de Macri, eran mejor percibidos y estaban más alineados a los que estos países esperaban. ¿Fue una decepción y un fracaso? Si, pero en principio había más empatía con las propuestas, ideas y el liderazgo de Macri. Es decir que aquí también tendrá el nuevo gobierno que enfocar sus esfuerzos para revertir esta situación.

Notas de Opinión

Cómo se gestó la renuncia de Martín Guzmán

El ministro de Economía anunció su salida a través de su cuenta de Twitter, cuando Cristina Kirchner encabezaba un acto en Ensenada.

Totalmente sorpresiva la renuncia de Martín Guzmán porque no pensaba hacerlo, por lo menos, hasta mañana porque tenía previsto viajar a Francia el martes próximo y tenía todo preparado para ese viaje. En consecuencia, estuvo trabajando hasta ayer a la noche.

Por esta razón, la renuncia está precipitada. Y como dice el texto: “Con la profunda convicción y la confianza en mi visión sobre cuál es el camino que debe seguir la Argentina, seguiré trabajando y actuando por una Patria más justa, libre y soberana”.

El ministro hasta el día de ayer, por lo menos, no pensaba renunciar y por eso es inesperada en este contexto. Por supuesto que hace bastante tiempo que se viene hablando de la renuncia de Guzmán y estaba pedida por Cristina Kirchner hace bastante tiempo.

Sabemos que la propia vicepresidenta, en los últimos contactos que tuvo con Carlos Malconian, manifestó que con la renuncia de Matías Kulfas no alcanzaba y que tenía que haber una renovación total del equipo económico. Cristina venía presionando por esta salida hace bastante tiempo.

También se sabía que los resultados de la política económica no fueron los deseados con inflación y dólar alto en los últimos tiempos. Todo un marco para la salida del ministro de Economía.

Pero Alberto Fernández el miércoles a la noche hizo declaraciones haciendo una ratificación muy fuerte de Guzmán. Es decir, que la decisión de salir del Gobierno se estaba madurando, pero se precipitó en las últimas 12 horas, entre la tarde de ayer y el mediodía de hoy.

Una de las cuestiones que pudo haber precipitado la salida de Guzmán es que le había pedido al Presidente el desplazamiento de los funcionarios del área energética que dependen de la vicepresidenta. Y aparentemente, Fernández no habría aceptado. Así que puede haber sido uno de los motivos que precipitaron su salida. Es lo que se está especulando ahora.

También se está evaluando en la Quinta de Olivos su reemplazante. A lo largo de este tiempo se especularon muchos nombres. Pero los que se manejan en este momento son: la secretaria de Relaciones Económicas Internacionales, Cecilia Todesca, y los economistas, Marcos Lavagna y Emmanuel Álvarez Agis.

En este momento, Guzmán se encuentra en el ministerio de Economía con todo su equipo y podemos confirmar que van a renunciar todos: el secretario de Hacienda, el secretario de Finanzas y el resto de los funcionarios que Guzmán había colocado en distintos puntos de la administración pública.

 

Columna publicada originalmente en TN.

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Notas de Opinión

La Cámpora amenaza y Alberto Fernández dicta una clase escolar de peronismo

El Presidente se puso a explicar en la CGT quién fue Perón y esquivó una respuesta directa a Cristina. El camporismo había dicho que se acabó la moderación. ¿Y qué viene?

El Cuervo Larroque, que es La Cámpora y es Cristina, porque piensa como ella o dice cosas que son las que ella piensa, corrió al Presidente de la primera línea de los memes con su casi insuperable “la economía crece mucho”. Fernández es así. Tiene un impulso incontenible a sacar conclusiones sin datos o sin datos suficientes. Pero igual hay que animarse a decir que el país sufre una crisis de crecimiento.

¿Y qué dijo Larroque? Que se acabó “la fase de la moderación”. Se supone que lo dijo por Fernández. La Cámpora y el cristinismo han tenido que soportar la etapa de la moderación. No tenían más remedio. Pero advierten: ya no más. Dicen: gobernar es enfrentar el poder económico y Cristina es la única que puede hacerlo.

De paso, cargan de nuevo contra el presidente que no llama ni se sienta con la vice, que en cambio va y llama y se sienta con Melconian, que también dice que Guzmán no va más. Después hay quienes tienen la esperanza, o sólo la declaran, de que la política tiene posibilidades de ponerse de acuerdo.

El miércoles Fernández ve en la tapa de Página 12 la internación de Milagro Sala y suspende todo para ir a verla. Al volver, pasa por C5N y denuncia como si nada que “nos quieren dar un golpe de mercado”. No explica cómo es que entran juntos un golpe del mercado, que se supone una medida defensiva del sector financiero, con una crisis de crecimiento. Es una explicación de alguien que no puede explicar. Lo culpa a Macri, por supuesto aunque si hay algo que pone nervioso a todo el mundo, y no sólo a los mercados, son amenazas como la de Larroque. O que el gobierno sean dos gobiernos y que una parte sacuda cada vez más fuerte al árbol para que Guzman se caiga.

Había empezado mal Fernández esa entrevista por televisión. No bien llegó al estudio, le dice a una de las periodistas:

-Puedo tutearte? Porque tratarte de usted no me sale. Te conozco hace muchos años, los conozco a todos hace muchos años, no se sientan ofendidos si los tuteo.

-No, por favor.

Y dirigiéndose a otra periodista:

-Hola, Nora. No te había visto. ¿Cómo andás?

-Irina, me llamo Irina.

-Irina, perdón, Irina. Nora es la socia, perdón. Este… claro, claro, claro. Este… te decía. Eh …. ¿qué te decía?

Alberto Fernández el miércoles por la noche en los estudios de C5N. Allí recogió el discurso del golpe de mercado.

Fernández está en problemas y apareció Scioli, ahora flamante ministro, para decir que estamos en “una etapa de reindustrialización fenomenal”. Scioli y Fernández comparten esa rarísima versión de la economía que el riesgo país, por hablar sólo de un dato nada más, se empeña en deshacer. El 1° de junio: 1. 914 puntos. 30 de junio: 2.428 puntos. Habría que considerarlo un éxito como el inmoderado dólar que también crece a destajo. Dólar blue 1° de junio, vendedor: $ 206. El 30 de junio: $ 239. Otro éxito: depreciación de apenas $ 33, sólo un 16%. Pesce, el jefe del Central, desenterado de que “la economía tiene una crisis de crecimiento” ,va y pone cepo sobre cepo para evitar “una devaluación brusca”. ¿Un 16% en un mes no será brusco?

También apareció el canciller Cafiero, esforzándose por quedar bien con Fernández y declarar que “lo paró en seco” a Boris Johnson. Fue al revés: Johnson lo paró en seco a Fernández al recordarle que la guerra de Malvinas “terminó hace 40 años”. Fernández improvisó un reclamo de soberanía en un pasillo. Está claro que Malvinas no es un tema para improvisar y que Cafiero, queriendo ayudar, la embarró un poco más.

Gobierno y cristinismo arman una frívola comedia de actos y contraactos, como los homenajes a Perón. Para refutar a Cristina, Fernández en la CGT se puso en exegeta de Perón, como si fuera peronista de la primera hora. Se inventó una vida que no tuvo y dictó una clase escolar de peronismo. Lamentable. El presidente y la vice hace largos dos años y medio que están en el gobierno. Ahora hablará Cristina: el contrapunto continuará. Pero va quedando para entrecasa, sólo para peronistas. Fernández podrá irse pensando en que tendrá su busto en La Rosada y sintiendo que se dio el gran gusto. Muchos de quienes creyeron en él sentirán una enorme desilusión.

 

Columna publicada originalmente en Clarín.

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Notas de Opinión

Dólar vs inflación desde que asumió Alberto Fernández

El dólar salió volando y superó los $250, medido a través del Contado con Liquidación. ¿Cómo viene el dólar vs. la inflación? ¿Qué medidas tomó el Banco Central? ¿A dónde puede llegar? Quedate hasta el final que te cuento todo.

Las últimas semanas fueron muy conflictivas en lo económico. Frente a esto, el gobierno no tuvo otra alternativa que apretar aún más el cepo. Algo interesante para destacar es que el dólar sigue atrasado si uno lo comparara con la evolución de la base monetaria.

A pesar de la suba reciente, ¿el dólar le viene ganando a la inflación en este año? Por el momento no, aunque todo parece que ocurrirá pronto.

Desde que asumió Alberto Fernández, ¿cómo fue esa carrera entre el dólar “libre” y la inflación?
Si analizamos el acumulado desde que asumió Alberto Fernández, el dólar subió aproximadamente un 240%. En cambio, la inflación totalizó un 178%, teniendo en cuenta la estimación de junio.

En este gráfico se puede observar claramente la dinámica del 2022. La distancia entre ambos se fue acortando en la medida en que el dólar iba cayendo y la inflación se aceleraba. Sin embargo, en las últimas semanas se puede ver cómo la línea verde (dólar) tomó impulso y sacó ventaja nuevamente.

Medidas del Banco Central

Ante la imposibilidad de engrosar las reservas internacionales y en el marco de altos costos de importación de energía, el BCRA no tuvo otro remedio que tomar medidas drásticas. Como es costumbre, se sumaron nuevas restricciones y prohibiciones.

Básicamente, el objetivo es que las empresas financien sus importaciones con dólares propios, de manera de “cuidar” los pocos dólares que tiene el país. Se busca evitar que las empresas importen de manera especulativa, aprovechando el valor del dólar oficial, que vale menos de la mitad que los dólares “libres”.

Se trata de un nuevo cepo, medida venerada por el oficialismo. Obviamente, tuvo consecuencias inmediatas: como prácticamente nadie pudo acceder al dólar oficial para importar, el BCRA pudo acumular más reservas. Compró USD 150M el martes 28 y USD 580M el miércoles 29, lo que implica un récord desde 2016.

¿Es para festejar? Claramente no, ya que aplicaron un “torniquete”, en el que casi nadie puede acceder al dólar oficial. Pan para hoy, hambre para mañana. Sin duda, este nuevo cepo tendrá consecuencias negativas en lo económico, más allá de que, en lo inmediato, el BCRA pueda recomponer sus reservas.

¿Qué sucedió en los mercados libres, luego de esta medida? El riesgo país marcó un nuevo récord y el precio del dólar se disparó.

¿Puede calmarse el dólar? Es una posibilidad, claro está. Podría tomarse una pausa en el corto plazo, pero luego seguirá subiendo. Tan solo basta con ver las cifras de inflación y emisión.

Vale remarcar el siguiente dato: en junio el BCRA emitió $825.000M, lo que implica mayor inflación futura y dólar al alza asegurado. Además, el stock de pasivos remunerados (principalmente Leliq) superó los $6 billones, por lo que tendrá que devengar casi $4 billones de intereses anuales. Linda bola de nieve, ¿no?

¿A cuánto podría llegar? Como mínimo, y para igualar la inflación de este año, el dólar Contado con Liquidación podría llegar a los $275 en el corto plazo. Y para fin de año debería superar los $300 fácilmente, si tenemos en cuenta la inflación proyectada.

El panorama es aterrador desde todos los frentes: el económico, el financiero y el político. El dólar se está recalentando y están todos los condimentos dados para que siga volando.

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