Salud

Doce pasos para organizar el tiempo y material de estudio

La época de exámenes siempre es estresante y es mejor poner en práctica técnicas para facilitar las tareas

lunes 16 de diciembre de 2019 - 7:50 am

Mejorar el plan de estudio propio es sinónimo de un mejor rendimiento académico. Lo ideal es organizar el día en tres franjas de 8 horas cada una: ocho horas para dormir, ocho para trabajar/estudiar y ocho de ocio. Sin embargo, esta regla es muy difícil de cumplirla en la práctica.

El problema de muchos es que, a pesar de tener mucho tiempo para ello, se han adquirido unos malos hábitos de estudio. A continuación, cómo organizarse con el tiempo y el contenido a preparar.

1. Tener un calendario

Es importante para hacerse una idea de cuánto tiempo queda antes del examen o entrega de un trabajo. Tener un calendario, sea digital o en papel para anotar los exámenes, entregas y otros eventos para ser conscientes de ellos.

2. Crear rutina de estudio

Preferiblemente diaria. Cada uno tiene sus propios biorritmos y, por lo tanto, hay personas más productivas por la mañana mientras que otras lo son hacia la tarde o, incluso, por la noche.

Sea el momento en el que uno sea más productivo, se debe intentar estudiar cada día a partir de la misma hora; así se acostumbra al cuerpo. Como cualquier hábito, es una cuestión de llevarlo a cabo hasta que se automatiza.

3. Priorizar objetivos y evitar la multitarea

Hay tareas que tienen que ser cumplidas antes que otras, y por ello se les debe dar mayor prioridad. Hay que entender que, si bien los seres humanos podemos llevar a cabo más de una tarea a la vez, en temas de estudio esto no es para nada recomendable.

Por ejemplo, tratar de estudiar matemáticas y lengua a la vez es algo muy complicado, dado que ambas asignaturas requieren de un alto grado de concentración y, si se pasa de una a otra constantemente, no se logrará asimilar el temario.

4. Fijar objetivos realistas a corto y largo plazo

Un objetivo principal puede ser el de aprobar unas oposiciones, pero tiene que desglosarse para que se pueda llegar a cumplir.

Una buena forma de conseguirlo es tener presente cuántas asignaturas se deben estudiar, y cuántos son los temas que las constituyen. Una vez visto esto, se pueden fijar objetivos más realistas, tanto a corto como a largo plazo. Por ejemplo, si se tienen tres meses para estudiar 40 temas, una buena forma de abordarlos es encargarse de aprender 4 cada semana.

5. Planificar descansos y ocio

De la misma manera que se planifican las horas en las que se estudia, se debe decidir cuándo hacer una pausa, y que ésta dure siempre el mismo tiempo.

6. Fuerza de voluntad

La actitud con la que se afronta el estudio es algo fundamental. La motivación a la hora de estudiar y la fuerza de voluntad son aspectos que influyen en nuestra forma de aprender.

Si se ve como algo aburrido, siempre se verá como algo poco deseable y no se logrará adquirir el hábito de estudio adecuadamente.

7. Planificar con antelación

Ya sea estudiando desde casa o yéndose a la biblioteca, se debe preparar todo el material con suficiente antelación, preferiblemente el día de antes, dado que así se evitará improvisar en el último momento y que se olvide algún apunte o libro importante. También es recomendable anotar en un papel qué se va a estudiar.

8. Estudiar en el espacio adecuado

El lugar más adecuado siempre será la biblioteca, preferiblemente a solas, o un sitio libre de distracciones. Si se decide estudiar con amigos, se debe hacer un esfuerzo conjunto y no entretenerse los unos con los otros.

9. Evitar interrupciones

Si se decide estudiar en casa, debemos tener cuidado con las interrupciones, además de asegurarse de tener el celular en silencio o, mejor, apagado.

También, en caso de estudiar con una computadora, evitar las redes sociales o páginas que puedan suponer algún tipo de entretenimiento.

Si se escucha música, lo mejor es elegir o bien sonido ambiental, del tipo lluvia con truenos, o música melódica, más que cantada. Si es una canción, puede correrse el riesgo de estar más pendiente de lo que se canta.

10. Coherencia en el reparto de tareas

No todas las materias requieren del mismo tiempo de estudio, dada su diferente dificultad y extensión. También puede ser el caso que a uno le cueste más una asignatura.

Primero se deben clasificar las materias en función de su dificultad, y decidir dedicarle más tiempo a las más difíciles para dejar las más fáciles para el final del día o de la semana. El tiempo a dedicar a cada asignatura dependerá de la proximidad de las fechas de examen o entrega.

11. Ir de materias más complejas a más simples

El cerebro, al igual que con los músculos, se acaba fatigando tras realizar una actividad. Es por ello que es mejor ir de lo más agotador a lo menos, dado que al hacerlo al revés se corre mayor riesgo de no llegar hasta el final.

Si se es una persona que es productiva tanto por la mañana como por la noche, lo mejor que se puede hacer es dejar lo difícil para el inicio del día y lo más sencillo para antes de irse a dormir.

Si no es así y se es más productivo a unas determinadas horas del día, lo mejor es empezar por el temario más complicado para dejar para el final lo más fácil.

12. Repasar, repasar y repasar

Sirve para asentar los nuevos conocimientos y hace que se sea más consciente de sus detalles y, en caso de haberlos, detectar posibles errores que se hayan cometido a la hora de elaborar los apuntes.

Fuente: Psicología y mente

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