Acoso Sexual

El director del RENAPER acusado de acoso sexual y laboral

Todo sobre el director del RENAPER, apodado “el jefe de Los Ángeles de Charly” que carga con varias denuncias por acoso sexual y laboral.

sábado 7 de diciembre de 2019 - 11:00 am

Pablo Rafael Llobera es hasta el inicio de la próxima semana el Director Nacional de Atención al Ciudadano y Relaciones Institucionales del RENAPER (Registro Nacional de las Personas), un organismo bajo la órbita del Ministro del Interior Rogelio Frigerio, pero lo curioso es que el funcionario “macrista”, venía de la gestión anterior K cuando su jefe político era Florencio Randazzo, y lo ubicó como Coordinador Institucional de la Agencia Nacional de Seguridad Vial del Ministerio de Interior y Transporte.

Llobera, a quien en los pasillos del organismo oficial de la calle Diagonal Norte lo apodan el “Jefe de los ángeles de Charlie” porque se rodeó de jóvenes y esbeltas secretarias, tiene serias denuncias por “acoso sexual y laboral”, ya que una vez que las reclutaba para trabajar con él, las intentaba seducir, y comenzaba su acoso, ejerciendo “abuso de autoridad”.

Cuando las empleadas no accedían a sus intentos, que en principio eran para que se “muestren” junto a él en encuentros oficiales, eventos sociales, o fuera de la oficina y de los horarios de trabajo, empezaba a ejercer su abuso de autoridad con maltratos verbales, gritos, denigrándolas, o pidiéndoles trabajos que no correspondían.

Por otro lado, algunas de las chicas que accedían a su juego perverso, eran ascendidas, no cumplían con los horarios establecidos, y manejaban alguno tipo de poder en sus oficinas de la calle Paseo Colón, a cambio de favores íntimos entre sábanas.

El camaleónico Pablito (primero randazzista y luego frigerista), fue ubicado a su llegada de La Plata por el oriundo de Chivilcoy durante la gestión anterior, en las coquetas oficinas que la Agencia de Seguridad Víal tenía en Puerto Madero, desde donde había tejido fuertes contactos con los organismos de Seguridad.

A fines de 2015, ante el inminente cambio del Gobierno, con un color político diferente, el platense acordó con algunos funcionarios de carrera dentro del “establishment” del RENAPER, colocar al frente del organismo a Juan Carlos D´Amico, hijo de un funcionario que había ocupado ese cargo durante el gobierno de Carlos Menem, utilizando el pasado político del progenitor del joven funcionario como una manera de acercarse a los intendentes peronistas del conurbano bonaerense y de las grandes orbes del interior profundo provincial.

El RENAPER, que maneja los DNI y Pasaportes, es la estructura más importante del Ministerio del Interior, y como está a cargo de la entrega de los documentos de identidad, tiene oficinas en cada rincón del país.

Además, la estrategia de Llobera al colocar en el máximo puesto del organismo a D’Amico, fue que el joven e inexperto funcionario fue pusilánime y fácil de manejar. Llobera entonces se armó para sí la estratégica Dirección Nacional de Atención al Ciudadano y Relaciones Institucionales, que tiene a su cargo los puestos del RENAPER en los Shoppings, un lugar estratégico para “recaudar” y “hacer caja”. También fue accediendo a los puestos de documentación rápida en los aeropuertos, y rasguñando un poco de aquí y otro poco de allá, como “tesorero en las sombras”, fue ganando cada vez más poder.

Con el argumento de los puestos en los principales Shopping de la Capital y el Gran Buenos Aires, debía tener en sus filas “mujeres con muy buena presencia”, y entonces fue reclutando a “los ángeles de Charlie”, y fue entonces que dio rienda suelta a su papel de “acosador serial”.

Muchas de esas empleadas, tratando de escapar de las garras de su jefe, comenzaron a pedir el traslado de esa oficina, y alguna de las acosadas cayó en depresión, y serios trastornos psicológicos y emocionales.

¿Dónde estaba UPCN (Unión Personal Civil de la Nación), la entidad gremial que representa a los trabajadores de ese organismo? Es que la red de corrupción interna que armó Llobera parece haber arreglado también con alguno de los caciques sindicales, y fueron desincentivando a las jóvenes maltratadas que se acercaban al sindicato para que las apoyara…

Sin embargo, finalmente una denuncia se pudo filtrar, y decidieron en los últimos meses de gestión “frezar” a Llobera, quien acató la nueva situación para evitar “hacer olas” y que la denuncia no tomara estado público, amenazando con ventilar, si la situación salía a la luz, los destinatarios del botín de sus recaudaciones. Mientras tanto, Rogelio Frigerio hizo la plancha, y esperó el fin de su gestión sin tomar ninguna medida al respecto.

Fuente: Total News

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