Opinión

Mensaje desalentador: la política se declara inmune a la acción judicial

Hernán de Goñi

Director periodístico de El Cronista

El alegato que pronunció Cristina Kirchner tuvo un solo sentido: denunciar una persecución sistemática orquestada por el gobierno saliente, integrantes del Poder Judicial y los medios

martes 3 de diciembre de 2019 - 12:15 pm

Columna publicada originalmente en el Cronista

Si había alguna duda sobre cómo iba a encarar el futuro gobierno la delicada situación que implica tener a la
vicepresidenta electa procesada en juicios por corrupción, ayer quedaron despejadas. Y no de la mejor
manera.

El alegato de tres horas que pronunció Cristina Kirchner al presentarse ante el Tribunal Oral Federal 2, para defenderse de la acusación de favorecer contratos millonarios para las empresas de Lázaro Báez, tuvo un solo sentido: denunciar una persecución política sistemática orquestada por el gobierno saliente, integrantes del Poder Judicial y los medios que investigaron a la par de la Justicia.

La ex mandataria apeló a un término muy en boga estos días para describir por qué tuvo que sentarse en el banquillo de Comodoro Py. Dijo que el proceso que la identica como “jefa de una asociación ilícita” es una prueba evidente de lawfare. Esta denición (que equivale a guerra judicial) empezó a seridenticada como un abuso de los proceso legales nacionales o internacionales para desprestigiar, debilitar o deponer a guras políticas. A nivel local, los que cuestionan estas acciones de la Justicia incluyen la manipulación de las causas por operadores políticos, mediáticos y judiciales.

Se esperaba que Cristina hiciera una defensa política. Pero llamó la atención la desproporción de las formas: acusó
al tribunal que la juzga de tenersu sentencia ya redactada, llamó “corsarios” a los scales y “mutante” al juez que
instruyó la causa. Se retiró sin aceptar preguntas (el scal de la causa la esperaba con un centenar, porlo menos),
luego de asegurar que ha había sido “absuelta porla historia”.

No fue el único hecho que introdujo preocupación en el ámbito de la Justicia y los medios. El presidente electo, Alberto Fernández, le envió vía Twitter un mensaje de tono casi intimidatorio al periodista de La Nación Hugo Alconada Mon, que Adepa consideró cuanto menos como “desafortunado”.

El disparador era una nota en la que se vinculaba a Fernández con un expediente judicial en curso que afecta a Lázaro Báez. La respuesta de Alberto fue contundente: dijo que “no iba a soportar en silencio la difamación hecha invocando hacer periodismo” y planteó que en la Argentina “se van a acabarlos que operan para poderes mediáticos, corporativos o políticos sin impartir justicia como deben. Sabelo, @halconada”.

Cristina lee estos juicios como un juego de poder. No se detuvo a contestar pruebas o hechos, porque entiende que
esos elementos se refutan en la arena de la política. De hecho, habló como si el voto la hubiera liberado de los
compromisos procesales.

Si quienes gobernarán en breve a la Argentina tratan así a los jueces o a quienes investigan al poder, el mensaje para elresto de la sociedad es desalentador. Así no se construye un país para todos y todas. Menos para invertir, arriesgar y producir, como pregona el propio Fernández.

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