Sociedad

Dos sacerdotes opinan: ¿qué hay que hacer con las cadenas de oración de WhatsApp?

Se trata de una práctica común entre muchos argentinos, que reciben semanalmente muchos mensajes que exigen ser reenviados para evitar penurias

miércoles 20 de noviembre de 2019 - 3:01 pm

Todos tenemos un pariente en la familia que nos hace llegar de manera constante cadenas de WhatsApp con tintes religiosos, pidiéndonos que reenviemos el contenido si deseamos ser bendecidos. Pero a no preocuparse: incluso los católicos no deben sentirse culpables de no participar de estas cadenas, según aseguró un sacerdote consultado por esta práctica. Sin embargo, no todos los representantes de la Iglesia Católica coinciden en rechazar esta práctica.

El sacerdote mexicano Sergio Román respondió qué debe hacer un católico cuando recibe uno de estos mensajes: “En primer lugar, lo que debemos hacer es recordar que Dios no puso condiciones a la hora de invitar a sus discípulos a orar, por lo que lo recomendable es borrar el texto, aunque quien nos lo haya enviado sea nuestro mejor amigo. ¿Y no pasa nada? ¡Absolutamente nada! No se preocupen”, aseguró al medio Desde la Fe en una nota publicada en 2017.

El religioso agregó que se puede “aprovechar este tipo de cadenas como un recordatorio para orar por las muchas necesidades del mundo”, aunque señaló que “intrínsecamente son malas, y no deben hacerse ni seguirse, porque presentan una imagen equivocada y supersticiosa de Dios”.

“Se asemejan a la brujería”

“Las cadenas rayan en la magia o en la brujería, que atribuye a las cosas el poder que solo Dios tiene y que considera que hay fórmulas infalibles para obligar a Dios a hacer nuestros caprichos”, opinó Román.

Es común que esta cadena de chats llegue acompañada de un pedido de ser reenviada en un determinado lapso de tiempo a sus contactos para ser beneficiario de una bendición de Dios, o por el contrario, para evitar que nos castigue.

Voces de apoyo

Por otra parte, el sacerdote sampedrino de Jesús Sacramentado, Juan Cruz Villalón, fue consultado por Perfil y aseguró: “Todo lo que sea para rezar y para que podamos conectar con Dios y pedirle por alguien en especial es algo bueno, porque de hecho muchas cadenas de oración surgen de una necesidad puntual donde la gente quiere unirse y hacer más fuerza en la oración. Desde ese lado las cadenas de oración son una oportunidad linda muchas veces ante una situación difícil para renovar la fe y la confianza en Dios”.

En ese marco, añadió: “Las cadenas de oración se dan de varias maneras, algunas personalmente, pero en la actualidad con las redes sociales y el WhatsApp también se dan. Eso no tiene nada de malo, porque invita a las personas a unirse a rezar por una intención en común”.

Si bien marcó una diferencia con la opinión de Román, Villalón coincidió en que estas cadenas alimentan la superstición: “Lo que sí puede ser malo para la persona en sí es el hecho de que muchas veces estas cadenas vienen acompañadas de incentivos a la superstición, por ejemplo, cuando dicen ‘reenviá esta cadena a 20 personas’. Antes era común en las Iglesias encontrar estampitas donde decía ‘para que se cumpla este milagro, imprimí 500 estampas de esta oración’. Ahí es donde la persona entra como en un comercio inconscientemente, porque se genera en la fe algo que está desvirtuado y que sí puede ser peligroso porque Dios no va a cumplir una intención de acuerdo a cuántas personas uno le reenvió la cadena o cuántas estampas imprimió, o cuántos padre nuestros rezó”.

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