Maradona a Gimnasia

Final de una corta e intensa historia: así fue el paso de Diego Maradona por Gimnasia

Por: Gonzalo Fonsalido

En 72 días, Diego revolucionó a toda una ciudad como nadie. "La Plata será Nápoles", dijeron cuando llegó, y fue así. 9 puntos sobre 24 y ovacionado en todas las canchas

El de Diego Armando Maradona y Gimnasia fue un amor de primera. Intenso, con días de llantos y sonrisas, cargado de declaraciones de amor eternas, pedidos de disculpas y una revolución de sentimientos que duró apenas 72 días.

El Lobo estaba condenado, con la ilusión por el piso y sin entrenador por la ida de Hernán Darío Ortíz. De pronto, un rumor que sacudió a toda la Ciudad de La Plata: Diego Maradona podía llegar como entrenador al conjunto tripero. Los rumores dejaron de ser tales y comenzaron a ser cada vez más fuertes y concisos.

Reunión tras otra, especulaciones, Matías Morla, Cristian Bragarnik, Gabriel Pellegrino. Que sí, que no, que Manager, que DT. Que no va a vivir en La Plata, que va a faltar a todos los entrenamientos, que se va a jugar en el Estadio Único. Bajo mucha incertidumbre, Gimnasia hizo oficial la llegada de Diego Armando Maradona como primer entrenador, allá por el 5 de septiembre.

La llegada del 10 revolucionó no solo a La Plata sino a todo el fútbol argentino. El astro volvía a dirigir en el país tras 24 años, luego de su paso por Racing en 1995. Su presentación fue el domingo 8 de septiembre en un Bosque repleto de fanáticos Triperos que lo emocionó hasta las lágrimas.

“Creí que se me iba a reventar el corazón”, dijo aquella tarde, emocionado por tantos sentimientos encontrados.

El primer partido que dirigió Diego Maradona en su regreso al fútbol argentino y que marcó el inicio de su tercer mandato a cargo de un equipo nacional fue ante Racing, por la fecha seis de la Superliga. A pesar de la gran expectativa por este encuentro, el resultado no fue el esperado por Diego y , por jugadas puntuales, cayó 2-1 ante la Academia.

Tras ese juego inicial, le tocó visitar a Talleres en Córdoba y también fue caída por 2-1 con un penal inventado a favor del local. Nadie lo sabía por ese entonces, pero esa sería la única caída del equipo con Diego en condición de visitante.

Su tercer partido al frente del Lobo, que necesitaba sumar para engrosar su promedio, fue contra River, que puso suplentes porque Marcelo Gallardo decidió preservar a sus mejores hombres para el cruce de Libertadores contra Boca. Sin embargo al Millonario le alcanzó para ganar 2-0 y Maradona no podía sumar puntos.

Recién en el cuarto partido Diego pudo registrar su primera victoria al mando de Gimnasia y Esgrima en su visita ante Godoy Cruz. Fue un contundente 4-2, que contó con dos golazos del paraguayo Victor Ayala de tiro libre, lo que marcaba el inicio de una relación que parecía estar en su mejor momento.

La victoria en Mendoza renovó las ilusiones del club platense que recibió a Unión por la fecha 10 de la actual Superliga. Sin embargo, aquel nublado día de la Madre no fue la tarde del Lobo, que terminó cayendo ante el Tatengue por 1-0.

En la jornada siguiente, Diego volvió a una ciudad que supo disfrutar de sus pinceladas por unos días: Rosario. La visita del DT revolucionó la ciudad, como todas las que visitó, que lo recibió en el hotel y lo homenajeó por lo alto en el partido en el “Coloso Marcelo Bielsa” jugando ante Newell’s.

Además del homenaje, al “10” le iba a salir redondo el partido: su Gimnasia goleó 4-0 con autoridad a la Lepra y sumaba su segunda victoria consecutiva en condición de visitante, algo que era una cuenta pendiente en el Lobo.

Luego, llegaría el partido más trascendental de Diego al mando de Gimnasia: el clásico platense, ante Estudiantes. Para desgracia del ahora ex entrenador del Lobo y a pesar de la localía, el Pincha le arrebató la sonrisa esa tarde con gol de Mateo Retegui.

Si bien las despedidas son amargas, la de Maradona de Gimnasia y Esgrima, sin saberlo, fue de la mejor manera. El Lobo venció a Aldosivi en Mar del Plata con un contundente 3-0 y se despidió de la gente del Lobo acumulando esos valiosos tres puntos ante un rival directo.

En síntesis, las caídas en casa contrastaron con lo que el cuadro de Maradona hizo de visitante: nueve puntos sobre 24 posibles fue la cosecha de DAM, una suma que no sirvió para paliar la angustiante situación del Lobo con los promedios para descender.

Corta pero intensa, así fue la estadía de Diego Maradona en un Gimnasia que se mostraba en la lona y volvió a resurgir con la llegada del hombre más preponderante de la historia del fútbol argentino. Arengas, gritos, enojos, declaraciones polémicas, una revolución popular, movilizaciones semireligiosas. Casi que las posiciones, puntos, promedios, partidos quedaban de un lado con la presencia de Diego.

El final de una historia con todos los condimentos lógicos de alguien como Maradona, que trae consigo un trasfondo político que queda detrás de toda la pantalla que generan los telones, murales, colores y música que muestran en los estadios. Diego se va con Gabriel Pellegrino, presidente que lo trajo y quiso aprovechar al Diez para sacar rédito en las elecciones.

Diego le hizo bien a un golpeado Gimnasia, pero el Lobo le devolvió ese “olor a cesped” que a Maradona le hace tan bien. ¿Volverán a cruzarse los caminos de ambos? Solo Dios sabe.

 

COMENTARIOS