Tragedia de Once

Varios testigos de Once aseguraron que el tren no frenaba

Una pasajera oyó que lo decían en la cabina del motorman; según otros, en Morón se pasó del andén

miércoles 23 de abril de 2014 - 9:08 am

Sobrevivientes de la tragedia de Once, que causó 51 muertos, dieron hoy ante el tribunal que sustancia el juicio oral testimonios desgarradores sobre cómo fueron rescatados tras quedar atrapados varias horas entre cuerpos sin vida y asientos retorcidos, y una pasajera dijo que escuchó al motorman quejarse porque el tren no frenaba. Los testigos precisaron ante los jueces los momentos que recordaban del trayecto entre Moreno y Once hasta que la formación chocó, el 22 de febrero de 2012, y las condiciones en que viajaban a diario en el ferrocarril Sarmiento.

“Para rescatarme tuvieron que sacarme un muerto de encima”, dijo Natalia Meza, quien fue operada más de 30 veces, tiene que caminar con muletas por una fractura expuesta en una de sus piernas y después de la tragedia no pudo volver a trabajar.

Meza fue la última persona rescatada del primer vagón del tren, cinco horas después del choque: “No me podía casi mover de la cintura para abajo. Me movía y el dolor era cada vez mayor”.[pullquote position=”right”]Varios testigos de Once aseguraron que el tren no frenaba[/pullquote]

La mujer recordó que durante todo el viaje escuchó a un niño de cuatro años que hablaba con su madre, pero después del choque ya no lo oyó: el niño murió en el hall de la estación cuando lo atendían.

Norma Barrientos, cuya hija murió en la tragedia, dijo a su turno que al pasar la estación Morón escuchó al maquinista Marcos Antonio Córdoba manifestar que los frenos “no funcionaban”.

“El tren paraba antes de las estaciones. Arrancaba y volvía a frenarse”, precisó la pasajera, y recordó que antes del impacto le llamó la atención que al ingresar al andén dos de la terminal ferroviaria la formación “no bajaba la velocidad”.

“Pensé ‘¿cuándo va a frenar?’ y ahí sentí el impacto. Volé y quedé con un montón de cuerpos encima. Yo gritaba el nombre de mi hija, creí que había perdido la pierna. A las cuatro de la madrugada me enteré que mi hija estaba muerta”, dijo entre sollozos.

Maximiliano Villalba, que viajaba en el primer vagón del tren siniestrado, manifestó que “los bomberos con una soga nos intentaban sacar, pero no sabían cómo hacerlo porque estábamos todos pegados. Nos ponían aceite y agua para que nos despeguemos de la gente”.

“Había mucha gente pegada entre sí, gente debajo mío. Me orinaron. La gente estaba desesperada. Fue un desastre”, agregó, y recordó que un hombre quedó atrapado y para sacarlo tenían que cortarle las piernas.

Villalva dijo que el accidente le dejó “mucho daño psicológico. Había días que llamaba al SAME dos o tres veces porque sufría como una presión en la que sentía que se me salía el corazón”.

Sobre el funcionamiento del tren el día de la tragedia, el testigo sostuvo que la formación anduvo mal desde la estación de Moreno.

“No lo querían sacar porque andaba mal. Tardaron 30 minutos en sacarlo. La gente decía que el motorman no quería seguir porque el tren andaba mal. Para mí el motorman sabía, pero le hicieron continuar la marcha porque estaba lleno de gente y si lo hacían parar se iba a armar lío”, destacó Villalba al declarar como testigo.

En la primera jornada de testigos también declararon Norma Barrientos, quien dijo que en el Sarmiento siempre viajaban “como ganado”, y Alicia Cabañas, que narró que ese día “en Morón se pasó de largo el tren, pero no supe por qué”.

El juicio oral por la tragedia de Once proseguirá el 5 de mayo, a las 10, con la declaración de otros sobrevivientes del siniestro.

 

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