Belleza

Qué tener en cuenta a la hora de comprar un cosmético

Qué cuestiones importan para elegir el adecuado y cómo debemos conservarlo

lunes 11 de noviembre de 2019 - 7:32 am

Al usar cualquier tipo de cosmético, ya sea de belleza o higiene, tu cuerpo entra en contacto con los ingredientes que forman parte de su composición, que pueden ser naturales o químicos.

Para seleccionar uno bueno para tu salud y la del ambiente es importante tener unas nociones básicas que te ayuden a elegir los que mejor se adapten a vos.

En el rótulo los ingredientes deben aparecer ordenados según su importancia y proporción en la fórmula. Así, los primeros componentes son los que se encuentran en mayores cantidades y los últimos, los que están presentes en cantidades más pequeñas.

En un buen cosmético, los ingredientes vegetales están en las primeras posiciones de la lista. Para identificarlos, se utiliza el nombre latín de la planta seguido por:

Aqua, water o distilate: para hidrolatos y aguas florales.

Extract: para extractos.

Oil: para aceites.

Butter: para mantecas vegetales.

Wax: para ceras vegetales.

Por otra parte, el término parfum puede hacer referencia a cualquier sustancia que se añada para aromatizarlo. Dentro de esta denominación, se puede incluir desde un aceite esencial natural hasta ingredientes que se sospecha que puedan ser cancerígenos, como el tolueno o los ftalatos. En un buen cosmético, suele estar indicado si se refiere a un aceite esencial.

Es recomendable guardar los cosméticos en un lugar fresco, seco y alejado de la luz. Al manipularlos con los dedos, es aconsejable que te laves las manos antes y después de cada uso, y cerrar bien el envase. En especial, las cremas que contienen ácidos como la vitamina C (ácido ascórbico) al estar expuestas a la luz, se oxidan y pierden efectividad.

Si estás usando un producto con ácido retinoico y lo dejás para el próximo verano, debe cerrarse muy bien y guardarlo en un lugar seco y fresco, como la puerta de la heladera.

La fecha de vencimiento es otro punto que no se debe pasar por alto. Un hábito es revisar cada seis meses lo que guardamos en el botiquín, desde muestras gratis hasta las cremas y los cosméticos.

En el caso de los protectores solares, debés renovarlos cada año, ya que puede ocurrir que los filtros que componen su fórmula hayan perdido eficacia. Y lo más importante, si al abrir un cosmético ves que ha perdido el olor y color, bien porque su textura esté acuosa o bien porque no huela bien, será mejor no usarlo.

Las consecuencias que pueden causar van desde dermatitis alérgicas, enrojecimiento (eritema), hinchazón (edema), picazón (prurito), alteraciones en el pelo y las uñas, urticaria, fotosensibilización y ampollas.

Fuente: La bioguía

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