Salud

Los riesgos de mezclar productos de limpieza

Por qué no debemos hacerlo y cuáles son los síntomas de una intoxicación

domingo 10 de noviembre de 2019 - 7:07 am

Al hacer limpieza muchos recurren a mezclar diferentes productos, pero la combinación está desaconsejada en todos los casos: a veces, la mezcla inactiva el efecto del desinfectante o el limpiador y, en otras ocasiones, puede ser tóxica y provocar desde leves problemas de salud hasta serias dificultades respiratorias.

Un ejemplo clásico de mezcla casera nociva es limpiar usando lejía junto con amoniaco. El segundo reacciona con hipoclorito sódico (lejía) y produce cloramina, que es altamente tóxica, puede causar irritación, quemaduras e incluso neumonitis y muerte.

Otros dos productos que, al mezclarse con otros, pueden provocar reacciones e intoxicaciones: uno, la lejía, y el otro, el vinagre. No se trata solo de la mezcla entre ellos —que es peligrosa por liberar gases tóxicos—, sino de unir vinagre a bicarbonato, o a agua oxigenada, o de mezclar lejía con alcohol.

Como norma general, no deben mezclarse productos de distinto espectro químico, ya que la capacidad de potenciar sus efectos secundarios se multiplica.

Si querés mantener limpia y desinfectada tu casa, usá los productos diseñados a tal fin, sin necesidad de mezclar. La adición simultánea de productos puede provocar que se inactiven unos a otros y no conseguir el efecto desinfectante deseado. También puede suceder que se potencie su efecto, pero para ello ya existen preparados diseñados a tal fin por profesionales.

Mezclar productos de limpieza puede originar quemaduras en la piel, irritación en los ojos, la inhalación de gases tóxicos que deriven en problemas respiratorios, diarreas y dolor abdominal, dolores de cabeza…

Un mal uso es también peligroso. Seguí las instrucciones para una correcta dilución del producto. Algunos desinfectantes deben ser diluidos en distintas concentraciones, en virtud de la capacidad desinfectante que quieras otorgarle. Concentraciones más bajas garantizan un mayor grado de seguridad en su manejo pero una capacidad desinfectante menor; concentraciones más altas mejoran la efectividad, pero también la capacidad para desarrollar efectos perjudiciales para la salud.

Otro desinfectante de uso habitual es el ácido peracético, que mal utilizado puede ulcerar tejidos e irritar piel, mucosas, ojos, tracto respiratorio y tracto gastrointestinal, pero presenta casi nula toxicidad una vez preparada la disolución de forma precisa.

Los síntomas más frecuentes de una intoxicación son:

– Dolor abdominal.

– Labios morados.

– Dolor torácico.

– Confusión.

– Tos.

– Diarrea.

– Dificultad para respirar o falta de aliento.

– Náuseas y vómitos.

– Visión doble.

– Somnolencia.

– Dolor de cabeza.

– Palpitaciones cardíacas.

– Irritabilidad.

Cómo actuar frente a una intoxicación

Lo primero que debemos hacer es pedir ayuda a alguien cercano y localizar el producto con el que podríamos habernos intoxicado. El siguiente paso sería contactar con un servicio médico y el Instituto Nacional de Toxicología.

Además, de forma general y para una posible intoxicación por ingestión y algunas inhalaciones, se podrían plantear las siguientes actuaciones urgentes:

– Examinar y vigilar las vías respiratorias, la respiración y el pulso de la persona. Iniciar respiración artificial y RCP, de ser necesario.

– Tratar de constatar que la persona se haya intoxicado. Algunas señales son aliento con olor a químicos, quemaduras alrededor de la boca, dificultad para respirar, vómitos u olores inusuales.

– No provocar el vómito, a menos que así lo indique el centro de toxicología o un profesional de la salud.

– Si vomita, despejar las vías respiratorias. Antes de limpiar la boca y la garganta, envolver con un pedazo de tela los dedos de la mano.

– Mantener a la persona cómoda. Girarla sobre su lado izquierdo y permanecer allí mientras llega la ayuda.

– Si el tóxico salpicó la ropa, quitársela y lavar la piel con agua.

Fuente: Eroski consumer

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