Salud

Ocho señales de alarma que nos da el cuerpo al levantarnos

A qué síntomas debemos prestarle atención si se vuelven repetitivos y qué podemos hacer al respecto

lunes 4 de noviembre de 2019 - 7:28 am

Si pudiéramos ver y escuchar la vida nocturna de nuestro cuerpo quizá entenderíamos mejor ciertas cosas que sentimos cuando nos leventamos.

“La clave está en observar si la sintomatología se repite todos los días, ya que eso será un indicador de que esa determinada molestia se debe a algo más grave que a una mala postura o a determinados hábitos nocturnos”, indica la traumatóloga Gemma Pidemunt al portal Conbienestar.

Su colega Luis Sanz recuerda que si solo sentimos uno de los síntomas y va disminuyendo según pasa el día, es muy difícil que guarde relación con alguna enfermedad grave. Aún así, recomienda que si estos episodios se presentan, además de frecuentemente, con más síntomas, dolor o molestia excesiva, y cambian de localización o hay alteraciones en el peso, hay que consultar al médico.

Estas son ocho cuestiones a la que debemos prestar atención:

1- Mano dormida

Despertarse con un hormigueo que te recorre el antebrazo hasta la mano es algo que nos ha pasado a todos alguna vez. Esa sensación de adormecimiento y cosquilleo se llama parestesia, y suele afectar a los brazos, las manos, las piernas y los pies. “No hay una sola causa por la que nos podemos despertar con la mano dormida, pero en general suele tener un origen neurológico. Es decir, que un nervio puede haber quedado comprimido en su trayecto desde la médula espinal a la altura de las cervicales hasta la propia mano”, explica Pidemunt.

Esta situación, que puede deberse a una mala postura durante el sueño (por ejemplo, al apoyar todo tu peso encima de la muñeca mientras dormís), se considera algo extraño si se produce noche tras noche, ya que lo más normal es que una vez cese esa presión y comencemos a mover la mano, el nervio se recupere rápidamente y esa sensación desaparezca.

Si ocurre habitualmente, el médico debe indagar hasta dar con la causa. La más común es la presión del nervio mediano a la altura de la muñeca, lo que se conoce como el síndrome del túnel carpiano (que es un estrecho canal que une la muñeca con la mano). Provoca adormecimiento y hormigueo en algunos de los dedos de la mano.

2- Cosquilleo en las piernas por la presión en el nervio ciático

Sanz señala que el adormecimiento en las piernas es mucho menos frecuente que el de las manos, y que hay que estar mucho más atento en caso de que nos levantemos frecuentemente con esta sensación. La parestesia mantenida en las piernas no es muy común, puede afectar a la parte posterior de la pantorrilla o el lateral, y también a la planta del pie, como reacción a la presión del nervio ciático en la salida de las raíces nerviosas en la columna vertebral. Hay que consultar con un especialista si ese hormigueo se acompaña de dolor o se mantiene en el tiempo, ya que puede tratarse de patologías como una hernia de disco, ciática o una enfermedad degenerativa lumbar.

3- Sudoración excesiva

Levantarse con la frente mojada o un poco acalorado entra dentro de lo normal, pero ¿lo es también hacerlo con la cama absolutamente empapada? Aunque la sudoración excesiva puede ser un síntoma que acompaña a determinadas enfermedades, estas suelen llegar con otros síntomas, y además suelen alargarse en el tiempo en lugar de ser episodios puntuales. Puede que se deba a que utilizás ropa de cama sintética que no transpira, a que la habitación tenía una temperatura bastante elevada, a que quizá hayas tenido algo de fiebre durante la noche o estés tomando algunos medicamentos que lo provocan. Sufrir reflujo también lo puede provocar, igual que estar atravesando la menopausia o sufrir apnea del sueño.

4- Garganta seca (carraspera)

Durante la noche no nos hidratamos, eso facilita la irritación de la faringe y hace que el moco que segregamos sea más espeso. Además, el número de veces que tragamos también disminuye, lo que facilita que el moco espeso segregado no sea aclarado como durante el día. Además, por la noche es más frecuente tener episodios de reflujo faringolaringeo (llegada de contenido gástrico a la garganta), lo que a su vez aumenta la producción de moco y favorece la irritación. Factores ambientales como la sequedad en la habitación provocada por las calefacciones en invierno tampoco ayudan.

5- Voz ronca

Se debe a que tenemos secreciones acumuladas de la noche sin aclarar, y una laringe más seca e irritada provocada por la sequedad del ambiente. Pero si, además, hemos dormido con la boca abierta o roncamos, la irritación y la sequedad aumentan de manera importante. Las cuerdas vocales están formadas por un músculo que, como los demás, necesita cierto calentamiento. Cualquier cosa que dificulte su vibración, como el moco, la sequedad o la irritación, hace que nos encontremos peor, algo que ocurre sobre todo al levantarnos.

6- Seguís cansado

Si no dormimos las horas suficientes o nuestro sueño se encuentra fragmentado por cualquier trastorno del sueño, al día siguiente nos encontraremos más cansados, con mayor somnolencia, menos alerta y peor rendimiento cognitivo. Los niños en edad escolar deberían dormir entre 9 y 11 horas, los adultos entre 7 y 9 horas y los ancianos entre 7 y 8 horas. Aunque es cierto que hay personas que necesitan menos horas de sueño que otras, si bien nunca menos de 6.

Para tener un sueño reparador no solo cuenta la cantidad de horas, sino la calidad de las mismas, por lo que si dormimos las horas suficientes pero nuestro sueño es fragmentado (por cuestiones ambientales o por algún trastorno del sueño), la consecuencia es que al día siguiente nos levantaremos cansados.

7- Dolor de cabeza

El colapso de la vía aérea superior mientras dormimos (o lo que es lo mismo, sufrir apnea del sueño) provoca un sueño fragmentado y poco reparador. Si nos levantamos con dolor de cabeza y durante el resto de la mañana estamos somnolientos y nos cuesta concentrarnos, de lo primero que hay que sospechar es de nuestros ronquidos.

Debemos hacer cenas livianas y como mínimo dos horas antes de la hora de irnos a dormir; limitar el uso de bebidas estimulantes y de alcohol a partir de las seis de la tarde; no meternos en la cama hasta no tener sueño (se aconseja realizar una actividad tranquila hasta entonces, como la lectura) y no exponernos a dispositivos electrónicos un par de horas antes de irnos a dormir.

8- Dolor cervical y lumbar por artrosis, malas posturas y sobreesfuerzo

Puede estar provocado por una gran cantidad de causas, pero las más frecuentes suelen ser la artrosis, en el caso de las personas mayores, y las malas posturas durmiendo o los sobreesfuerzos del día anterior, en los más jóvenes.

Se recomienda acudir al especialista si este dolor se mantiene en el tiempo, si no mejora durante el día o si nos impide sentarnos o caminar con normalidad, pero lo más frecuente es sentir esta molestia en la parte baja de la espalda tras haber estado realizando algún esfuerzo los días previos, una situación que con estiramientos y reposo suele mejorar.

Fuente: Conbienestar

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