Opinión

Algo aprendimos

Gonzalo Odriozola

Licenciado en Ciencias de la Comunicación. Editor en Nexofin

lunes 28 de octubre de 2019 - 1:22 pm

El presidente electo, Alberto Fernández, y el actual jefe de Estado, Mauricio Macri, desayunaron en la Casa Rosada esta mañana, desde las 11 hasta las 12, para llevar a cabo una “transición ordenada”.

“Fue una reunión bárbara”, aseguraron funcionarios cercanos al albertismo y el macrismo. Las dos fotos que se tomaron en el despacho presidencial fueron prueba de ello.

El encuentro cobra aún mayor relevancia sabiendo de antemano que ni el presidente electo ni el que saldrá el 10 de diciembre se respetan mutuamente. Ambos se vieron las caras únicamente dos veces, en los debates presidenciales. En el último, mantuvieron un fuerte cruce luego que el ex jefe de Gabinete nombrara al fallecido padre de Macri, Franco, una pelea que casi termina a las piñas.

Sin embargo, ayer, alrededor de las 21, el Presidente llamó a Alberto, lo felicitó por la victoria y lo invitó a tomar un desayuno en la Casa Rosada a las 9.

Algo aprendimos. Hace unos meses nos enterábamos los motivos por los que Cristina Kirchner no entregaba el bastón presidencial a Mauricio Macri, el 10 de diciembre de 2015. “Era una acto de rendición”, eligió escribir la vicepresidenta electa en Sinceramente, como si la grieta que entre ellos se había armado fuera una guerra, donde hay ganadores y perdedores. “Todo Cambiemos quería esa foto mía entregándole el mando a Macri porque no era cualquier otro presidente. Era Cristina, era la ‘yegua’, la soberbia, la autoritaria, la populista en un acto de rendición”, decía.

Y detallaba: “Quien se asumía como representante y significante de lo nacional, popular y democrático le entregaba el gobierno a quien había llegado en nombre del proyecto neoliberal y empresarial de la Argentina, más allá del marketing electoral cazabobos”.

Mauricio Macri recibe la banda presidencial de Federico Pinedo, el 10 de diciembre de 2015

¿Por qué pensar en entregar los atributos presidenciales como un “acto de rendición”? ¿Por qué no aceptar la derrota y ya? En una república democrática los mandatos tienen fecha de caducidad, unos gobiernan y luego vienen otros que los suceden con el objetivo de pensar en el bienestar general. Eso sería lo ideal, lo normal. Hoy al menos vimos algo que antes no. Macri, con un 40% de los votos tiene el poder que Cristina tenía cuando Scioli perdió en 2015; y de manera inteligente pensó en una transición más ordenada, que le da más lógica en caso de que querer volver a postularse. Esperemos que la foto sea el comienzo de una buena relación y que la transición sea lo más ordenada posible, como aseguraron que será. No por ellos, sino por todos nosotros.

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