Opinión

El freno de la economía mundial no afecta a EE.UU. y China

Jorge Castro

Analista Internacional. Columnista de Clarín. Presidente del Instituto de Planeamiento Estratégico (IPE). Autor del libro El Desarrollismo del Siglo XXI

Sólo cinco de las 45 principales economías del mundo se encuentran en situación recesiva

domingo 27 de octubre de 2019 - 10:05 am

Columna publicada originalmente en Clarín

El Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé que la economía global crecerá sólo 3% en 2019, frente a 3,8% que pronosticó en 2017; y 0,3 puntos porcentuales menos que la previsión realizada hace 6 meses.

Este sería el menor nivel de expansión de la economía global desde la recesión de 2008/2009, la primera que se produjo en los 74 años transcurridos desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Lo notable es que esta previsión decididamente negativa de la economía mundial está acompañada de una advertencia de carácter inverso; y es que el PBI per cápita global aumentaría 2% anual en 2019, la mayor tasa de expansión experimentada en una etapa de desaceleración/contracción económica de las últimas 6 décadas.

Oxford Economics señala que sólo 5 de las 45 principales economías del mundo se encuentran en una situación recesiva en 2019; y las 3 mayores de éstas 5 (Reino Unido/Alemania/Taiwán) representan, sumadas, sólo 6% del PBI global.

El caso chino – la segunda economía del mundo con un PBI de U$S 13.6 billones medido en dólares constantes – es altamente revelador de esta doble e inversa tendencia de desaceleración/freno de la economía global y aumento sostenido del PBI per cápita, arrastrado por la suba del consumo individual.

China creció 6% anual en el tercer trimestre del año, la tasa más baja desde 2009, pero el consumo individual representó 74% del alza del producto; y los servicios contribuyeron 60,6% a la expansión, en tanto representaron 54% del PBI.

Esto ocurrió en una situación de pleno empleo (3.6% de desocupación); y cuando se han creado 10,9 millones de puestos de trabajo en los 10 primeros meses del año (99,7% del objetivo previsto); y el ingreso per cápita aumenta por encima del alza del PBI (8,1% vs. 6% anual).

La estructura en que se funda esta situación es una economía digital que abarca ya 40% del PBI, que se expande 8.5% anual; y está acompañada por una clase media de 440 millones de personas con ingresos comparables a los norteamericanos (U$S 35.000/ U$S 45.000 anuales), que es el sustento del extraordinario boom de consumo que experimenta la República Popular.

El consumo representa 70% del producto norteamericano y se expande 4.7% anual, el mayor nivel en 4 años. Sucede con una desocupación de 3.7%, la menor en 60 años, con salarios reales que se incrementan +3.5% anual, la mayor tasa en una década; y el Índice Bloomberg, que combina salarios reales con el valor de los activos, está en el pico de los últimos 20 años.

Esta excepcional expansión del consumo tanto en EE.UU. como en China coincide con un proceso de contracción de la industria manufacturera en todo el mundo avanzado. El índice manufacturero global mostró el quinto mes consecutivo de disminución en septiembre, por debajo de la marca de 50 puntos que separa auge de contracción; y el Indice de la Eurozona cayó el mes pasado a 45.7, mientras que el ISM de EE.UU. disminuyó a 47.8, el punto más bajo en 10 años.

Esta situación está directamente vinculada a que la incertidumbre provocada por el conflicto “comercial” China/EE.UU. ha derivado en una fenomenal suspensión/supresión de las decisiones manufactureras de inversión.

Por eso la OMC (Organización Mundial de Comercio) ha recortado más de medio punto las previsiones sobre intercambio global, y la llevó a +1.2% en el año, la franja menor desde 2008/2009.

Esta alta incertidumbre golpea doblemente a la manufactura estadounidense, porque le suma la sistemática apreciación del dólar a su condición de parálisis decisoria, que se ha valorizado más de 20% en los últimos 18 meses; y de esa manera le quita a la industria norteamericana gran parte de su capacidad competitiva.

Goldman Sachs advierte que la expansión china de sólo 6% en el tercer trimestre del año, no implica en modo alguno que su potencial de largo plazo haya disminuido. Todo lo contrario. Estima que China mantiene un nivel de expansión de 6.8% anual (medido en tiempo real), que es prácticamente igual a la tendencia secular de 20/30 años.

Lo que ocurre en el mundo de hoy puede resumirse en éstos términos: la incertidumbre desatada por el choque EE.UU/China disminuye el crecimiento global, pero esto no afecta a las dos superpotencias, que experimentan un boom de consumo de magnitud histórica; y todo esto hace que la tendencia subyacente de la economía mundial, descartada la incertidumbre derivada de la puja EE.UU./China, sea nítidamente expansiva, dentro de un proceso que comenzó hace 5 años (+5% anual, medido en capacidad de compra doméstica/PPP).

Lo real es lo actual y lo posible: el acuerdo Trump/Xi Jinping, que cierra el conflicto entre las superpotencias en 2 fases, que sellarían en noviembre de 2019 en el marco de la APEC (Asia-Pacific Economic Cooperation) en Santiago de Chile, añadiría al crecimiento global de este año un alza de 1,5% / 2% anual.

Todo esto ocurre en el momento en que el capitalismo despliega una nueva revolución industrial – la cuarta de su historia -, que tiene en EE.UU. y China a sus dos principales representantes, que por eso son la cabeza del nuevo sistema mundial.

COMENTARIOS