Salud

Cuáles son las diferencias entre un quiste y un tumor

Qué tipos hay de cada uno y qué características tienen

martes 29 de octubre de 2019 - 7:13 am

Tanto en quistes como en tumores, se trata de un bulto que aparece en alguna parte del cuerpo y que, usualmente, genera alarma, porque inmediatamente se le asocia con un proceso canceroso.

Es muy común la creencia de que la diferencia entre un quiste y un tumor es que el primero es benigno e inofensivo, mientras que el segundo es maligno y fatal. Esto no es cierto. Hay quistes que pueden ser peligrosos y también existen los tumores sin consecuencias.

Una importante diferencia es la causa que los provoca. También su composición y su curso. Aunque ambos son, a veces, muy similares en su apariencia, lo cierto es que tienen una naturaleza y unas implicaciones diferentes entre sí.

Quistes

Son bolsas o sacos que contienen un material gaseoso, líquido o semi-sólido, el cual está rodeado por una membrana. Lo más frecuente es que aparezcan de forma espontánea y, muchas veces, desaparecen de la misma manera. Habitualmente, se forman por la obstrucción o infección de alguna glándula.

Existen diferentes tipos. Los más comunes son los siguientes:

Quistes mamarios: son bolsas llenas de líquido que aparecen en los senos y que se mueven fácilmente por debajo de la piel. Si son muchos en una misma mama, se habla de enfermedad fibroquística mamaria.

Quistes foliculares: son bolsas que se forman en los folículos pilosos y que, generalmente, contienen queratina. Casi siempre se forman en el cuero cabelludo.

Quistes epidermoides: son los que se forman en la epidermis, básicamente en el tórax, la espalda, el cuello y el escroto.

Quistes ováricos: se forman en los ovarios, generalmente, durante la ovulación. A veces pueden causar dolor y molestias.

Quistes hepáticos: se forman en el hígado.

Quistes renales: se sitúan en los riñones.

Tienen diferente tamaño. A veces, no son más grandes que la punta de un alfiler y, otras, llegan a tener el tamaño de una pelota de basquet. Los más peligrosos son los más grandes, por el daño potencial que pueden causar a los órganos cercanos.

Tumores

Son abultamientos que surgen por la división y crecimiento descontrolado de algunas células. Estas se acumulan y forman esos bultos o grumos, que se convierten en tumores, también llamados neoplasmas.

Pueden ser el resultado de alguna enfermedad, problemas relacionados con el sistema inmune, consumo de alcohol o tabaco, exposición prolongada al sol, contacto con determinadas toxinas o químicos, radiación, obesidad, virus y otros factores.

Pueden ser benignos, premalignos o malignos; es decir, no cancerosos, precancerosos o cancerosos, respectivamente. Los principales tipos de tumores son los siguientes:

Lipomas: se forman con células grasas, se sitúan debajo de la piel y son blandos. Casi siempre son benignos y, generalmente, aparecen después de los 40 años.

Fibromas: se forman en los tejidos fibrosos o conectivos, muy frecuentemente sobre el útero o alrededor de este. Son benignos.

Adenomas: se forman en la capa que recubre los órganos y las glándulas. Están compuestos de tejido epitelial glandular. Generalmente son benignos.

Malignos: pueden formarse en cualquier parte del cuerpo. Son tumores cancerosos.

Diferencia entre ambos

Viene dada por varios factores. El primero de ellos es la causa. Mientras que los quistes se forman, generalmente, por la obstrucción o infección en una glándula, los tumores son el resultado del crecimiento desmesurado de un grupo de células.

Así mismo, mientras los quistes, generalmente, contienen aire, líquido o una sustancia semi-sólida, los tumores son masas sólidas de tejido. Casi todos los quistes son benignos, pero el cáncer también da lugar a la aparición de un importante número de quistes. Los quistes que contienen material sólido pueden ser cancerosos.

Otra diferencia entre un quiste y un tumor es que los primeros suelen presentar movilidad, se pueden desplazar de uno lugar a otro solo con tocarlos. Los tumores, en cambio, se presentan como una masa rígida, que es firme y no se puede mover; parece como si estuviera ‘agarrado’ al organismo. Ante la aparición de cualquiera de ellos, consultar a un médico.

Fuente: Mejor con salud

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