Sociedad

Una mormona se sentía “reprimida sexualmente” y se convirtió en estrella porno

La joven creció en un pequeño pueblo al oeste de los Estados Unidos y desde temprana edad sus padres le inculcaron las prácticas religiosas como una forma de vida

jueves 24 de octubre de 2019 - 2:35 pm

Una joven que vivía bajo los mandatos de la religión mormona se cansó de sentirse “reprimida sexualmente” y se convirtió en una exitosa estrella porno.

Addie Andrews, de 30 años, es hoy uno de los nombres más cotizados de la industria.

La joven creció en un pequeño pueblo al oeste de los Estados Unidos y desde temprana edad sus padres le inculcaron las prácticas religiosas como una forma de vida.

Incluso, cuando cumplió 17 años decidió unirse a la iglesia de “Jesucristo de los Santos de los Últimos Días”.

En diálogo con el diario New York Post, Addie comenzó elogiando a la congregación: “La iglesia fue muy acogedora conmigo”. Contó también aceptó respetar el voto de celibato impuesto por los cleros. A pesar de ello, reveló que tuvo sexo en una única oportunidad antes de aceptar el mormonismo.

Pero comenzó a sentirse incómoda con los comportamientos que la obligaban a tener: “Estaba muy reprimida sexualmente. Fui esencialmente una monja, dedicada a la religión durante ese período de tiempo”.

Fue recién a los 26 años cuando logró tener sexo nuevamente.

“El problema no es solo que se niegue el sexo prematrimonial, sino que lo convierten en un pecado muy grave y algo vergonzoso”, protesto la flamante estrella del cine para adultos. “Cuanto más me metí en la religión, más me alejé de mi propia identidad”, sentenció la joven.

¿Cuándo decidió alejarse de la religión?

“No pude ser la dama de honor de mí hermano porque el vestido era ‘inmoral’ para los estándares de la religión. Ese hecho fue la gota que derramó el vaso”, protestó Addie. “También estaba empezando a extrañar mis viejas pasiones: cantar, bailar y actuar”, relató.

En el 2018 Andrews se mudó a California para perseguir sus sueños de artista. Sin embargo, y pese a su licenciatura de la Universidad Brigham Young, no pudo obtener ningún empleo. Así fue como la mujer comenzó a trabajar como bailarina exótica.

“Empecé a contactarme con muchos agentes porno”, aseveró la estrella del cine para adultos, quien continuó: “Desde que conseguí un agente, los trabajos no pararon de llegar”.

Su familia aceptó su nuevo estilo de vida según manifiesta la joven: “Sabía que se sorprenderían un poco cuando les contara sobre mi trabajo para adultos, pero se lo tomaron con mucha naturalidad”.

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