La vida de los famosos

El hijo de Michael Douglas reveló detalles de su dramática infancia

Cameron contó situaciones y anécdotas de su pasado en el libro que publicó recientemente llamado “Long Way Home”. Entre otras cosas, debió enfrentar ocho años de cárcel

miércoles 23 de octubre de 2019 - 6:25 am

Cameron Douglas, hijo de Michael y nieto de Kirk Douglas, reveló en el libro que acaba de publicar que su padre lo hacía repartir marihuana en las fiestas cuando era un niño.

El hombre de 40 años fue condenado a ocho años de prisión en 2009. Ya en libertad, compartió en Long Way Home algunas anécdotas de su complicada vida.

“Cuando era un niño muy pequeño, recuerdo que mi padre me hacía repartir porros entre los invitados a sus fiestas”, escribió Cameron, ya rehabilitado también de su adicción a las drogas. Durante años, consumió cocaína y heroína y se convirtió en vendedor de metanfetaminas, actividad que lo llevó a la cárcel.

Y detalló: “Mi padre me decía: ‘Llevale esto a tu tío’. Y yo lo hacía sin darme cuenta hasta años después de lo que realmente había hecho. A medida que crecía iba de un lado a otro, salía a los balcones de la mansión familiar y veía más de lo que se suponía debía ver: adultos haciendo las cosas que hacen los adultos que viven vidas excesivas”.

Cómo fue la vida del hijo de Michael Douglas

A pesar de que su familia está considerada una de las “realezas” de Hollywood, para Cameron ese “privilegio” fue un castigo.

“Es extraño crecer viendo a tu padre y a tu abuelo como gigantes proyectados en pantallas y vallas publicitarias”, expresó Cameron. “¿Cómo compites con Kirk Douglas? ¿Cómo vives a la sombra de Michael Douglas?”, se preguntó en el libro.

Cuando Michael empezó a pasar largos períodos fuera de su casa por su trabajo, contrató a un mozo como niñero para que hijo tuviera “una influencia masculina permanente en su vida”. De origen salvadoreño, el hombre fue despedido cuando le encontraron botellas de vodka debajo de su cama. Cameron, que tenía diez años, se puso muy triste.

Luego, llegó la separación de sus padres, el tratamiento por adicción al sexo de su progenitor, a quien su madre encontró en la cama con otra mujer, y su constante progresión en sus adicciones.

Según relató, a los 25 años se inyectaba cocaína hasta tres veces por hora. “Odiaba lo que quedaba de mi vida a causa de las drogas, pero no podía parar”, señala ahora Cameron, quien transita los 40.

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