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Le amputaron los testículos a un hombre porque le llegaban hasta las rodillas

Le habían crecido durante 30 años y por la retención de líquido llegaron a pesarle 3,35 kilogramos. Le hicieron una tomografía computada que develó que tenía un hernia inguinal

lunes 21 de octubre de 2019 - 11:47 am

A un hombre panameño de 43 años de edad debieron extirparle los testículos luego de que le realizaran una tomografía computarizada de su abdomen y pelvis, que develó que tenía una hernia que contenía parte de su intestino.

Desde los 13 años, al hombre comenzaron a crecerle los testículos y la acumulación de líquido hizo que se hincharan hasta los 3.35 kilogramos y que sus heridas abiertas supuren pus maloliente. Su pene también se “enterró” en la carne hinchada.

Cuando le realizaron un examen, este indicó que la piel estaba engrosada, de color rojo intenso y con dos heridas abiertas e infectadas. En tanto, las exploraciones mostraron una hernia inguinal.

Los médicos en Texas, dirigidos por la Dra. Katherine DowdBaylor Scott y White Health, detallaron el caso en Urología. El informe dice que el hombre nunca vio a un médico durante años antes de llegar a un departamento de A&E en Panamá con fiebre, frecuencia cardíaca rápida y un globo claro en el escroto.

Los especialistas le advirtieron que tenía un linfedema, que se desarrolla cuando el flujo del sistema linfático se daña y el líquido no puede moverse de forma correcta. Además indicaron que si el paciente no se operaba, esta inflamación podía tener consecuencias mortales.

Preocupados por la carne podrida y el riesgo que presentaba, los médicos lo operaron y le quitaron el tejido infectado. A pesar de que le extirparon sus testículos, su pene permaneció intacto.

Durante los siguientes cinco días, el hombre permaneció en el hospital con antibióticos por vía intravenosa. El hidrocele, el término médico para el tipo de hinchazón en el escroto, mide 30,2 cm x 24,4 cm x 13,1 cm de tamaño. Los cirujanos plásticos cosieron el área del escroto del hombre con un injerto hecho de malla.

Dos días después lo dieron de alta en un centro de rehabilitación, y luego de cuatro semanas, los médicos anunciaron que se estaba curando con éxito: “Con este plan de tratamiento, el desbridamiento inicial seguido de una reparación por etapas en el día tres y el día ocho, el paciente se salvó del cuidado prolongado de la herida, cambios dolorosos en el vendaje, sin sacrificar los resultados cosméticos y funcionales”.

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