Santa Sede

El Vaticano usó USD 725 millones destinados a los pobres para negocios opacos

La investigación de 16 páginas que será publicada hoy revela que entre los negocios se detectaron "graves indicios de peculado, estafas, abusos de oficio, reciclaje y autoreciclaje"

sábado 19 de octubre de 2019 - 1:10 pm

El Vaticano vuelve a estar en la mira una vez más. Es que en las últimas horas una investigación del periodista y escritor Emiliano Fittipaldi reveló que la Secretaría de Estado, el máximo órgano de la Santa Sede, gestiona en un fondo extrabalance 725 millones de dólares (625 millones de euros) del Óbolo de San Pedro, con donaciones de fieles de todo el mundo destinados a los pobres.

El dinero, según consignó Fittipaldi en el semanario L’Espresso, sirve para realizar negocios opacos. La investigación de 16 páginas que será publicada hoy revela que entre los negocios se detectaron graves indicios de peculado, estafas, abusos de oficio, reciclaje y autoreciclaje”.

El Revisor Alessandro Cassinis, a las órdenes del papa Francisco, señala “gravísimos delitos, como la apropiación indebida, la corrupción y el encubrimiento”.

Fittipaldi y el “Financial Times” investigan la era 2011—2018 en que el hoy cardenal Angelo Becciu, era el “ministro del Interior” del Vaticano como Sustituto de la Secretaría de Estado y tuvieron lugar varias operaciones inmobiliarias sospechosas en Londres y otros negocios, en los que algunos intermediarios cobraron jugosas comisiones.

Pero el periodista de L’Eseresso agrega en las pesquisas la figura del arzobispo venezolano Edgar Peña Barra, muy vecino a Francisco, nombrado hace un año como sucesor de Becciiu, promovido a “ministro” del Papa argentino como Prefecto para las Causas de los Santos.

Los 650 millones de euros del Obolo de San Pedro, sostiene L’Espresso” habrían ido a parar en un 77% a filiales del Credit Suisse y gestionados en operaciones financieras que según el magistrado Revisor muestran “vistosas irregularidades”, además de abrir “escenarios inquietantes”.

Con información de Clarín, L’Espresso.

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