Alimentación

Intolerancia a la fructosa: qué alimentos comer y cuáles evitar

Cuáles son los síntomas digestivos que la caracterizan

domingo 20 de octubre de 2019 - 7:49 am

La intolerancia a la fructosa es la aparición de síntomas digestivos (dolor e hinchazón abdominal, borborigmos o sonidos abdominales, diarrea explosiva…) en pacientes con malabsorción de fructosa.

Podemos dividir las intolerancias a la fructosa en primarias y secundarias. Las primarias se deben a un fallo del transportador de la fructosa de la mucosa intestinal y tienen una base genética; mientras que las de origen secundario son debidas a una enfermedad intestinal de base (celiaquía, enfermedad de Crohn, gastroenteritis, etc.) que altera el borde en cepillo de la mucosa intestinal.

Los síntomas más comunes son la distensión abdominal, acompañada de sensación de plenitud, dolor abdominal, flatulencias y diarrea explosiva. El tiempo de aparición de los síntomas tras la ingesta de la fructosa es variable y depende, entre otros factores, de la velocidad del tránsito intestinal, la sensibilidad intestinal, etcétera.

El diagnóstico se confirma mediante la realización un test de aliento con hidrógeno espirado. Se van tomando muestras de aire en espiración cada 30 minutos durante un periodo de tres horas, habiendo realizado 24 horas antes una dieta sin residuos. El paciente tampoco podrá tomar antibióticos durante siete días, ni laxantes durante entre 24 y 48 horas.

Todas las frutas tienen fructosa en mayor o menor medida. Las que tienen mayor cantidad son los dátiles, peras, manzanas, cerezass y las uvas, y las que menos son las paltas, los mangos, los cocos y las papayas.

Cuando la fruta está madura el contenido de sacarosa (disacárido de glucosa y fructosa) aumenta, por lo que parecería recomendable tomar la fruta más verde, si bien en la práctica clínica la respuesta es muy variable.

Las mermeladas, la jalea real, la miel, el chocolate, el dulce de membrillo, los refrescos azucarados y el alcohol se encuentran entre los alimentos con mayor carga de fructosa.

Una vez que haya sido descartada alguna enfermedad de base que justifique esa intolerancia a la fructosa y que precise un tratamiento específico (celiaquía, enfermedad de Crohn…), es recomendable -si el paciente no mejora – descartar otras causas, como son la intolerancia al sorbitol o el sobrecrecimiento bacteriano intestinal (SIBO). En ocasiones, una dieta baja en Fodmap (ciertos carbohidratos fermentables) puede recomendarse durante un periodo de tiempo para mejorar los síntomas.

Fuente: Cuidate Plus

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