Política General

Cómo es el esquema de poder que piensa Cristina para el Senado

Una publicación de "La Política Online" reveló las versiones que circulan en el Instituto Patria sobre los posibles gabinetes de Alberto Fernández de ganar las elecciones en octubre y el rol que jugaría la ex presidenta en la formación de los mismos.

lunes 14 de octubre de 2019 - 2:31 pm

A pocos días de saber qué ocurrirá en la elecciones generales de octubre, las versiones sobre quiénes ocuparán un posible gabinete de Alberto Fernández y Axel Kicillof no dejan de circular. Sin embaro, según información difundida por LPO, lo que sí es seguro es que la oposición hizo sus listas para tener a “su gente en las bancas”.

Las nóminas varían entre los elegidos de los gobernadores y militantes de La Cámpora, quienes comparten mayor afinidad con Cristina Kirchner que con Alberto Fernández, lo que ayudaría a Cristina a crear un esquema de poder en el Senado con su gente de confianza en los cargos más relevantes.

Entre esos cargos, se destaca principalmente el de la presidencia provisional, tercer lugar en la línea de sucesión presidencial y el encargado de presidir la sesiones cuando el jefe de Estado viaja al exterior y su vice debe firmar los decretos.

Según indicaron las versiones que circulan en el Instituto Patria, el nombre que más suena es el de la senadora Anabel Fernández Sagasti, quien perdió la elección a gobernador en Mendoza por amplia diferencia. De renunciar a su banca, esta la ocupará el diputado Omar Félix, hermano del intendente Emir de San Rafael.

Si Cristina se queda con la presidencia provisional en el PJ pedirían la presidencia del interbloque. Pero no discutirían las secretarías de La Cámpora, reservadas para gente de su confianza. El elegido de Cristina para controlar la casa era Jorge Capitanich, pero al ser consagrado gobernador de Chaco este domingo, dejaría su banca a Antonio Rodas. Otros camporistas que aterrizan en diciembre son el rionegrino Martín Doñate, la entrerriana Stefanía Cora y los fueguinos Martín Rodríguez y María Eugenia Duré.

Además, se rumorea la vuelta de Carlos Zannini al Congreso, y confirmaron a otras dos figuras: el neuquino Marcelo Fuentes, que en diciembre le deja su banca a Parrilli; y la santacruceña Virginia García, senadora hasta 2017 y asesora de Cristina desde su retorno a la vida parlamentaria. Al menos uno de ellos sería secretario parlamentario, el encargado de ordenar cada sesión.

En cuanto a la conformación y el funcionamiento del bloque oficialista del Senado si Alberto es presidente, los senadores más cercanos a los mandatarios provinciales insisten con su idea de hacer un bloque con los K para mantener una cuota de autonomía.

Prefieren dos bancadas con sus propias autoridades y en sociedad permanente, como funcionó estos años Cambiemos, un esquema que además de una mejor convivencia garantizaría mayores lugares en las comisiones y hasta una vicepresidencia de la Cámara.  El jefe del PJ es y seguiría siendo el cordobés Carlos Caserio, pero en estas condiciones habría que definir si no asciende como autoridad del interbloque.

“Si Cristina se queda con la presidencia provisional, Alberto le podrá pedir las autoridades del interbloque y no habrá problemas”, confió a LPO uno de los referentes de la liga de los gobernadores en el Senado.

Y anticipó que Alberto podría intervenir para evitar que La Cámpora maneje la botonera sumando al interbloque a partidos provinciales como los misioneros (con 2 senadores) y los santiagueños (con 3), cuyos gobernadores Oscar Alberto Herrera Ahuad y Gerardo Zamora lo visitan muy seguido en el bunker de San Telmo.

También a algún eslabón perdido del viejo peonismo federal como Carlos Reutemann o María Eugenia Catalfamo, cercana al gobernador de San Luis Alberto Rodríguez Saá y con mandato hasta 2023. Con estos aliados ya alcanzaría quórum propio para manejar el recinto a gusto y dejar las discusiones más relevantes puertas adentro. Pero con una certeza: no habrá leyes posibles si Cristina y sus discípulos se oponen, en un Senado que ya no será el mismo.

Fuente: La Política Online 

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