Economía

Bienes Personales: cómo se aplica en Uruguay el tributo que impondría Alberto Fernández

En el país charrúa se lo denomina impuesto al Patrimonio: y a diferencia de la Argentina, comienza a pagarse a partir de los u$s 100.000, mientras que acá se hace desde los u$s 33.000

miércoles 9 de octubre de 2019 - 11:33 am

El candidato del Frente de Todos, Alberto Fernández, dejó entrever durante un acto en Lanús que modificaría el Impuesto a los Bienes Personales, un tributo que pagan muy pocos países en el mundo y que en Uruguay se lo denomina Impuesto al Patrimonio.

"Tenemos que ver cómo nosotros mejoramos las cuentas, tal vez con un nuevo cambio impositivo a través de aplicar impuesto a los bienes personales, y así se consiguen los tres puntos de superávit que tuvo Uruguay en su momento", dijo el candidato kirchnerista.

"Igual que la Argentina, Uruguay alcanzó su superávit haciendo una modificación en el sistema impositivo aplicando el impuesto a los bienes personales. Las similitudes son muchas. Es cierto que Uruguay hizo ajuste, pero más ajuste que el de Macri no existe", agregó.

Cómo funciona en Uruguay

Del otro lado del Río de la Plata se aplica el llamado impuesto al Patrimonio, que también es anual y grava el patrimonio de personas físicas y jurídicas, localizado en Uruguay. A diferencia de lo que sucede en la Argentina, se considera como patrimonio a la “diferencia entre activos y pasivos fiscales”; por lo tanto, se toma en cuenta no sólo lo que el contribuyente tiene sino también lo que debe. Eso no pasa a nivel local.

Mientras los activos incluyen dinero en efectivo o depositados en bancos, inmuebles e inversiones, los pasivos son las obligaciones a las que deben hacer frente las personas o sociedades como sueldos a pagar, saldos a pagar a proveedores o préstamos bancarios.

En el caso de las personas físicas, los activos que tengan que los uruguayos en el exterior del país están exentos del impuesto. Otra diferencia con la Argentina, donde también deben incluirse bienes y dinero depositado en el exterior.

Las tasas se aplican también por escalas progresivas (de 0,40% a 0,70%) con un monto mínimo no imponible de $4.166.000 uruguayos, unos USD 112.000. En la Argentina, ese monto es de $2 millones, lo que equivale a poco más de USD 33.000.

Sin embargo, las parejas —los cónyuges que vivan juntos— tienen la opción de constituir un “núcleo familiar” y responder solidariamente por el pago del impuesto. En ese caso, el monto mínimo no imponible es de $8.332.000, unos USD 224.000. De lo contrario, cada cónyuge declara sus bienes propios y la mitad de los gananciales. Además, las propiedades destinadas a vivienda familiar (casa-habitación) se computan por el 50% de su valor real.

“No creo que el modelo uruguayo funcione en la Argentina porque terminaría recayendo en la clase media. Los grandes capitales siempre pueden buscar alternativas en el exterior o estructurar su capital de tal manera de pagar menos o no pagar, directamente. Con esta inflación y estas escalas del mínimo no imponible constantemente se suma gente a pagar el impuesto: de un año a otro, así como cae gente en la pobreza, cae gente en el impuesto”, explica el tributarista Iván Sasovsky, de Sasovsky y Asociados a iProfesional

“Además, iría también en contra del propio discurso de Fernández y su supuesta estrategia de poner dinero en el bolsillo de los argentinos. Y se baja un mensaje de que no se espera una reactivación económica en el corto o mediano plazo porque estos impuestos aparecen en momentos de recesión en los que no se puede recaudar. Ahí también hay un mensaje”, explicó.

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