Qué pasa si....

Esto es lo que le pasa a tu cuerpo si no tenés sexo por mucho tiempo

El sexo es una de las actividades más saludables para el cuerpo humano: genera felicidad a través la liberación de endorfinas y bienestar a través de la hormona de la oxitocina; ¿qué pasa cuando no está por períodos de tiempo considerables?

lunes 7 de octubre de 2019 - 11:17 am

Una de las cuestiones importantes para el mantenimiento del cuerpo humano es la actividad sexual. Sin embargo es sabido que en determinados períodos de tiempo se producen parates en la actividad por distintos motivos. Si bien no es para preocuparse, de mantenerse esta cuestión en el tiempo, puede tener un efectos adversos tanto corporal como psicológicamente.

La forma en la que no tener relaciones sexuales puede afectar el cuerpo varía según la salud o la edad de las personas. Si se trata de personas sanas que dejaron de tener relaciones sexuales por falta de pareja o como consecuencia de una elección consciente, podría haber cambios físicos y psíquicos que van desde sentirse más lentos, a tener menos vitalidad.

Además, sin sexo las personas pueden llegar a sentirse más deprimidas. La conexión sexual regula el estado de ánimo mediante la liberación de la hormona del bienestar, la oxitocina. El sexo puede ayudar a estimular el espíritu a través de las endorfinas que elevan el estado de ánimo.

Otro de los puntos es que con menos sexo hay menos defensas. Según una investigación publicada en la revista médica Frontiers in Immunology, las relaciones sexuales regulares mejoran el sistema inmunológico y preparan al cuerpo para combatir las enfermedades mediante la liberación de endorfinas.

Para Beatriz Literat, médica sexóloga clínica y ginecóloga del Departamento de Gineco-Sexo-Estética de Halitus Instituto Médico, la experiencia sexual es “el conjunto de emociones, sensaciones corporales, intenciones y percepciones sobre la otra persona que promueven la activación de sus sentidos y emociones”. “Sentirse validado, seguro, comprendido y el hecho de tener la posibilidad de poder brindar lo mismo a un compañero genera un estado de enorme bienestar. Esto es, en definitiva, lo que beneficia a las personas y activa su sistema inmunológico”, afirmó la profesional.

En las mujeres que ingresan a la menopausia, no tener penetración vaginal puede implicar que las paredes vaginales pierdan su grosor y provoquen (en el caso de que alguna vez aparezcan) relaciones sexuales dolorosas. Según la Sociedad Norteamericana de Menopausia, las relaciones sexuales regulares son importantes para la salud vaginal después de la menopausia. Las mujeres mayores que no tienen relaciones sexuales tienen más probabilidades de afinar y resecar los tejidos.

Al igual que con el adelgazamiento de las paredes vaginales, en mujeres mayores la vagina también puede tener dificultades para volver a lubricarse. Esto sucede a medida que las mujeres envejecen debido a la falta de hormonas como el estrógeno. Si se toma a una mujer joven de 20 o 30 años como ejemplo, esto no ocurrirá debido a que sus organismos todavía producen estrógeno y se aseguran de que esos tejidos se mantengan saludables, elásticos y lubricados mientras no tenga relaciones sexuales. Sin embargo, la lubricación vaginal disminuye con la edad, y si las personas no se encienden a través del placer propio, libros eróticos, videos o una pareja, puede comenzar a disminuir más rápidamente.

De la misma manera, el pene tiene musculatura y con la escasez de las relaciones sexuales se puede generar en ella una atrofia.

Por último, el menor sexo puede producir más estrés, como resultado de la ausencia de secreción de felicidad que genera el contacto humano. Esta tensión se traduce en un aumento de la presión sanguínea y del cortisol, hormona que se libera como consecuencia del agobio y la angustia o depresión.

Sin embargo, si bien las investigaciones han demostrado que la depresión y la falta de sexo están vinculadas, esto refleja una asociación, no causa y efecto. Si una persona sana deja de tener relaciones sexuales, no se deprimirá por eso. La falta específica de actividad sexual no va a causar depresión clínica, a pesar de la alta correlación.

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