Sociedad General

Pasó 1.375 días preso y era inocente: fue absuelto en un juicio por jurados

Federico Lisi fue presionado por la Policía para admitir la autoría de un crimen en La Plata: "Fue una pesadilla"

domingo 29 de septiembre de 2019 - 2:18 pm

Federico Lisi pasó casi 4 de sus 25 años preso, acusado de un crimen que no cometió: exactamente 1.375 días encerrado en la Unidad Penitenciaria Nº 1 de Lisandro Olmos, junto a otros internos comunes y cumpliendo penas por graves delitos.

Este viernes, tras un juicio por jurados de cuatro días llevado a cabo en el TOC II de La Plata, fue declarado “no culpable” luego de las declaraciones de 20 de los 32 testigos convocados, y recuperó su libertad, pero nunca recuperará el tiempo perdido entre rejas.

Lisi le dio una entrevista a diario Perfil, a pocas horas de haber vuelto con su mujer y su pequeño hijo de 4 años, donde contó la traumática experiencia de estar encerrado las 24 horas, siempre alerta para no quedar envuelto en las cotidianas y sangrientas peleas dentro de los penales: “Hay que saber vivir ahí adentro. A mí me tiraron con la población común. Cuando ingresé no entendía nada, escuchaba ruidos por todos lados y me preguntaba ‘dónde estoy’. Me pasaron por distintos pabellones, donde conviví en uno con 17 internos y en otro con siete”, dijo.

Y añadió: “Tuve muchas discusiones y roces, y en algunos lugares me quisieron sacar mis cosas, pero nunca pasó a mayores. Sí presencié peleas graves”.

“Me levantaban a las 3 para ir al juicio y me tenían en el camión de traslados hasta las 9, cuando arrancaba” Aseguró que las riñas “eran de momento” y si bien “al principio me costaba dormir, porque tenés miedo a que te pase algo, ya después te acostumbrás”.

“Pensaba todo el día, todos los días, por qué me pasaba esto, sentía una impotencia enorme y quería irme a casa. Me preguntaba ‘por qué a mí’. No quiero volver nunca más, fue una pesadilla”.

Federico pasó casi casi cuatro años en prisión acusado del asesinato de Miguel Angel Quesada, de 62 años, que recibió cuarenta puñaladas en su casa del barrio platense de Los Hornos, entre las 19.30 del martes 15 de diciembre de 2015 y las 7.30 del miércoles 16.

Lisi era uno de sus dos ayudantes en las labores de electricidad a las que se dedicaban, y fue a su domicilio durante la noche de ese miércoles, transcurridas ya unas 12 horas del homicidio. Vecinos lo vieron tocar el timbre y marcharse, al no tener respuesta del otro lado. Al día siguiente regresó, alarmado por la falta de noticias de su jefe, y se topó con la presencia policial: “Me echaron la culpa, sin tener nada en mi contra. Me preguntaron qué era del fallecido y comenzaron con una seguidilla de maldad verbal. Nunca me ofrecieron asistencia legal”.

“Tras dos horas diciendo que no tenía nada que ver, me autoincriminé para salir del momento, pero fue peor. Era el cumpleaños de mi mamá y quería irme cuanto antes a mi casa. Pensé que si decía que había sido yo podrían soltarme, y nada que ver: no salí más”.

Los responsables de esa tortura psicológica fueron “cinco policías, que me volvían loco en una oficina”, algunos detectives de la DDI. Quisieron inculparlo además de un segundo incidente, que se había materializado estando él ya en la dependencia: “Dijeron que también había intentado matar a una embarazada”.

Una vez en Olmos, pidió trabajar en el taller de desarmes tecnológicos, de 8 a 16, para después encargarse de la basura. Sin embargo, sus tareas nunca fueron remuneradas: “Tenían que darnos el 15% pero ni siquiera nos dieron una tarjeta”, se resignó, y añadió que tras la jornada laboral “volvía al pabellón y pasaba el tiempo. Se puede estudiar, tomar mate, escuchar música. Tenía compañeros que iban a la facultad y otros que hacían la primaria o secundaria”.

Las requisas, dijo, siempre eran momentos complicados: “Eran violentas, nos rompían la tele y daban vuelta todo. No había un horario, podían ser en cualquier momento”. Sin embargo, puntualizó que “había guardias y guardias; algunos nos dejaban hasta cualquier hora, pero otros tardaban hasta cuando tenías que ir a sanidad, te ignoraban”.

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