Opinión

No podemos darnos el lujo de que en los Pumas no jueguen los mejores

Patricio Albacete

Ex jugador de Los Pumas.

viernes 20 de septiembre de 2019 - 1:39 pm

Columna publicada originalmente en La Nación

Son muchos los recuerdos que se me vienen a la memoria en las horas previas a un Mundial. Porque todo jugador de rugby, desde sus tiempos de amateur, sueña con esta posibilidad. No hay nada que se le compare: una competencia en la que están las potencias que van por la gloria, los que luchan por dar el salto de calidad, los menos fuertes que compiten con un entusiasmo que contagia. Tuve la posibilidad de participar en tres de ellos: Australia 2003, Francia 2007 y Nueva Zelanda 2011. Y la experiencia es imborrable. Me imagino, a pocas horas del debut con Francia, las ganas y la ansiedad que deben tener los chicos. La preparación para un Mundial es algo muy particular y a medida que se acerca el Día D las presiones empiezan a crecer. Pero todo el proceso previo es realmente muy lindo.

Será un Mundial muy especial para los Pumas. Compartirán la zona con dos potencias del hemisferio Norte como Inglaterra y Francia y solamente dos de los tres pasarán a los cuartos de final. Les tocará competir en un terreno al que no están habituados durante todo el año y eso a veces puede resultar más complicado de lo que uno supone. Mucha gente está encantada con el Súper Rugby por ejemplo. Lo ve como un torneo espectacular, y yo no estoy tan de acuerdo con esa apreciación. Es un torneo que se basa mucho en el ataque. Ya el Rugby Championship es otro nivel, porque además se juega a nivel seleccionados. Pero el Súper Rugby es “vamos todos para adelante”. Por ahí los partidos terminan 40-34, 50-45 y el grueso de la gente se queda con esa imagen, pero en el rugby que se desarrolla y al que se apunta no se le asigna la importancia debida a la defensa. Si tomamos el Top 14 francés o la Liga inglesa, se observan partidos mucho más cerrados, en los que se utilizan más el pie y la inteligencia. Suele darse un juego trabado, más parecido a lo que es el Mundial. Y también cuentan con muchos momentos de mayor presión. ¿A qué voy con esto? A que es un factor que puede llegar a incomodar, y mucho, a los Pumas, que no dejan de ser los Jaguares bajo otra denominación y que vienen muy acostumbrados al rugby de ataque y destrezas.

Pongámoslo en un ejemplo más nítido. Si uno mira muchos de los tries conseguidos por los Jaguares en el Súper Rugby, fueron producto de recuperación de pelotas y concretados ante defensas más débiles. Cuando vos jugás contra un equipo más organizado, más estratégico, que maneja con la cabeza los partidos, las chances de recuperación de pelota y de generar ataques te resultan más difíciles. Son oposiciones de estilos.

Un debut con historia, como en 2007

Nos toca un debut con mucha historia. Francia nos trae las imágenes del Mundial 2007 realizado en su país. Creo que este partido es tan trascendente como aquél, cuando les ganamos y esa victoria marcó el rumbo de nuestra actuación hasta llegar a la medalla de bronce. Es clave el partido de este sábado por lo compleja que es la zona y por lo importante que es ganar. El que pierda se va a encontrar con una situación complicada, va a quedar obligado a derrotar a la otra potencia del grupo, que es Inglaterra, para clasificarse. Todo esto, suponiendo que vencés a Tonga y Estados Unidos en los otros cotejos. Lo que nos pasó a nosotros en 2007 es que Francia llegaba muy bien, habiéndole ganado dos veces a Inglaterra en la preparación y por ahí un poco relajados porque nosotros no estábamos bien. Habíamos perdido con Gales y jugado un partido malo contra Bélgica antes del Mundial. Entonces, aprovechamos la presión que tenían ellos por ser locales, con la obligación de ganar en el debut. Comenzamos bien, eso nos dio confianza y dimos el golpe. Éramos un equipo que se sentía cómodo yendo de punto. Hoy creo que las cosas son diferentes. Apostaría que todo el mundo, por cómo viene la mano y por lo que ha sido el año, cree que los Pumas deberían ganarle a Francia. La presión, esta vez, puede caer de nuestro lado por la actualidad de los franceses en las últimas temporadas.

Otro tema que he escuchado en estas horas y que puede ser motivo de inquietud es la gran cantidad de debutantes mundialistas que tienen los Pumas. Más allá de ese detalle, lo cierto es que vienen jugando juntos desde hace mucho tiempo, se deben sentir cómodos muchos de ellos y existe una afinidad. Han jugado ya varios Rugby Championship. O sea que están familiarizados con las grandes competiciones. Eso sí, lo que van a tener que aprender rápidamente es que un error en un Mundial o una derrota en un partido de zona te complica directamente el futuro en el torneo. No te deja escapatoria.

Y un punto muy importante, sin entrar en conflictos. En algo en lo que no estoy de acuerdo es en que se haya privilegiado el sistema y se haya sacado de escena a los jugadores que se desempeñan en Europa. Es una vieja discusión. Lo dije siempre y lo repito: en los Pumas deben estar los mejores más allá de donde jueguen. Dejar jugadores europeos afuera es una decisión de la Unión Argentina de Rugby, que igualmente ha convocado a algunos con el argumento de que los convocados obedecen a necesidad de puestos específícos en los que no había recambio. En mi opinión, los Pumas necesitan una convocatoria abierta. No podés darte el lujo de dejar afuera a tipos como Juan Imhoff, como Facundo Isa. Entiendo perfectamente que el jugador decida si quiere ser parte del programa en la UAR o irse al exterior, pero después debería tener la chance de estar en la selección si deportivamente reúne las condiciones.

Del plantel que está en Japón, destaco especialmente a algunos que tuvieron un marcado crecimiento en las temporadas recientes, como Matías Orlando y Ramiro Moyano, dos valores importantes. O Pablo Matera, un jugador determinante en cada partido. Y yendo a lo que era mi puesto de segunda línea, está muy bien cubierto con Guido Petti y con Tomás Lavanini. A ellos se suma Matías Alemanno, que pese a las lesiones, es el que más progresó técnica y físicamente. Los otros dos ya tenían su experiencia y bagaje técnico. Matías se hizo más completo.

Mi pálpito para el debut

Entre los candidatos, obviamente que los All Blacks y Sudáfrica están ahí arriba, por su historia y por llegar físicamente en plenitud. Pero será un certamen en el que puede haber sorpresas y una de ellas es Gales. Por algo es el N° 1 del ranking. Se prepararon muy bien y sienten que es “su Mundial”. Inglaterra también llega muy fuerte. Los Pumas, como dije, dependen del debut, al igual que Francia. ¿Mi pálpito? El partido va a ser más complicado de lo que la gente piensa, pero creo que deberían ganar los Pumas. Van a ser muy importantes los primeros 20 minutos. Si los Pumas lo hacen dudar a Francia, el desarrollo los favorecerá. Si Francia arranca con el pie derecho los primeros 25 minutos, es un equipo que puede posicionarse más adelante en la cancha, jugar con confianza y ahí es cuando se transforma en un rival realmente peligroso. Toma otro nivel.

Para el final, algo de lo que siempre se habla cada vez que juegan los Pumas: por qué muchos nos emocionamos de manera especial cuando cantamos el Himno Nacional. Yo no era de llorar, lo exteriorizaba menos que algunos de mis compañeros, pero la procesión iba por dentro. Era tremendo. No hay una forma de vivirlo: cada uno lo siente a su manera. En mi caso, en esos minutos pensaba en mi familia, en mis amigos, en la gente a la que estaba representando, en los sacrificios que había hecho para llegar hasta ahí. Te van desfilando un montón de pensamientos y apareciendo las emociones. ¡Y encima estás con la camiseta de tu país! Todo se potencia. Tenés un desfile de emociones en la cabeza que hay que tratar de controlar rápidamente para que no repercuta de modo negativo, lo que llamamos “pasarse de rosca”, y entrar desconcentrado al partido. No es fácil, por cierto. Pero es un momento único y que te dura para toda la vida.

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