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Entrevistas Nexofin

Eugenia Zicavo: “Leer es como un acto de seducción”

En diálogo con Nexofin, la socióloga, periodista y lectora apasionada comenta su mirada sobre la situación actual del mundo editorial en el país, el feminismo, la maternidad y brinda sus recomendaciones literarias

Eugenia Zicavo cuenta con un currículum tan amplio y variado como es su conocimiento y pasión sobre el mundo de los libros. Su amor por ellos lo heredó de su madre y lo reafirmó en la adolescencia.

Doctora en Ciencias Sociales y reciente autora de “Feminismos: ¿desde cuándo y hasta cuándo?”, Zicavo contó que su pasión por los libros comenzó a los 19 años, época en la que llegó a “robar libros en locales de la calle Corrientes”.

En la actualidad conduce Bibliómanos, un programa de divulgación literaria que va por su tercera temporada y que se emite en la Televisión Pública.

En diálogo con Nexofin, la socióloga y periodista analizó la situación del mundo editorial en el país, al que calificó como “crítica”, y también abordó el rol del feminismo en la Argentina y el incómodo mandato social que aún se impone a muchas mujeres para que se conviertan en madres.

Nexofin (N): ¿Definirías a la Argentina como una sociedad lectora?

Eugenia Zicavo (EZ): En Chile me comentaron que les había llamado la atención ver a gente en situación de calle con un libro abierto. Tiene que ver con la educación pública y gratuita que tenemos; sigue siendo una vía de movilidad social ascendente.

No obstante, en las encuestas de índice de lectura son pocos los libros por habitante. No creo que seamos una sociedad tan lectora; pero, Buenos Aires es una ciudad lectora y quizás los lectores estén representados.

Está la Feria del Libro que es un éxito hace más 40 años; es la ciudad con más librerías por habitante del mundo. Antes, la biblioteca de la casa ocupaba un lugar más importante.

N: ¿De qué manera las nuevas tecnologías afectan al hábito solitario de la lectura?

EZ: Lo afectan por completo; te sacan tiempo para leer en el formato tradicional del libro códice (papel). Uno se la pasa leyendo otros tipos de textos en dispositivos electrónicos.

En mi caso, yo leo todos los días. No concibo un día sin hacerlo; me daría mucha angustia. Las redes sociales, internet y el acceso al correo electrónico por medio del teléfono hicieron que bajara muchísimo mi tiempo de lectura.

La competencia es muy despareja. No obstante, quien tenga el hábito de la lectura necesita eso; no es una obligación leer. En algún momento, llegás porque es un consumo que te es imprescindible.

N: ¿Cómo analizas la situación actual del mundo editorial en el país?

EZ: En el aspecto económico es tremendo; se vendió de un año al otro un 50% menos. Es una industria que está en absoluta crisis; se perdieron trabajos y muchos sellos editoriales dejaron de existir.

En ese punto, no es nada alentador. En lo que se publica, las editoriales argentinas hacen un muy buen trabajo; hay muchos autores contemporáneos. Hay una literatura muy rica y no lo hago por nacionalista.

Incluso, me animó a leer cosas que no tienen siquiera la prueba del tiempo, quedándome pendientes un montón de clásicos.

La literatura me parece un arte muy vivo; quizás porque los medios de producción están al alcance de cualquier escritor. Para escribir alcanza un lápiz y papel.

N: ¿Cuándo nació tu pasión por los libros?

EZ: Mi mamá era bastante lectora. No sé cuál fue mi primer libro; siempre hubo libros en mi casa y biblioteca. No por capital económico sino por cultural.

Claramente, lo heredé de ella; me leía mucho de chiquita, cantaba historias, me llevaba a la Feria del Libro y me hacía conocer autores para tener su firma.

Ella era muy lectora de ciencia ficción y de los libros de “Elige tu propia aventura” y supongo de muchos clásicos infantiles. Tenía los Musicuentos; eran discos que tenían la narración de cuentos clásicos.

Después, en la adolescencia leí muy poco; casi lo mínimo y prescindible para aprobar el colegio.

Empezó a ser una pasión identificada como tal cuando preferí quedarme un sábado a la noche en vez de ir a bailar a los 17/18 años.

A los 19/20 era una lectora voraz que robaba libros en Corrientes; hacía todo lo posible por leer todo lo que llegaba, por armar una familia literaria y por seducir, supongo. Seducir a otros y dejarme seducir; leer es como un acto de seducción.

N: ¿Por qué deberíamos leer “Feminismos: ¿desde cuándo y hasta cuándo?”?

EZ: Hay tantas cosas por leer, jaja. A mí me gustó mucho hacer ese libro porque quería dar cuenta de la génesis del pensamiento feminista en la Argentina.

Es un movimiento que tiene muchos años y que no empieza con la llamada “Ola Verde” o con “La revolución de las hijas”.

N: Ni con el Ni Una Menos…

EZ: Claro, se visibiliza y toda una generación de mujeres muy jóvenes se apropia de un término que está bastante devaluado; sino mal visto. Yo me digo feminista de hace 20 años cuando no estaba tan de moda; mucho menos para mi generación.

Quería recuperar parte de la historia de lo que habían sido esas ideas en la Argentina para llegar al movimiento actual y entender un poco también cuál es el capital social de las actuales militantes (dentro de las cuales me incluyo).

Hay textos de tres mujeres que son muy representativas de la historia del feminismo en la Argentina que son Diana Maffía, Mabel Bellucci y Mónica Tarducci.

Las viejas feministas no han perdido el entusiasmo militante y no se han ganado tantos derechos; la situación no ha cambiado tanto desde que empezaron a militar. Me parece que estaba bueno recuperar esas voces.

Después, tuve la suerte de poder pedir dos textos en traducción: Sonja Eismann de Alemania y a Fanny Gallot desde Francia. Son dos miradas muy contemporáneas de autoras que acá no son muy conocidas.

Las mujeres hemos ganado la calle; eso claramente es una acción política.

N: ¿Definirías al feminismo como un movimiento político o una idea?

EZ: Es las dos cosas. Hay teorías feministas que son ideas a partir de las cuales se pueden hacer distintas acciones políticas.

En algunos casos, esas ideas cristalizan en movimientos políticos cuando se lleva la idea a la acción (la praxis). No siempre los ejercicios intelectuales tienen un correlato con un ejercicio político.

Cuando un colectivo se siente identificado con esa idea y se pueda organizar es que surge la acción política feminista. Estamos en un momento de convergencia.

N: Hace poco escribiste la columna “¿Ser madre? Mejor no”. ¿Crees que hoy la presión sobre la mujer para ser madre bajó un poco?

EZ: No, en absoluto. Sigue siendo novedoso y los medios siguen replicando que haya mujeres que no quieren tener hijos. Esa decisión no merece un reglón de título; no he visto ninguna nota que entreviste a varones que no quieran ser padres. Eso me parece una medida importante.

Si revisas los discursos de los legisladores y médicos, a las mujeres que están embarazadas al instante les empiezan a decir ‘mami’ o ‘mamá’; es un diminutivo infantilizador. Como si esa mujer, por estar embarazada, quisiera llegar a término con ese embarazo y quisiera convertirse en madre.

En el caso del discurso jurídico, lo veíamos en las discusiones en el Congreso sobre la Despenalización del Aborto en la cantidad de veces que los legisladores y las legisladoras decían ‘madre’ como sinónimo de mujer. Sigue habiendo una presión pronatalista.

N: ¿Qué balance haces de “Bibliómanos” en la pantalla de la TV Pública?

EZ: Estoy muy contenta con el programa. Me permite realizar mis propias lecturas; es rencontrarme con mi vida como lectora.

Los temas los elegimos con Maximiliano Tomas (mi compañero) y son muy universales: el amor, los celos, la guerra, el dinero, la venganza, las obsesiones…

Es un paraguas bastante amplio que me permite hablar de ensayos y hacer jugar a mi biblioteca sociológica (soy Socióloga y Doctora en Ciencias Sociales); es una buena oportunidad para hacer hablar a autores que tienen cosas muy interesantes para decir.

El programa ya está bastante instalado, vamos por la tercera temporada, hay una comunidad lectora (comenta o cuestiona nuestras selecciones y arriesga cuáles van ser los títulos que llevamos) y me permite conocer las lecturas de la gente que yo admiro como escritora.

Tenemos una suerte de bibliografía sobre el tema; nos preocupamos que al final de los créditos aparezcan listados todos los libros que se mencionaron.

Además, estoy muy contenta de tener un espacio cultural en la TV Pública. Me formé en las universidades públicas; hacer un programa que haga divulgación de la literatura y el pensamiento llegando a todo el país me da un orgullo importante.

Ping-pong literario

N: Tres libros que te marcaron para siempre.

EZ: ‘El cuarteto de Alejandría’ de Lawrence Durrell, ‘1984’ de George Orwell y Lolita de Vladimir Nabokov

N: Un clásico que te falta leer.

EZ: Ulises de James Joyce

N: ¿Qué libro le recomendarías a alguien que no tiene el hábito de la lectura?

EZ: 1984 de George Orwell

N: Un libro que te costó mucho terminar.

EZ: Kafka en la orilla de Haruki Murakami.

N: ¿Un autor que te haya decepcionado?

EZ: Orhan Pamuk; leí tres novelas y no entendí el fenómeno. Me pareció una prosa bastante chata y un costumbrismo bastante predecible.

N: ¿Un autor/a argentino?

EZ: Tengo tres: Gabriela Cabezón Cámara, Fernanda García Lao y Samanta Schweblin. Tienen plumas muy reconocibles, universos muy logrados y trabajo con lenguaje muy interesante.

N: ¿Un autor/a joven que recomiendes?

EZ: Acabo de leer “¿Por qué volvías cada verano?” de Belén López Peiró; es una novela basada en hechos reales. Denuncia un abuso sexual por parte de su tío político entre sus 13 y los 17 años.

Me pareció muy interesante la alternancia de registros que utiliza; la transcripción de las declaraciones legales, tanto de ella como de otros testigos (incluyendo al abusador). Lo intercala con reflexiones personales y con un gran trabajo literario.

Fue un modo diferente de darle voz a una víctima desde un lugar de mucha potencia; sin darles el gusto a los que querían ponerla en una posición exclusiva de víctima.

También me gustó mucho (ya tiene un par de años pero ella sigue siendo muy joven) el libro ‘Los accidentes’ de Camila Fabbri (además de escritora es dramaturga); tiene una reflexión bastante cruda de los vínculos entre madre e hija, la corporalidad, el dolor y una escritura obscura.

Entrevistas Nexofin

Entrevista a Darío Lopreite: historias en Olavarría, el valor de la lectura y la realidad de la Argentina

En diálogo con Nexofin, el periodista de Todo Noticias y Telenoche en Canal 13 recuerda su infancia en la localidad de Loma Negra, detalla sus primeras experiencias en los medios de comunicación y analiza la actualidad del país

Darío Lopreite siempre quedó fascinado con el mundo de la comunicación; de chico en su Loma Negra natal escuchaba mucha radio. Un aporte fundamental para que siguiera su profesión fue gracias a su familia.

Por ejemplo, su padre trabajó en la fábrica que pertenecía a Amalia Fortabat en Olavarría y su abuelo en quinto año de secundaria le traía todos los domingos dos diarios (Clarín y La Nación); comenzó a leer de todo.

Después de recibirse en la localidad bonaerense, el protagonista llegó a la Ciudad Buenos Aires para estudiar periodismo en el Instituto Grafotécnico. En los 90 dio sus primeros pasos.

A lo largo de su carrera se destacó en varios lugares, entre ellos, Radio Bs As (campaña de Vélez Sarsfield), Sólo Futbol, Radio Colonia, Del Plata y FM Blue.

Supo trabajar con nombres importantes como Santo Biasatti, Nelson Castro, Fernando Bravo, Alfredo Leuco y José Ricardo ‘Pepe’ Eliaschev.

Otro punto a destacar fueron sus corresponsalías para radios del interior desde el Congreso Nacional.

“Si al primer mes no te pagaban no salías más. Tenía mucho contacto con los diputados y senadores”, comentó Lopreite a NEXOFIN.

En el año 2000 le llego la oportunidad en la televisión: se incorporó a TN y Canal 13. Al detallar su mayor desafío en las señales ubicadas en el barrio porteño de Constitución, el protagonista explica: “Se trata de contar historias; siempre hay que buscarla”.

Hoy se lo puede ver cubriendo las calles en las tardes de TN y en las noches de Telenoche. También conduce los fines de semana en la señal de cable propiedad del Grupo Clarín.

En diálogo con Nexofin, el periodista recuerda su infancia en la localidad de Loma Negra, detalla sus primeras experiencias en los medios de comunicación y analiza la actualidad del país.

Nexofin (N): Sos oriundo de Loma Negra, Olavarría, ¿cómo fue tu infancia el Interior?

Darío Lopreite (DL): Fue hermosa; estuve hasta los 19/20 años en Loma Negra. Donde está la famosa fábrica.

Una adolescencia bárbara, mucho deporte, amigos y el club. Tengo recuerdos hermosos.

N: De no haber sido la comunicación, ¿qué otro camino hubieras seguido?

Me gusta el fútbol; todavía juego. No sé, profesor de Educación Física por ahí. Hice Perito Mercantil en la secundaria; por ahí encaraba algo administrativo.

Me gustaba escuchar la radio de chico. Cuando estaba en quinto año de secundaria, mi abuelo me traía dos diarios todos los domingos (Clarín y La Nación). Empecé a leer de todo (cosa que es muy importante; leer para los estudiantes de periodismo).

Tuve la suerte que mis viejos me pudieron pagar la carrera y también venirse a vivir a Buenos Aires (para los chicos del Interior es bastante común ir a estudiar a La Plata o Buenos Aires).

N: Tu papá trabajó en una fábrica de la localidad hasta finales de los 80, ¿quedó alguna anécdota con Amalita Fortabat?

Sí; ella iba mucho los fines de semana al campo (le decíamos ‘La estancia’) que tenía en Olavarría. Mi papá para tener un sueldo más iba a trabajar de mozo.

Era una persona muy querida (no solo ayudaba a los empleados de Loma Negra sino a Olavarría).

Cuando tenía 12 hubo una gran inundación donde el centro de la ciudad quedó bajo el agua; Amalita les pidió a sus obreros que fueran a ayudar con los volquetes y camiones de la fábrica.

Después, cuando bajo el agua, les regaló a los obreros y empleados los muebles.

N: En época de pandemia, ¿qué extrañas de allá?

Ver a mis viejos y a mi hermano que viven allá; recién pude ir en noviembre del año pasado. Había ido en febrero, antes que empezara todo. Mis viejos no usan celular y no podía hacer videollamada.

Cuando mi hermano iba podíamos hacerlo y los veía. Tampoco podían viajar porque son grandes y tenían miedo de contagio.

N: Hiciste corresponsalías para radios del interior desde el Congreso Nacional, ¿una historia del detrás de escena que te haya quedado?

Hice ese trabajo mucho cuando estaba estudiando; me enteré que había periodistas que hacían salidas para radios del Interior.

Un día me metí y me sacaron corriendo; después, volví y empecé a llamar hasta que alguna te dijeran que sí. Si al primer mes no te pagaban no salías más. Tenía mucho contacto con los diputados y senadores.

Me acuerdo mucho de Alfredo Bravo, Chacho Álvarez… hoy me aburre un poco la cobertura periodística parlamentaria; salvo que sea una ley muy importante.

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N: Santo Biasatti te dio la primera gran posibilidad en radio; para quiénes no lo saben, ¿cómo fue esa historia?

Siempre digo que hay ser atrevido; este mundo es bastante chico. Iba a empezar tercer año de la carrera (vivía en Once con dos amigos). Leía los diarios que traía mi abuelo y vi que Santo empezaba en Radio Colonia.

Fui y me presente en el estudio; lo veo parado (estaba con el brazo enyesado) y le digo que yo era estudiante de periodismo y quería colaborar en su programa.

Con esa cara que tiene me dijo ‘Bueno, venga cuando quiera’ y se fue. Al otro día fui y a los diez días ya me retaba (estaban sus dos hijos, dos productores y yo).

Aprendí mucho; después nos llevó a Radio del Plata (estuve siete/ocho años). Luego, surgió la oportunidad de TN; me gustaba mucho la imagen del canal.

Tenía la posibilidad de otros canales; en esa locura esperé que llamara el que a mí me gustaba (cosa que no lo recomiendo porque por ahí nunca pasa).

N: Luego de 20 años en El Trece y TN, ¿cuál es tu mayor desafío a la hora de salir al aire?

Se trata de contar historias; siempre hay que buscarla (no todas las cosas nos interesan).

Ese es el desafío: contar bien o buscar cosas diferentes que los demás colegas que estamos ahí no lo digan. Alguna palabra o detalle que pasó; pueden ser muchas cosas.

Con el tiempo se adquiere el oficio. No tiene que servir para que uno se achanche y lo cuente de memoria. A mí me gusta buscar algo diferente cuando se puede.

N: ¿Cómo te organizas con la rutina?

Trabajar en noticiero significa que estás dentro de una estructura; puede implicar que un rato me llamen para ir algún lugar dependiendo donde surja la noticia.

Eso lo hace lindo y divertido; a veces las que tocan no son las que yo quiero. Todos los periodistas en el canal tenemos un horario.

Yo trabajo a la tarde para lo que sería TN o Telenoche. Cuando hago conducción lo hago a la noche o los domingos a la tarde. En general, te podes organizar. Siempre supeditado a que te llamen.

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N: ¿Con qué frase definirías al periodismo?

Jaja hay una que yo digo en joda que es ‘Es esto o trabajar’. El periodismo es una profesión hermosa que nos permite ser testigos de la historia.

Viví cosas…. Tuve que anunciar la muerte de Maradona, el 2001, la caída del gobierno de Fernando de la Rúa… todo desde el lugar de los hechos. Eso hace muy atractiva la profesión.

N: Pasando a la actualidad, ¿qué tema consideras que faltó en la campaña durante las PASO?

Faltaron ideas, proyectos, cómo van a hacer para tratar la inflación, la pobreza… crecen a la par. No veo o escucho que haya propuestas claras. Hay otra cosa ligada: que la gente se eduque.

No solo con la pandemia que muchos chicos dejaron la escuela… sino antes: hay gente que no termina la primaria, secundaria… es una locura.

La educación es la base de todo; mirá el caso de Toyota (no podían tomar gente que no había terminado el secundario).

N: Vamos con un pequeño ping pong, ¿conducir o hacer móviles en la calle?

Las dos cosas.

N: ¿Algún blooper que recuerdes con gracia estando al aire?

Alguno hay andando vueltas; hace poco lo puse en Instagram. Fue en la redacción de TN; hacíamos unas columnas a la mañana (un rato antes nos daban las noticias) y las grabábamos. Creo que empecé y me equivoqué y le dije al camarógrafo ‘Para, para’.

Volvimos a empezar. Todavía usábamos discos; lo llevaron rápido al control y lo pusieron… no vieron que había empezado de vuelta. Me lo mandaron hace poco.

N: ¿Club de fútbol?

Boca Juniors.

N: ¿El gol que más gritaste?

Cuando le ganamos al Real Madrid.

N: Para cerrar en un concepto, ¿Darío Lopreite es…?

Un tipo que trata de vivir la vida, disfrutarla… en todo sentido. En la profesión y en la vida familiar.

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Entrevistas Nexofin

Entrevista a Sofía Barruti: cambio de vida, manejo de fuentes y la importancia de las redes

En diálogo con Nexofin, la periodista y columnista de internacionales de C5N recuerda sus primeros trabajos por fuera del medio, el paso por la Universidad Pompeu Fabra en Barcelona, detalla las rutinas que la pandemia le modificó y analiza la política exterior del Gobierno

Sofía Barruti es uno de los nuevos nombres que orbitan la cobertura de política internacional en los medios de comunicación. Sin embargo, su carrera comenzó en 2012, cuando decidió cambiar los libros de Derecho por la carrera de Comunicación en la Universidad Católica Argentina (UCA).

Desde ese momento, trabajó en varios medios, entre otros, el diario La Nación, Página/12, iProfesional, Infobae, LN+ y Crónica TV.

Otro punto a destacar en su carrera profesional fue su paso por la Universidad Pompeu Fabra (UPF), en Barcelona, donde cursó un postgrado en SEO y Social Media. Desde allí, hizo las veces de cronista para TN y A24.

Consultada por sus aprendizajes en España, la joven comunicadora explica: “De mi postgrado me llevo la diversidad cultural, la interconexión y la importancia de las redes en un mundo donde lo digital prevalece y el periodismo tiene que seguir muy de cerca ese mismo camino”.

Durante los últimos meses del 2020, la licenciada en Comunicación Periodística cambió su vida: regresó del Viejo Continente para sumarse a C5N.

“Volví con la convicción de que uno siempre logra reconectar con su pasión y la fortuna de reinsertarme laboralmente inmediatamente”, comenta Barruti a NEXOFIN.

Actualmente se la puede ver de lunes a viernes como cronista en la calle; y también está presente en el programa Argentina en vivo – Fin de semana (domingos de 9 a 13).

En diálogo con Nexofin, la periodista y columnista de internacionales de C5N recuerda sus primeros trabajos por fuera del medio, detalla las rutinas que la pandemia le modificó y analiza la política exterior del Gobierno.

Nexofin (N): ¿Cuándo y cómo comienza tu vida con el periodismo?

Sofía Barruti (SB): Siempre amé escribir. Pero mi carrera empezó en 2012 cuando decidí cambiar la abogacía por el periodismo.

Empecé un curso de pre ingreso en la UCA y ahí descubrí que era la carrera para mí.

N: ¿Cuáles fueron tus primeros trabajos por fuera del medio?

Tuve dos trabajos, antes de mi primera experiencia como pasante de periodismo. Uno como babysitter y otro haciendo pochoclos en un teatro. Sí, pochoclera!

N: ¿Y qué recuerdos tenés de tu posgrado en la Universitat Pompeu Fabra, Barcelona?

De mi postgrado en la Pompeu Fabra me llevo la diversidad cultural, la interconexión y la importancia de las redes en un mundo en donde lo digital prevalece y el periodismo tiene que seguir muy de cerca ese mismo camino.

N: ¿Cómo fue el cambio al llegar desde tus coberturas en Europa a C5N en 2020?

Una montaña rusa de emociones! Me fui con la convicción de tomarme un descanso de la tele pero en todo momento el periodismo volvió.

Desde un pedido de independentismo que inundó las calles de Catalunya hasta una pandemia que nos sorprendió a todos.

Volví con la convicción de que uno siempre logra reconectar con su pasión y la fortuna de reinsertarme laboralmente inmediatamente.

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N: A la hora de obtener información, ¿comunicar en donde trabajas te ha dificultado el acceso a alguna fuente?

Durante mi corta carrera trabajé en medios con distinto color político y, depende de dónde estés, más trabajosas se vuelven algunas fuentes.

Pero creo que mostrar la propia objetividad es lo que termina permitiendo acceder a la mayoría.

N: ¿Cómo llevás el vínculo redes sociales personales/periodismo?

Yo soy una sola. Y mi laburo es gran parte, pero no mi vida entera. Creo que muchas veces se pone el ojo en el periodista sobre qué y cómo debe comunicar incluso en sus redes.

Considero que uno puede ser profesional y mostrar ese costado y también otro más personal sin que eso sea motivo de disonancia.

N: Hablemos de lo personal, ¿qué rutinas te ha trastocado la pandemia del coronavirus?

La pandemia cambió toda mi vida. Desde la decisión de quedarme en España a transitarla ahí, hasta mi visión sobre la cosas.

Hoy en día mi realidad es totalmente distinta que en marzo del 2020 porque en mi vida cambió todo: el país en el que vivo, lo que hago todos los días, vivir con amigas y ahora vivir sola. Todo.

N: ¿Y en tu forma de trabajo?

Mi trabajo antes era independiente y remoto. Ahora es presencial y en relación de dependencia.

N: Pasemos a la actualidad, ¿cómo ves la comunicación internacional del Gobierno?

Pienso que no se puede concebir al mundo sin globalización. La pandemia nos demostró que hoy más que nunca lo que pasa afuera -por más que se vea cómo algo muy lejano- nos repercute directamente y puede tener consecuencias irreversibles para todas las naciones.

Y el gobierno de turno, sea cual fuere, no debe ignorar eso, ni en su comunicación ni tampoco en la gestión.

N: A 20 años del ataque a las Torres Gemelas, ¿qué recuerdos tenés de ese día?

Tenía 8 años y no dimensionaba todavía lo que implicaba eso. Solo sé que con mi hermana creíamos que era el fin del mundo. Y en ese sentido tan equivocadas no estábamos.

Porque aun siendo chicas entendimos que el mundo como lo conocimos después de ese día no volvería a ser el mismo.

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N: ¿Cuáles son las cosas que más y menos te gustan de la política local?

Las alianzas impensadas me resultan interesantes de analizar así como las jugadas de ajedrez.

Creo que lo más interesante en la política son los consensos y pactos y lo menos es el odio como motor.

N: Vamos con un pequeño ping-pong, ¿un político del exterior que te gustaría entrevistar?

Angela Merkel.

N: ¿La mejor noticia/primicia que diste?

El primer vuelo con las vacunas contra el COVID.

N: ¿Tu lugar en el mundo?

Barcelona.

N: ¿Una actividad cuando no trabajas?

Entrenar.

N: ¿Frase de cabecera?

Mereces lo que sueñas.

N: Para cerrar en un concepto, ¿Sofía Barruti es…?

Una persona con ganas de sacarse todas las dudas.

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Entrevista a Humphrey Inzillo: jazz, recitales y el último encuentro de Los Redondos

En diálogo con Nexofin, el Licenciado en Periodismo y Comunicaciones comparte su primer recuerdo sobre las artes escénicas, detalla sobre la fundación de la Red de Periodistas Musicales de Iberoamérica y explica cómo preparó en conjunto el libro sobre la nota previa a la separación de la mítica banda argentina

Los primeros recuerdos de Humphrey Inzillo lo ubican en la primera fila del Centro Cultural San Martín, donde presenciaba los conciertos del ciclo Jazzología que organizaba su padre.

Desde pequeño quiso involucrarse en la comunicación; de hecho, su juguete favorito de chico era la máquina de escribir. Sí, un niño con una máquina de escribir como principal divertimento.

“También estudié un poco de música en la infancia y la adolescencia. Pero mi vocación siempre fue el periodismo”, contó a NEXOFIN.

En 2002 comenzó a escribir para la edición argentina de Rolling Stone, revista que luego editó entre los años 2006 y 2015. También fue columnista de los programas Lo que el día se llevó, LN Brunch y Más Info (LN+).

En la actualidad, Humphrey es editor de la revista Brando, escribe para el diario La Nación y conduce los podcasts La Vida Circular y Los Años Luz Discos.

Durante el último tiempo, junto a Martín Correa y Pablo Marchetti, Inzillo presentó el libro La última noche de Patricio Rey.

Al referirse al libro -que recupera la última charla que el Indio Solari, Carmen Castro (más conocida como La “Negra” Poli) y Skay Beilinson brindaron- el protagonista explica lo siguiente: “Creo que es un testimonio periodístico que los ricoteros, las ricoteras, les ricoteres, sabrán apreciar”.

En diálogo con Nexofin, el Licenciado en Periodismo y Comunicaciones comparte su primer recuerdo sobre las artes escénicas, detalla sobre la fundación de la Red de Periodistas Musicales de Iberoamérica y explica cómo preparó en conjunto el libro sobre la nota previa a la separación de la mítica banda argentina.

Nexofin (N): Para quiénes no lo saben, ¿por qué tu papá te puso Humphrey?

Humphrey Inzillo (HI): Por Humphrey Bogart, el actor de Casablanca y tantos otros peliculones de la edad de oro de Hollywood. Eran muy fanáticos mis viejos, especialmente mi papá.

N: Venís de una familia ligada a la música, ¿cuál fue tu primer recuerdo sobre las artes escénicas?

Los conciertos del ciclo Jazzología en el Centro Cultural San Martín, que organizaba mi viejo. Casi siempre en primera fila.

N: Si no eras comunicador, ¿qué otro camino hubieras seguido?

Siempre quise ser periodista. Ese era uno de mis juguetes favoritos: una máquina de escribir. También estudié un poco de música en la infancia y la adolescencia. Pero mi vocación siempre fue el periodismo.

N: Actualmente estás en el diario La Nación y la Revista Brando, ¿cómo fue tu recorrido profesional hasta llegar acá?

Entré a la redacción de La García en 1999. Tenía 20 años. Ya había colaborado en un par de revistas (La Maga y Mix). En 2002 empecé a escribir en Rolling Stone, trabajé ahí hasta el 2015.

También hago un par de podcasts: La Vida Circular -el diario de un melómano- para La Nación- y el del sello Los Años Luz Discos.

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N: Definís a la entrevista como “la más pública de las conversaciones privadas”, ¿con quién te gustaría tener esta conversación y todavía no se te dio?

No es una definición propia. Es de Jorge Halperín, de un manual que se llama “La entrevista periodística”.

Me gustaría entrevistar al músico brasileño Jorge Ben Jor. También a Cristina Fernández de Kirchner y a Lionel Messi.

N: ¿Tenés algunos referentes de la entrevista entre tus colegas del medio?

Muchísimos. Nombro a tres, pero son muchísimos más: Emilse Pizarro, Fernanda Nicolini, Carlos Ulanovsky.

N: Sos miembro fundador de la Red de Periodistas Musicales de Iberoamérica, ¿cómo nació ese proyecto?

La charla inicial fue en la pileta de un hotel en Medellín, Colombia, durante un Mercado de Música. Con mi compatriota Gabriel Plaza y el mexicano Enrique Blanc, colegas queridos y admirados.

La idea era conectar a los periodistas especializados en música iberoamericana para intercambiar información, generar contenidos, trabajar en conjunto con otras redes (de productores, promotores, agentes de prensa y festivales), facilitar contactos y compartir miradas sobre la profesión y, fundamentalmente, sobre el tema que apasiona a todos, la música.

Ya editamos dos libros en México: Iberoamérica sonora y Cantoras todas.

N: La gente escucha más canciones gracias a las plataformas de streaming, ¿le encontrará algún “pero” a esta facilidad en el acceso que trajeron apps como Spotify o YouTube?

Desde ya, por un lado el acceso a la música es genial, pero muchas plataformas no incluyen los créditos ni ninguna información adicional del disco.

Desde la mirada de un profesional (y melómano) es una omisión significativa.

N: Hace poco sacaste con Martín Correa y Pablo Marchetti el libro La última noche de Patricio Rey, ¿cuál fue la preparación?

Veníamos pensando en editar este libro desde hace, al menos, cinco años. O, quizás más: desde que nos enteramos que no sólo había sido la última entrevista a la plana mayor de los Redondos, sino que además la pelea había sido después de nuestro encuentro.

Creo que es un testimonio periodístico que los ricoteros, las ricoteras, les ricoteres, sabrán apreciar.

N: ¿Cómo recibiste la noticia de la muerte de Charlie Watts?

Con mucha tristeza. Por su costado jazzero, tenía un especial cariño por Charlie Watts.

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N: Si tuvieras la posibilidad de invitar a tomar un café a cualquier músico de cualquier época; ¿quién sería y a qué lugar lo llevarías?

Invitaría a Miles Davis al bar San Bernardo, de Villa Crespo.

N: Vamos con un pequeño ping-pong, ¿amistades en el medio?

Muchas. Tengo la suerte de ser amigo de colegas y artistas que admiro mucho.

N: ¿El mejor recital?

Imposible elegir uno. Jaime Roos en Atlántica (2003), Kurt Elling con Fred Hersch en el Jazz Standard de Nueva York (2019), Los Espíritus y Bombino en Niceto Club, Palo Pandolfo y Manuel Onís en el Caras y Caretas, los Redondos en el Estadio Centenario de Montevideo (2001). Pero son muchos, muchísimos más…

N: ¿Un disco que siempre recomiendes escuchar?

Bagunça, de Manuel Onís.

N: ¿Club de fútbol?

Racing Club de Avellaneda.

N: ¿El gol que más gritaste?

Me quedo con tres, sobre la hora, que nos dieron tres campeonatos (aunque no hayan sido en los partidos definitivos): el de Bedoya a River en 2001. El de Bou a Quilmes, de tiro libre, en 2014.

El de Zaracho en cancha de Independiente, después de una jugada magistral de Lisandro López en 2019.

N: Para cerrar en un concepto, ¿Humphrey Inzillo es…?

El papá de Lulú, hincha de Racing, melómano, periodista y fundamentalista del kamado. Entre otras cosas.

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