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La NASA encontró agua en un exoplaneta situado en la 'zona habitable' de su sistema solar

La 'habitabilidad' se ha medido en base a un único criterio: que la temperatura en su superficie sea lo bastante moderada como para albergar agua líquida

miércoles 11 de septiembre de 2019 - 11:03 pm

Hace 4 años, la nave Kepler de la NASA descubrió un nuevo exoplaneta orbitando una pequeña estrella a 111 años-luz de distancia (unos 1.000 billones de kilómetros). El planeta (con una masa ocho veces mayor que la Tierra) fue bautizado como 'K2-18b'.

Tras su descubrimiento, los científicos estuvieron recogiendo datos sobre el mismo hasta 2018, interesados porque teóricamente se encontraba dentro de lo que llamamos la "zona habitable" de su sistema solar.

Ahora, tras el análisis de las observaciones realizadas por dos equipos científicos diferentes gracias al telescopio Hubble, y publicados en la revista Nature sabemos que K2-18b cuenta con atmósfera y que ésta alberga, al menos, vapor de agua, lo que lo convierte en el mejor candidato que conocemos para albergar vida fuera de nuestro Sistema Solar.

Giovanna Tinetti, profesora del University College London (UCL) y autora principal de la investigación, prefiere definirla como "alucinante": "Esta es la primera vez que detectamos agua en un planeta ubicado en una zona habitable donde la temperatura es potencialmente compatible con la presencia de vida".

"Por ahora, el único planeta que conocemos que alberga vida es la Tierra. Pero esto no quiere decir que para ser habitable, un planeta deba ser a la fuerza exactamente como ésta", agregó.

El problema de la enana roja

Sin embargo, precisamente por situarse en la zona habitable de su sistema solar, había científicos que no confiaban en que se pudiera encontrar agua en él.

Sin duda esto te parecerá contradictorio, pero tiene una explicación: su estrella no es una enana amarilla, como nuestro Sol, sino una enana roja, un tipo de cuerpo estelar más inestable, lo que periódicamente las lleva a emitir llamaradas que podrían arrasar la atmósfera de los planetas más cercanos.

Y esto fue exactamente lo que le ocurrió al que hasta hace nada era el exoplaneta potencialmente habitable más cercano a nosotros: Próxima b. Gracias a una de esas llamaradas, emitida por Próxima Centauri en marzo de 2017 y tan potente que pudo observarse brevemente a simple vista desde la Tierra, los científicos creen que Próxima b ya sólo es el exoplaneta más cercano a nosotros.

En cualquier caso, la gran distancia de K2-18b con respecto a nuestro planeta hace inviable cualquier intento de hacer más averiguaciones mediante sondas similares a las que ya hemos usado para recorrer los planetas y satélites de nuestro Sistema Solar.

Esto nos obliga a esperar hasta poder recurrir, durante la próxima década, a una nueva generación de telescopios espaciales (como el James Webb) para buscar gases en la atmósfera de K2-18b que podamos vincular con la presencia de seres vivos en el planeta (oxígeno, ozono, etc).

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