Salud

Qué hay de cierto sobre estas seis creencias populares

Muchos mitos sobre el cuerpo y la salud se transmiten de generación en generación y no siempre se ponen en duda

lunes 16 de septiembre de 2019 - 7:47 am

Crecimos rodeados de mitos que se transmiten de generación en generación y pocos los ponían en duda. Incluso hoy algunos los creen. Estos son algunos de ellos y su verdad.

– “Hay que esperar dos horas después de comer para poder bañarse”

Los cambios bruscos de temperatura al meterse en el agua pueden provocar en el organismo un cuadro de hidrocución o shock termodiferencial. Esa reacción, que en ocasiones va acompañada de palidez, escalofríos, mareos, visión borrosa y vómitos, puede suceder tanto en verano como en invierno, se hayan ingerido alimentos o no porque lo importante no es el clima o la ingesta, sino ese cambio brusco de temperatura. Para evitar que se produzca este shock basta con entrar al agua de manera progresiva.

– “Si te tragás un chicle se te quedará pegado en el estómago siete años o incluso de por vida”

Los chicles están fabricados de una goma hecha de polímeros que no se puede digerir. Pero tampoco permanece en el estómago. Solo si se ingieren grandes cantidades o pequeñas pero muy seguidas, pueden causar un bloqueo intestinal.

En caso de tragarse accidentalmente un chicle, el organismo se librará de él por los cauces habituales, integrándolo en el bolo fecal y respetando bastante su apariencia original aunque no la forma.

– “Si mientras te hacés el bizco te dan un susto, te quedás así”

Algunas personas mencionan que si al estar con los ojos bizcos sentimos una ráfaga de aire, nos quedaremos así. Los ojos están rodeados de varios músculos diferentes que trabajan conjuntamente. El estrabismo o la bizquera infantil se producen cuando esa coordinación muscular no se produce, pero la causa de ello no será nunca un susto sino un mal control del alineamiento ocular por parte del cerebro o la relación con un defecto refractivo como la hipermetropía.

– “La personalidad de un fallecido se transmite al donar sus órganos”

Los órganos no tienen recuerdos ni personalidad y, por tanto, no pueden transmitirlos a los receptores.

– “Si tomás caramelos Mentos y Coca-Cola, explotás”

Además de que es difícil que coincidan en el estómago dos litros de líquido carbonatado y un paquete entero de caramelos, la presencia de ácidos y restos de alimentos a medio procesar hacen que la reacción no sea la misma. El estómago, a diferencia de la botella, es un órgano flexible que acoge los gases sin mucho problema y, si en algún momento rebasan su capacidad, ya se encargará el cuerpo de hacerlos escapar por los orificios superior o inferior.

– “Si tenés las manos pequeñas, tenés el pene pequeño y viceversa”

En 2011, el Asian Journal of Andrology publicó un estudio en el que un equipo de urólogos coreanos explicaba: “Los niveles de testosterona prenatal podían tener algo que ver con la longitud del pene y, dado que esta hormona también influye en la formación de los dedos, también pueden jugar un papel relevante”. Aunque son muchos los científicos que ponen en duda esta relación, más de uno se ha dado por aludido.

Fuente: Conbienestar

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