Fitness

Cómo pasar de la caminata al trote

Cómo armar un plan progresivo para que el cuerpo logre adaptarse

lunes 23 de septiembre de 2019 - 7:12 am

Trotar es una muy buena forma de superar la meseta de peso, si es que se estancó en el descenso. Ahora, ¿cómo pasar de la caminata al trote?

Tanto en la cinta como en la calle, en ambos casos se quema la misma cantidad de calorías, pero la primera permite controlar la velocidad y la inclinación, algo ideal si es principiante. Por otra parte, trotar al aire libre te enfrenta con una variedad de climas y terrenos, y puede ser una buena alternativa para evitar el aburrimiento. Sin embargo, puede ser mejor empezar en la cinta y, una vez que estés cómodo trotando por 30 minutos, salir a la calle.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cómo prevenir dolores en piernas y “pinchazos”: El dolor es común en quienes trotan y puede ser señal de un esfuerzo excesivo. En ese caso, andá más lento e irá desapareciendo cuando tu cuerpo se acostumbre al ejercicio. En cuanto a los “pinchazos” en el costado, puede ser la presión en el estómago por lo que comiste antes de trotar.

En este caso, ingerí una fruta o una barra de cereal antes, y evitá las grandes comidas y los alimentos ricos en fibras. Si los pinchazos persisten, quizá se trate de una mala técnica de respiración. En ese caso, bajá el ritmo o pará.

Después de una caminata de entrada en calor de 5 minutos antes de trotar…

-Parate con los pies juntos. Doblá la pierna derecha hacia atrás de manera que el tobillo toque la cola sosteniéndolo con tu mano derecha. Mantené la posición contando hasta 20 y repetí con la otra pierna.

-Parate con el pie derecho levemente atrás del pie izquierdo. Colocá las manos sobre el muslo derecho y doblá la pierna derecha hasta que sientas la tensión en tu pierna izquierda (mantené la pierna izquierda estirada sin doblar la rodilla). Contá hasta 20 y cambiá de pierna.

Recordá que antes de realizar cualquier actividad física intensa previamente debés consultar con su médico.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: Dr. Cormillot

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