Famosos y política

Vargas Llosa considera que la Argentina podría imitar la “barbarie” de Venezuela

En una columna de opinión, el escritor peruano trazó un panorama político de los países latinoamericanos y consideró que, salvo excepciones, el continente "elige gobiernos que lo alejan del camino del progreso"

martes 3 de septiembre de 2019 - 7:15 am

Mario Vargas Llosa realizó un análisis del escenario político que está dándose en América Latina y advirtió que la mayoría de los países se encuentran en un camino “que los aleja del progreso”.

En la columna de opinión “Un democrático retroceso de la civilización a la barbarie”, que fue publicada en el diario La Nación, el escritor peruano se refiere en primer lugar a la realidad de Venezuela: “La demagogia, el populismo y el socialismo, parientes muy próximos, la han retrocedido a una forma de barbarie que no tiene antecedentes en la historia de América Latina y acaso del mundo. Lo que ha hecho con Venezuela el “ocialismo del siglo XXI es uno de los peores cataclismos de la historia”, dice el intelectual.

Y asevera que “por desgracia, no solo Venezuela retorna a la barbarie”. En ese contexto ingresa en su análisis Argentina: “La Argentina podría imitarla si los argentinos repiten la locura furiosa de esas elecciones primarias en las que repudiaron a Macri y dieron quince puntos de ventaja a la pareja Fernández-Kirchner”.

“¿La explicación de este desvarío? La crisis económica que el gobierno de Macri no alcanzó a resolver y que ha duplicado la inflación que asolaba a la Argentina durante el mandato anterior. ¿Qué falló? Yo pienso que el llamado gradualismo, el empeño del equipo de Macri en no exigir más sacrificios a un pueblo extenuado por los desmanes de los Kirchner”.

Luego asevera: “Pero no resultó; más bien, ahora los sufridos argentinos responsabilizan al actual gobierno -probablemente el más competente y honrado que ha tenido el país en mucho tiempo- de las consecuencias del populismo frenético que arruinó al único país latinoamericano que había conseguido dejar atrás el subdesarrollo y que, gracias a Perón y al peronismo, regresó a él con empeñoso entusiasmo”.

Tampoco se salvan otros países de la región de este duro análisis: “La barbarie se enseñorea también en Nicaragua, donde el comandante Ortega y su esposa, después de haber masacrado a una valerosa oposición popular, ha retornado para reprimir y asesinar opositores… Evo Morales, en Bolivia, se dispone a ser reelegido por cuarta vez presidente de la república. Hizo una consulta para ver si el pueblo boliviano quería que él fuera de nuevo candidato; la respuesta fue un no rotundo. Pero a él no le importa. Ha declarado que el derecho a ser candidato es democrático y se dispone a eternizarse en el poder gracias a unas elecciones manufacturadas a la manera venezolana. ¿Y qué decir de México? Eligió abrumadoramente a López Obrador, en unas elecciones legítimas, y en el país prosiguen los asesinatos de periodistas y mujeres a un ritmo aterrador. El populismo comienza a carcomer una economía que, pese a la corrupción del gobierno anterior, parecía bien orientada”.

Para el final, el autor se refiere a Brasil: “La elección de Bolsonaro fue recibida en el mundo entero con espanto, por sus salidas de tono demagógicas y sus alegatos militaristas. La explicación de ese triunfo fue la gran corrupción de los gobiernos de Lula y Dilma Rousseff”.

Y concluye: “Desde luego, sería terrible para América Latina que también el gigante brasileño comenzara el retorno a la barbarie. Pero no ha ocurrido todavía y mucho dependerá de lo que haga el mundo entero, y, sobre todo, la América Latina democrática para impedirlo”.

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