Salud

Síndrome del edificio enfermo: cuáles son sus síntomas y cómo solucionarlo

Cómo afecta a nuestra salud trabajar o vivir en ambientes contaminados

sábado 7 de septiembre de 2019 - 7:43 am

Muchos edificios de oficinas y centros de trabajo tienen diversos fallos en su construcción o una mala calidad de sus materiales. En cualquiera de los dos casos, sus habitantes no están exentos de padecer el síndrome del edificio enfermo (SEE).

Es el conjunto de síntomas que provoca un inmueble sobre las personas que habitan o trabajan en él. Aunque se desconocen las causas concretas que lo producen, fundamentalmente se atribuye a la contaminación del aire que circula en su interior. En principio, no se trata de un problema grave que vaya más allá de un malestar temporal que reduce la capacidad de las vías aéreas de las personas, pero en casos extremos puede incluso agravar alguna patología.

Síntomas del síndrome del edificio enfermo

- Síntomas nasales: irritación de la nariz, mucosidad abundante, sequedad nasal, congestión, trastorno del olfato o tos.

- Molestias oculares: irritación, cansancio, escozor y enrojecimiento ocular.

- Dolores de garganta: irritación, sequedad, ronquera, inflamación o enrojecimiento de la garganta.

- Alteraciones cutáneas: irritación y los escozores en la piel.

- Otras manifestaciones son dolores de cabeza, náuseas, vértigos, fatiga mental o somnolencia, dificultades para concentrarse y alergias.

Normalmente, al abandonar el edificio en cuestión o al cabo de unos días estos síntomas suelen desaparecer o aminorarse.

Los principales agentes causantes de dicha contaminación son:

- Químicos: como el dióxido de carbono que expulsamos al respirar, compuestos orgánicos volátiles o polvo.

- Biológicos: principalmente las bacterias, hongos y ácaros presentes en los sistemas de ventilación.

- Físicos: por ejemplo una iluminación mala o excesiva, ruido, vibraciones, humedad, una mala ergonomía del equipo de trabajo, olores desagradables o variaciones en la temperatura.

- Psicosociales: en los edificios destinados al trabajo también influyen aspectos ligados a la organización de la jornada laboral, la propia labor que realiza el personal o las relaciones con los compañeros.

Existen tres claves que te puede ayudar a esclarecer si tu casa o tu oficina son edificios enfermos:

- Observar las características del inmueble: un sistema de ventilación común, tomas de aire mal ubicadas, materiales baratos, paredes y suelos recubiertos con textiles o fibras, temperaturas homogéneas o un diseño enfocado al ahorro energético son algunos factores.

- El número de personas que sienten los mismos síntomas: para poder hablar de este síndrome tiene que afectar a más del 20 por ciento de sus ocupantes.

- La duración de esas molestias: generalmente sólo afecta a las personas durante el tiempo en el que se encuentran en el interior del inmueble. Por tanto, si al abandonar el trabajo te sentís mejor o las molestias desaparecen completamente en las vacaciones hay probabilidades de que trabajes en un edificio enfermo.

Atajar este inconveniente requiere hacer reformas en el edificio que a veces son complicadas o directamente imposibles por motivos económicos o técnicos. En esos casos, será imprescindible la ayuda de un experto que realice un estudio de la situación para buscar alternativas viables.

Hay posibles soluciones fáciles de implantar y que quizás hagan que el edificio se recupere:

- Realizar una limpieza a fondo de los conductos de ventilación, porque es ahí donde las bacterias se juntan.

- Una vez despejados de cualquier resto de suciedad, mantener las medidas higiénicas en estos sistemas de manera permanente, limpiándolos de nuevo periódicamente.

- Hay que conseguir una mayor entrada y salida del aire fresco para que se renueve.

- Mantener una temperatura confortable, de entre 22 y 24 grados.

- Asegurarnos de que las tomas de aire exterior estén bien protegidas.

- La humedad ha de intentar mantenerse entre el 40 y el 60%.

- Mantener un buen clima laboral y unas condiciones de trabajo adecuadas entre todos los empleados.

-Mejorar la iluminación, eliminar los ruidos o renovar los muebles de oficina.

- Los productos químicos utilizados para la limpieza, el material de impresora, calderas, pesticidas y similares deben estar bien almacenados para evitar cualquier tipo de vertido o mal uso de los mismos.

Fuente: Web consultas

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