Salud

Cómo afecta el estrés a tu salud bucal

Llagas, caries y bruxismo son algunas de las posibles consecuencias de llevar una vida tensionada

miércoles 28 de agosto de 2019 - 7:26 am

El estrés puede causar complicaciones en la boca, desde caries y bruxismo hasta la aparición de caries o de herpes labial en esos momentos de mayor tensión.

Respecto a la caries, ocurre por una especie de “efecto dominó”. El estrés hace que el sistema de defensas se debilite y eso causa una disminución de la producción de saliva. Menos saliva implica que los ácidos aumenten y ataquen directamente al esmalte de los dientes, que es la capa natural que los protege.

En cuanto a los brotes de herpes en la boca, pueden reactivarse junto con el mal aliento (o halitosis) ante una situación de estrés mayor. Si bien el herpes desaparece en poco tiempo y el mal aliento no parece algo grave sino más bien molesto, puede indicar la presencia de alguna enfermedad en las encías que debilite los dientes. Por eso es importante controlarlo y revisar que no se presente con otros síntomas como sabor amargo en la boca y enrojecimiento de las encías (siempre deben verse de un color rosa pálido).

El estrés es el principal causante de lo que se denomina bruxismo – apretar los dientes o hacerlos rechinar sin darse cuenta – especialmente durante la noche. La presión constante sobre los dientes hace que éstos se desgasten y se debiliten, y si no se corrige a tiempo, es posible que hasta se rompan (se quiebren) o se caigan más adelante. El tratamiento suele ser el uso de una placa que se utiliza durante la noche.

Algunos hábitos de higiene bucal pueden ayudarte:

– Cepillate los dientes todos los días, por lo menos dos veces y siempre antes de acostarte.

– También se recomienda cepillarse la lengua para mantener el aliento fresco, pero no las encías.

– Usátiliza hilo o seda dental por lo menos una vez al día.

– Limitá los alimentos azucarados, sobre todo entre comidas. No fumes ni mastiques tabaco.

– Revisá el interior de la boca con frecuencia para ver si tenés llagas que no se curan, irritación en las encías u otros cambios.

– Visitá regularmente al dentista, al menos una vez por año, para hacerte chequeos y limpiezas.

Fuente: Vida y salud

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