Papa Francisco

El papa Francisco encabezó el Vía Crucis en el Coliseo Romano

El pontífice argentino presidió la ceremonia de la que participaron jóvenes y familias de varias nacionalidades, que llevaron la cruz durante las 14 Estaciones. Además, se dirigió a los fieles en un sentido discurso

viernes 18 de abril de 2014 - 4:52 pm

El papa Francisco presidió el Vía Crucis en el Coliseo romano, sitio que había sido elegido en 1964 Pablo VI para celebrar el rito como símbolo de la persecución a los primeros cristianos. Una multitud sin precedentes participó esta noche del tradicional rito.

[pullquote position=”right”]El Papa Francisco encabeza el Vía Crucis en el Coliseo romano[/pullquote]

El pontífice argentino encabezó la ceremonia de la que participaron jóvenes y familias de varias nacionalidades, que llevaron la cruz durante las 14 Estaciones como las que Jesús hizo mientras era conducido a su crucifixión. Luego, se dirigió a la multitud presente en un sentido discurso.

“Todas las injusticias que Caín llevó a cabo contra su hermano, toda la amargura de la traición de Judas, toda la vanidad de los prepotentes y toda la arrogancia de los falsos amigos era una cruz pesada como lo es la noche de las personas abandonadas, como la muerte de los seres queridos. Pesada porque reasume toda la fealdad del mal”, comenzó el Sumo Pontífice.

Y continuó: “En la cruz vemos la monstruosidad del hombre cuando se deja guiar por el mal pero también vemos la inmensa misericordia de Dios, que no nos trata según nuestros pecados sino según su misericordia. Frente a la cruz de Jesús vemos hasta casi tocar con las manos cuánto nos ama. Frente a la cruz nos sentimos hijos y no objetos como afirmaba San Gregorio. Si yo no fuera tuyo, Cristo, me sentiría una criatura fragil”.

“Jesús, enséñanos que el mal no tendrá la última palabra. Sino el amor, la misericordia y el perdón. Oh Cristo, ayúdanos a exclamar nuevamente”, señaló Francisco, quien llevó adelante el segundo Vía Crucis de su pontificado.

“Todos juntos recordemos a los enfermos, a todas las personas abandonadas bajo el peso de su cruz para que encuentren la fuerza de la esperanza de la resurreción y el amor de Dios”, concluyó Bergoglio.

 

 

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