Psicología

Cómo diferenciar los miedos y fobias en la infancia

Cómo detectarlos y actuar ante cada caso

viernes 23 de agosto de 2019 - 7:05 am

Los miedos infantiles son normales y necesarios, y forman parte del proceso evolutivo del niño. A medida que va creciendo, irán desapareciendo y dando origen a otros habituales en cada etapa en la vida.

Pero es importante que los padres conozcan cómo evoluciona, así como las señales de alerta que podrían indicarnos que algo está ocurriendo, o que nos encontramos ante una fobia y no un miedo evolutivo.

El miedo es una emoción que presenta el bebé desde que nace. Se manifiesta con llanto, rabietas, pesadillas, dificultad para irse a dormir, cambios de conducta al entrar en algunos lugares sin que veamos razón aparente. A medida que va creciendo y puede poner palabras a sus emociones, resultará más sencillo poder ayudarle.

Van disminuyendo, desapareciendo o evolucionando a medida que el niño presenta más madurez y capacidad cognitiva. En cualquier caso, es algo que nos acompañará toda la vida.

Las fobias son psicológicas y suelen aparecer en torno a los dos o tres años, tras una experiencia que les ha asustado mucho previamente. Por ejemplo, si han visto a algún miembro de su familia alterado por algo, o si una vivencia determinada les ha asustado especialmente.

No solo no desaparecen sino que se van intensificando, alterando la vida de la persona que las sufre, por lo que es necesario buscar ayuda especializada.

Consejos para tratar los miedos en la infancia:

– Ayudalo a reconocer las sensaciones de miedo, verbalizando lo que siente y pidiendo ayuda cuando lo necesite. Además, es importante que le expliquemos que es algo normal que todos sentimos.

– Cuando aparezca, podemos ayudarlo a través de la activación de las sensaciones, como por ejemplo haciéndole consciente de su respiración, o animándolo a poner su mano en el pecho y notando como el corazón va calmándose.

– El contacto físico mediante besos y abrazos es fundamental para aportarle seguridad.

– Cuando baje la activación fisiológica podemos hablar de lo que ha pasado, pero a continuación es importante a retomar la actividad que se estaba haciendo en ese momento ya que les hará sentir que pueden superarlo.

– Hay recursos en los que podemos apoyarnos, como los cuentos que muestren situaciones que viven otros niños de su misma edad. También podemos ponerles ejemplos que conozcamos sobre historias de superación, o vivencias que nosotros hayamos tenido.

Si empieza a venirse todas las noches a dormir a nuestra cama, a evitar situaciones sociales sin motivo aparente, a dormir o comer mal, o si estalla en rabietas sin que sepamos que ocurre, debemos consultar con un profesional.

Fuente: Bebés y más

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