Salud

Bultos en el cuello: a qué pueden deberse

Cuáles son las principales causas y a qué prestarle atención

jueves 8 de agosto de 2019 - 7:41 am

Cualquier persona se asusta al encontrarse un sospechoso bulto en el cuello y las causas son muy variadas.

La principal causa es la inflamación de los ganglios linfáticos. Se trata de estructuras redondas que forman parte del sistema inmunitario y se encuentran distribuidas por todo el cuerpo. Ayudan a reconocer y combatir infecciones y tienden a inflamarse con frecuencia. Suele ser una situación muy común y pasajera.

Esto puede ocurrir por diferentes motivos:

- Una infección cercana. Por ejemplo, un resfriado o una infección de la garganta. Son situaciones muy frecuentes, especialmente en niños. También destacan la mononucleosis, los abscesos dentales, las amigdalitis, etcétera.

- Infección del propio ganglio. Se denomina linfadenitis.

- Enfermedades sistémicas como el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) y la tuberculosis.

Por otra parte, existen trastornos inmunitarios que también pueden provocar un bulto en el cuello. Esto ocurre porque provocan la inflamación de los ganglios al igual que las infecciones. La enfermedad más destacada es la artritis reumatoide, una patología en la que el sistema inmune ataca por error al tejido sano; afecta principalmente a las articulaciones.

De igual manera, ciertos medicamentos pueden hacer que los ganglios aumenten de tamaño. Un bulto en el cuello también puede ser un quiste, que es una cavidad llena de líquido; son identificables en gran medida porque muchos de ellos están presentes desde el nacimiento. Otra posible causa es un problema de las glándulas salivares.

Sin embargo, puede tratarse de cáncer. Los tumores malignos son más frecuentes en las personas mayores. Puede tratarse de un ganglio linfático canceroso, pero también puede ser un tumor de una estructura vecina que se haya extendido. De hecho, puede incluso tratarse de una metástasis de un tumor lejano.

Signos y síntomas de alarma

Es importante realizar las pruebas pertinentes. Un bulto blando y doloroso suele ser indicativo de una infección. Tiende a desaparecer tras un periodo de tiempo. Por otra parte, un nódulo muy sensible al tacto suele ser linfadenitis. Si el bulto es duro, inmóvil y no duele, puede tratarse de un tumor. Los tumores también pueden provocar otros síntomas como afonía o dificultad para tragar.

Fuente: Mejor con salud

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