Salud

Cómo detectar a tiempo una neumonía

Cuándo es momento de acudir al médico

viernes 2 de agosto de 2019 - 7:55 am

La neumonía aparece cuando el tejido de los pulmones se inflama por culpa de una infección. Si un agente infeccioso esquiva las barreras que protegen tu sistema respiratorio (entre las que se encuentran la tos o los estornudos) y alcanza las células de los pulmones, tus defensas reaccionan para hacerle frente.

Entonces los alveolos se inflaman y se llenan de pus y líquido infeccioso. Debido a la inflamación, el oxígeno no pasa correctamente a la sangre, aparecen síntomas como la fatiga, y la respiración se hace difícil e incluso dolorosa.

En los adultos, la mayoría de neumonías son provocadas por una bacteria denominada Streptococcus pneumoniae. También pueden desencadenarla algunos virus, como el de la gripe o el de la varicela, e incluso hongos, especialmente en el caso de las personas que tienen un sistema inmunitario debilitado.

Muchas veces todo se debe a un cúmulo de factores. Así, una neumonía bacteriana puede aparecer por culpa de la propia bacteria o bien empezar por un virus que, después, se sobreinfecta porque entra en juego una bacteria.

Algunos síntomas nos ofrecen pistas sobre el tipo de neumonía:

– Bacteriana. Normalmente empieza de forma brusca, con fiebre alta, tos y expectoración purulenta.

– Vírica. El síntoma más claro es la tos seca y suele darse febrícula. En este caso, para evitar el contagio, es muy importante lavarse las manos con frecuencia.

Ante un resfriado muy fuerte o una gripe que no se acaba de curar es muy importante que acudas al médico para descartar que sea algo más grave y de ser necesario te solicite una radiografía de tórax.

Lo más habitual es que el malestar y la fiebre empiecen a mejorar entre tres y cinco días después de iniciar el tratamiento. En la mayoría de casos, a los siete días ya se puede recuperar el ritmo de vida normal, aunque es posible que la fatiga y una tos leve persistente se prolonguen durante bastante tiempo (un mes o incluso más). Aunque muchas veces responde bien al tratamiento, en ocasiones la infección puede complicarse y tener consecuencias muy serias.

Fuente: Saber vivir

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