Boca Juniors

Los cambios de Alfaro: de la frecuencia a la tardanza, de la confianza a la exclusión

Por: Santiago Caruso

De cara a un momento clave de la temporada, el director técnico de Boca Juniors dejó de recurrir al banco de suplentes para mantener contento a un plantel con jerarquía

Cuando Gustavo Alfaro llegó a Boca Juniors se encontró un plantel de estrellas golpeado por la dura derrota en la final de Madrid, en manos del River de Marcelo Gallardo. Una de las cosas a las que apeló para elevar la moral de cada uno de sus futbolistas, fue hacerlos sentir importantes con una cierta cantidad de minutos en cancha.

De esta manera tanto Mauro Zárate, Carlos Tevez y Emanuel Reynoso comenzaron a frecuentar en las alineaciones titulares, algo que no sucedió muchas veces durante el ciclo anterior. En el primero encontró desequilibrio y goles, en el segundo un líder valorado y en el tercero buen funcionamiento colectivo (luego se lesionó).

Así, el xeneize atravesó un tramo positivo en Superliga y Copa de Superliga, donde alcanzó la final y perdió con Tigre. Con el inicio de la temporada 2019/20, la plantilla sufrió una renovación con varias caras nuevas y otras que se fueron o se irán. Salvio, Hurtado, MacAllister y De Rossi arribaron al club; mientras que Nández, Benedetto y Pavón tienen las horas contadas.

Sin embargo en esta nueva versión, el entrenador ya no busca variantes en el banco con la misma rapidez y continuidad. Tal es así que en la llave por los octavos ante Atlético Paranaense, el primer cambio lo hizo apenas un cuarto de hora antes de que finalice el cotejo; acción que se repitió en la ida y en la vuelta. En total, Hurtado tuvo actividad 16 minutos al igual que Salvio, Tevez uno menos y Reynoso redondeó 7.

Carlitos, por su lado, se quedó sin jugar el encuentro de La Bombonera. Un hombre acostumbrado a las citas importantes, consolidará su confianza a partir de sumar roce en un partido como el de ayer, de esos que conoce bien. El último tramo del mismo se mostró favorable para un jugador de su experiencia, y sumado a la floja actuación de Zárate, el marco parecía inmejorable en la idea de elevarle la moral.

El aspecto futbolístico dio buenos síntomas y el equipo tiene un amplio margen de mejora. En lo numérico, el plantel quedará en similares condiciones respecto del semestre anterior, con parecidos niveles de estrellato. Alfaro deberá volver a administrar su jerarquía y apelar a la comunión para que ninguno se sienta excluido.

Si Boca se lo propone tendrá un cierre de año largo y es probable que en el horizonte aparezca River una vez más, rival que jamás evidenció una fisura emocional desde que está Gallardo. Será necesario renovar la confianza de todos sus futbolistas, en especial de aquellos que dan un plus dentro y fuera de la cancha. Al fin y al cabo, es uno de los duelos que también juegan los directores técnicos.

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