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Notas de Opinión

Retraso cambiario: un clásico preelectoral desde Yrigoyen en 1916

Hay una tendencia de que el dólar previo a los comicios está estable y luego sube.

Columna publicada originalmente en Ámbito Financiero

Que el Gobierno está haciendo lo imposible para frenar cualquier corrida del dólar frente al peso no es secreto. Es que la disparada del billete no sólo le alejaría a la clase media, tan “verdedependiente” ella, sino, lo que es más importante, sería la mejor demostración de su incapacidad para manejar la economía.

Esto está dando lugar a crecientes voces que hablan de un atraso cambiario (ya Juan B. Justo alertaba en contra de las presiones de los empresarios, que reclamando la desvalorización del peso lo único que lograban era castigar a los trabajadores) y en un punto más extremo al temor a que luego de las elecciones -gane quien gane- nos veamos enfrentados a una nueva devaluación. Para justificar lo que a todas luces sería una maniobra por lo menos “poco ética” -revaluar con el único objeto de ganar la elección-, lo que se esgrime es que todos los gobiernos han recurrido a esta estratagema de atrasar el billete y que sea por propia voluntad o forzados por la realidad, esto es corregido luego de los comicios con una devaluación significativa.

Es cierto que desde 1916, con la elección de Hipólito Yrigoyen, existió cierta tendencia a que la variación del dólar libre en los doce meses siguientes a las elecciones presidenciales fuese mayor que las de los doce meses previos (61% de los casos), pero sólo en 9 de los comicios (sobre 18 -en 1973 consideramos únicamente el Cámpora-) siguió una devaluación del peso y en tres de estos la devaluación en esos 365 días fue inferior al 2%.

Cuando consideramos el efecto inflacionario encontramos que la tendencia a una mayor variación del dólar es menor (56% de los casos), que sólo en cinco oportunidades podemos hablar de una devaluación a posteriori, y que en apenas tres esta resultó mayor que el 2%. Las dos más significativas, la de Roberto M. Ortiz del 5 de septiembre de 1937, acompañada los doce meses siguientes por una suba en términos reales del billete de 19,05% (nominal del 18%), y la de Cristina de Kirchner del 23 de octubre de 2011, con una suba de 13,65% (nominal del 41%). En el primer caso, la suba neta y ajustada del dólar en esos 24 meses fue del 9,5% y en el segundo, del 2,3%.

Más que platearnos la inevitabilidad de una devaluación luego de las elecciones de octubre, debemos plantearnos el que en términos históricos esta posibilidad existe, aunque no pareciera ser demasiado significativa. Con este contexto es que podremos analizar ex post lo que vaya a suceder. Pero ¿qué va a pasar; van a devaluar o no? Dejando de lado lo que disponga el mercado, aquí tal vez la respuesta y no importa quién gane la elección, la dé la necesidad de contar con el apoyo popular para implementar el paquetazo de medidas con que cualquier Gobierno llega al poder.

Notas de Opinión

Alberto Fernández promociona afuera una Argentina que él mismo obstaculiza

El Presidente ofreció al G7 alimentos y energía que sus políticas nos impiden producir

Columna de opinión publicada originalmente en tn.com.ar

Los planteos del Presidente ante las democracias más poderosas del planeta lo mostraron como un referente regional contradictorio y de corto vuelo: sus políticas obstaculizan que la Argentina produzca y venda lo que supuestamente fue a ofrecer.

En tiempos de Bachelet o de Cardoso, de Uribe o de Lula, Alberto Fernández no hubiera podido ni meter bocado en una reunión regional, menos todavía hablar en nombre de sus pares en una reunión global. Pero la América Latina de nuestros días es tan deficitaria en líderes relevantes y consensuados, hay tan pocos que puedan dar siquiera la cara, que es lógico que las democracias más poderosas de la tierra le hayan hecho un lugarcito en la última reunión del G7.

Al lado de un Bolsonaro que se aísla cada vez más y tiene enfrente una elección complicada, y un AMLO que no encuentra motivos que justifiquen se aleje ni un rato de su país, de un Boric cuya estrella parece haber tardado apenas un par de meses en agotarse, y de varios otros que están al borde de la destitución o con una pata fuera del cargo, como sus pares de Ecuador y Perú, Alberto Fernández cotiza, puede parecer algo semejante a un referente regional. Y si hace falta invitar a alguien de la zona, ¿qué mejor que recordar que preside la CELAC?

No significa esto que vaya a lograr mayor gravitación regional, ni siquiera una módica influencia. Aunque eso no obsta que algún beneficio reciba. Y es bueno que así sea. Para él, y para el país.

Un reconocimiento externo, por más mínimo que pueda ser, vale oro frente al cúmulo de problemas que lo persiguen en el frente interno. Al menos, deja en claro que su autoridad, desde afuera, no será cascoteada, y algo van a hacer las democracias del mundo para evitar que las cosas se le compliquen demasiado. Como de hecho, están haciendo.

Así que, ahora que ya no puede decir que “nunca lo van a hacer pelear con Cristina Kirchner”, puede prometer en cambio que “nunca se le ocurriría pelearse con Joe Biden”, y mostrar que para algo sirve haber firmado con el Fondo, que no vienen solos esos dichosos dólares que sostienen al Banco Central, imprescindibles para llegar, aunque boqueando, al final del mandato.

En este marco, sería injusto no reconocer que, en alguna medida al menos, la política exterior argentina se ha vuelto más realista: en vez de seguir soñando con la ayuda de China o los “equilibrios multilaterales” de la mano de Rusia, Alberto Fernández y sus funcionarios se han finalmente abocado a sobrevivir, aferrándose a la única mano que iba a estar disponible a la hora de los bifes, la de Estados Unidos, FMI mediante.

Claro que, como este realismo humilla su espíritu antiyanqui, y con algo tienen que compensar a su público más ideológico, y sus poderosos censores internos, seguirán pataleando en otros foros y oportunidades, quejándose de las cosas horribles que se atribuyen, con razón o sin ella, a su único e imprescindible benefactor.

La cuestión Malvinas, los alimentos y la energía

En la misma reunión del G7, Alberto Fernández practicó una compensación de este tipo con lo que tenía a mano: dando el mayor relieve posible a la cuestión Malvinas. Con un resultado frustrante, como era de esperar, pero que seguro no lo sorprendió, ni le importó demasiado, porque lo que buscaba era tan solo que se hablara del tema. Así que misión cumplida.

Fue más decepcionante, y es más reprochable, en cambio, lo que resultó de su planteo más sustantivo, el que giró en torno a ofrecer al país y a la región como una zona pacífica, abierta a recibir inversiones, y capaz de incrementar rápidamente su oferta en los dos rubros hoy más demandados en los mercados mundiales, los alimentos y la energía.

Dado que Europa del Este se hunde en una guerra prolongada, América Latina puede ganar puntos en la estima de los inversores. Aún cuando tengamos aquí y allá crisis presidenciales, o gobiernos que distan de ser estables, o razonables, o las dos cosas a la vez.

Pero el problema es que eso que Alberto Fernández promocionó, y de lo que quiso volverse un referente y canal de acceso frente al mundo, difícilmente aplique y beneficie a su país. Que bajo su batuta está empecinado en producir cada vez menos, y no más, alimentos y energía, mientras espanta todo tipo de inversiones. Si hay un país que tiene impedido ser “la puerta de entrada para América Latina”, tal como le gusta al presidente presentarnos, es el suyo.

La Argentina no ofrece productos energéticos. Podría hacerlo, sino se hubieran frenado inversiones en Vaca Muerta y obras como el ya famoso gasoducto “Néstor Kirchner”, que todavía no arranca, aunque estaba a punto de licitarse en 2019. Encima, consumimos cada vez más energía importada, compitiendo con Europa por los barcos de gas licuado y perjudicándonos mutuamente. Nuestro país vende también cada vez menos carne, debido a las restricciones comerciales impuestas en los últimos años. Y esperemos que no suceda lo mismo en cualquier momento con el trigo o el maíz, si la sequía empeora y si la inflación empuja al oficialismo a volver a batir el parche con “la mesa de los argentinos”, para justiificar medidas que lo único que hacen es desalentar la producción.

Contradicciones y problemas

Eso es lo que en los hechos ofrece Alberto Fernández al mundo. Contradicciones y problemas. El consuelo es que auque no debe haber logrado atraer las miradas de los inversores de países desarrollados hacia nuestra economía, sí puede que haya ayudado a hacerlo en beneficio de las de nuestros vecinos.

Porque unos cuantos países de la región, aunque no tengan presidentes hoy muy presentables ante el G7, como sucede con Brasil, Colombia o Perú, sí están en condiciones de aumentar rapidamente su oferta de alimentos y energía. Así que probablemetne reciban las inversiones necesarias para concretarlo.

No es lo que se diga un gran negocio, pero es lo que nos toca: nosotros ponemos el vocero y aparecemos en la foto, los negocios los hacen los demás. Hasta que nos cansemos de parlotear.

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Entrevistas Nexofin

Entrevista a Julián Mozo: recuerdos del básquet, el Draft de la NBA y el impacto de Michael Jordan

En diálogo con Nexofin, el periodista de Infobae, Página 12 e IP habla de su infancia en Coronel Dorrego, detalla el origen de su libro sobre Emanuel Ginóbili y recuerda su etapa como Director de Comunicaciones de la Confederación Argentina de Básquet y de la Liga Nacional

Nacido cerca de una zona muy identificada con el básquet argentino como Bahía Blanca, Julián Mozo siempre tuvo en claro que iba a seguir la carrera de periodismo.

“Desde los nueve años ya tenía cuadernos donde anotaba y hacía un seguimiento del fútbol, tenis, automovilismo… todo tipo de deportes”, recuerda el periodista a NEXOFIN, en el ciclo “Charlas de WhatsApp”.

Inició su carrera profesional en la revista Sólo Básquet en 1996 y luego pasó 17 años en el Diario Olé. En la actualidad se encuentra en el sitio Infobae, el diario Página 12 y recientemente se incorporó al programa Deportivo IP en el canal IP.

Un punto a destacar de su trayectoria fue en el año 2013: escribió el libro sobre la vida de Emanuel Ginóbili llamado “El señor de los talentos”.

Detalle a tener en cuenta: tiene la certificación de Lionel Messi; el actual jugador del Paris Saint-Germain de Francia es el autor del prólogo.

“Está diagramado con que cada capítulo es un talento de él; es una persona que nació con algunos talentos y los que no tuvo los perfeccionó, mejoró o los desarrolló…”, explica el oriundo de la ciudad de Coronel Dorrego, ubicada al sur de la provincia de Buenos Aires.

En diálogo con Nexofin, el periodista de Infobae, Página 12 e IP habla de su infancia en Coronel Dorrego, detalla el origen de su libro sobre Emanuel Ginóbili y recuerda su etapa como Director de Comunicaciones de la Confederación Argentina de Básquet y de la Liga Nacional.

Nexofin (N): ¿Cuándo decidiste incursionar en el periodismo?

Julián Mozo (JM): Lo tuve claro de muy chiquito. Desde los nueve años ya tenía cuadernos donde anotaba y hacía un seguimiento del fútbol, tenis, automovilismo… todo tipo de deportes.

Hacía como crónicas; desde que estaba en mi pueblo sabía que iba a estudiar eso.

A uno siempre le decían “Hay otras carreras mejores con más salida laboral”. Contra la pasión y la determinación para hacer algo no se puede.

N: ¿Quiénes son tus referentes en el medio?

No tengo muchos; no soy de seguir a personas puntuales para ver lo que hacen. Si hay periodistas que respeto y que me gustan como puede ser Juan Pablo Varsky, Miguel Simón, Ezequiel Fernández Moores… hay muchos, difícil mencionarte ahora alguno.

Van más del periodismo más puro y duro de la vieja escuela: contar historias, hacer algo diferente, chequear la información… cosas que deberían ser básicas, pero que gran parte de estos periodistas y otros hacen habitualmente.

N: ¿Cuál es el primer recuerdo de básquet que tenés?

De toda la vida porque yo soy de un pueblo llamado Coronel Dorrego, a 100 km de Bahía Blanca que es la capital del básquet. Prácticamente, al mismo momento de recibir una pelota de fútbol, recibimos una de básquet.

Mi viejo jugó al básquet, mi hermano jugó al básquet… yo jugué en la Liga Nacional. Me crie muy cerca de Bahía Blanca que en ese momento tenía tres equipos de Liga (Club Atlético Pacifico, Club Estudiantes y Club Olimpo).

Consumíamos mucho básquet y tuve claro siempre que me encantaba tanto como el fútbol y que muy probablemente me iba a dedicar a eso: a ser periodista de básquet.

N: Actualmente estás en Infobae, Página 12 e IP, ¿cómo te organizas con la rutina?

Me voy organizando de acuerdo a las prioridades. Las notas tanto de Infobae como Página 12 me llevan mucho tiempo; lo de IP es nuevo y trabajo los fines de semana.

Después, me ocupa mucho tiempo trabajo en difusión (medios masivos con deportistas, empresas, gobernaciones que me contratan) de eventos.

Las notas que armo me llevan mucho tiempo porque me gusta investigarlas, hacerlas bien, con detalle, contar historias que dejen algo, que inspiren, motiven y no me gusta hacer cosas cortitas y superficiales.

Me organizo, sobre todo con el tema familiar (tengo dos hijas). No es sencillo; habitualmente, soy bastante organizado, metódico y relativamente rápido para hacer las cosas.

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N: Charlaste con muchas personalidades a lo largo de tu carrera, ¿a quién te gustaría entrevistar y aún no pudiste?

No sé si tengo una persona que me faltó entrevistar. La verdad es que todo lo que me ha tocado… todas las estrellas argentinas o Roger Federer, LeBron James, Kobe Bryant, Gregg Popovich… podría nombrar a Phil Jackson como uno.

Rafael Nadal es un deportista que me hubiera encantado entrevistar. Tuve la suerte de ir a muchos torneos (Juegos Olímpicos, finales de NBA y mundiales de básquet) y tener la chance de cruzarme con muchas figuras que la verdad me demostraron porque son figuras: muy sencillas y muy buenas entrevistas; pudiendo sacarle el jugo a estar algunos minutos con estas personalidades.

N: Observaste varios partidos, estadios y eventos deportivos pero, ¿qué basquetbolista te ha impresionado más?

Sin duda que Michael Jordan. Tuve la suerte de cubrir dos finales de la NBA cuando estaba él (sus dos últimas prácticamente en 1997 y 1998 ahí en la cancha). No solamente desde el punto de vista deportivo sino lo que él irradiaba como persona.

No soy cholulo y nunca me pasó quedar impactado con la presencia de un deportista y con él si me pasó. Cuando me lo cruce en un vestuario cuando tuve que hacer una pregunta en una conferencia de prensa sentí la presión que no había sentido (y que no volví a sentir nunca más).

Más allá de lo deportivo que fue una cosa sin parangón, el impacto de estar con alguien que irradiaba otra energía también fue algo para destacar.

N: Escribiste en el año 2013 el libro “El señor de los talentos” que habla sobre la vida de Emanuel Ginóbili, ¿cómo surgió esa investigación?

Cuando me lo propusieron yo estaba en Olé en ese momento. La idea mía era hacer otra cosa que no era contar la vida de él.

De hecho, “El señor de los talentos”, está diagramado con que cada capítulo es un talento de él; es una persona que nació con algunos talentos y los que no tuvo los perfeccionó, mejoró o los desarrolló… de esa manera surgió: buscando realmente contar las cosas que lo hicieron diferente a un chico que no nació predestinado (como puede ser Kobe, LeBron o Messi) a ser un súper crack.

Él no nació para serlo; se construyó como tal y me parece que esa construcción era interesante profundizarla.

N: ¿Tenés pensado realizar otro y sobre qué trataría?

Me hubiera gustado escribir algún libro; pero, con esta demanda que yo mismo tengo de hacerlo con mucha profundidad es difícil.

A veces, se escriben libros superficiales de una manera sencilla y eso no es lo que a mí me gusta y todas las ideas que tuve realmente me podían llevar mucho tiempo y en el día a día que yo tengo no podría hacerlo; esa es la situación, pero, me hubiera encantado realmente.

N: Fuiste Director de Comunicaciones de la Confederación Argentina y de la Liga Nacional, ¿cómo recordás esa etapa?

Lo recuerdo como un gran aprendizaje; fue un año y medio en total. No me interesó ocupar ese cargo por prestigio, dinero… por nada. Era una experiencia más en mi carrera y estaba en un momento ideal para intentarlo.

Me fui orgulloso de lo que hice; nadie puede decir que no trabajé y que no generé un enorme contenido para difundir el básquet.

Apostando a un equipo de trabajo (creía que no podía formar porque nunca había sido jefe); había podido darle oportunidades a muchos chicos jóvenes que realmente tienen un talento y con algunas cosas nuevas (como transmisiones de Twitch).

Sobre todo, darle mucha difusión a no solo la selección mayor masculina, sino al básquet adaptado, femenino… muchas de las cosas que yo propuse o prometí y creo que cumplí; me fui tranquilo y sabiendo que di el máximo y que fui fiel a lo que yo prometí.

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N: Pasemos a la actualidad, ¿cuál es tu opinión sobre el Draft de la NBA 2022?

Fue el más peleado por la posición número uno que yo recuerde; de hecho, se definió en las últimas horas.

Ratifica el nuevo prototipo de jugador que se busca hoy en el básquet (ya no de una posición puntual sino muy versátil que pueda hacer muchas cosas y que tenga múltiples fortalezas).

Muchos de los jugadores que están hoy (sobre todo los tres primeros) tienen eso; va a depender de muchas circunstancias.

Muchos jugadores que son elegidos en el Draft y después no dan lo que se pensaba o los que no se pensaban que iban a dar tanto crecen y son otro tipo de jugadores. Por lo pronto, la característica del Draft fue esa.

N: Siguiendo el hilo, ¿cómo ves el desempeño de los jugadores argentinos en los Estados Unidos y en Europa?

Los veo bien; tenemos una camada que se ha hecho un lugar importante en Europa (al principio a muchos parecía que no podían llegar a lo que están logrando, pero que la verdad se han hecho un lugar y han demostrado no solamente una gran capacidad deportiva sino de todos los intangibles que la Generación Dorada trajo para acá; los ha ayudado).

Gabriel Deck, Nicolás Laprovittola, Facundo Campazzo, etc… se han fortalecido con muchos de los tips/consejos que le han dado la Generación Dorada y han podido hacerse un lugar importante; eso nos permite también tener ilusión con la selección.

N: ¿Qué expectativas tenés con la Selección Argentina de Básquet, rumbo al Mundial FIBA 2023?

La ilusión está; es moderada. El básquet, a nivel mundial, es el deporte más competitivo (más que el fútbol) porque con la disolución de la Unión Soviética y Yugoslavia hoy hay 12/13/14 equipos que pueden ser medalla (cosa que no pasa en otros deportes).

Hace que como la Argentina se vio en Tokio tiene que estar a tope: jugar diez puntos para pelear con esas potencias. Hoy la Argentina ya no es una potencia; es un equipo respetado, valorado y que puede competir.

Hay que saber el contexto; tiene muy buenos jugadores, pero va a necesitar llegar al máximo como equipo (como pasó en el Mundial de China 2019) para realmente competir con otros países (que tienen más capacidad física, cantidad de jugadores, otro biotipo). No va a ser fácil, pero la ilusión está.

Julián Mozo en su columna de básquet en Deportivo IP, programa conducido por Nacho Meroni, Rocío Cuenca y Leandro Illia (los sábados a las 17 y los domingos a las 21)

N: Vamos con un pequeño ping-pong, ¿una serie o documental deportivo que recomiendes?

Hay muchos; The Last Dance es uno de los que más me gustó, por diferentes motivos. Once Brothers (ESPN tiene muchos)… 30 for 30; cuentan las historias como a mí me gusta que se cuenten; lo que hay detrás.

Hay muchos jugadores de la NBA míticos que tienen historias grandiosas que fueron llevadas en esta sección maravillosamente.

Después, la de la Generación Dorada que se hizo acá está bastante bien; hay otras realmente interesantes, también. No hay mucho material audiovisual argentino, pero los que hay son buenos (también los recomiendo).

N: ¿Ídolo de la infancia?

Sin dudas fue Michael Jordan en el deporte que cubro.

N: Jugas bastante al fútbol, ¿a qué arquero te pareces?

Muy difícil decirlo jaja. Soy un arquero salidor, no juego bajo los tres palos, manejo el área, que atajó toda su vida… dentro del arco me siento como no me siento en ningún otro lado. Es mi lugar en el mundo, más que enfrente de la computadora o de un micrófono.

Lo hice toda mi vida y todavía con 48 años sigo jugando porque me siento cómodo; obviamente, uno aspira a ser invencible y que no le hagan goles… los goles llegan igual, pero es una de mis grandes pasiones (no es la única, porque me gustan todos los deportes). El fútbol y atajar, sin ninguna duda, forma parte de mi vida.

N: ¿Frase de cabecera?

“No hay mal que por bien no venga”. Es la que más me gusta, para afrontar los malos momentos y saber que por algo pasa.

N: ¿Una canción que te represente?

No creo tener.

N: Para cerrar en un concepto, ¿Julián Mozo es…?

Un periodista apasionado y no mucho más que eso.

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Notas de Opinión

Ella, antes que nada

Este gobierno ha sido responsable de la suspensión del programa de adecuación de los precios internos de la energía, lo cual dirigió automáticamente al país otra vez a la dependencia externa del gas y de la energía eléctrica

Columna publicada originalmente en The Post Argentina

Mientras el presidente se encuentra asistiendo en calidad de invitado a la Cumbre del G7, la Argentina sigue deslizándose por un precipicio cuyo piso no se ve y cuyo final se ignora.

Las autoridades monetarias -si es que tal cosa existiera- dispusieron un feriado bancario de hecho al solo efecto de ganar un día en raquíticas cuentas mensuales del BCRA.

Lo hicieron disponiendo de un mayor torniquete al cepo cambiario justamente un día lunes para que, por los ajustes logísticos que siempre es necesario hacer en estos casos en las instituciones financieras el día estuviera prácticamente perdido.

Ese cierre aún mayor a la disponibilidad de dólares lo había decretado el día de la bandera la verdadera titular del gobierno -la vicepresidente Cristina Kirchner- cuando dijo que en la Argentina había un “festival de importaciones”: bastó que la señora pronunciara esas palabras para que los lacayos corrieran a cerrar la canillas equivocadas.

Este gobierno ha sido responsable de la suspensión del programa de adecuación de los precios internos de la energía, lo cual dirigió automáticamente al país otra vez a la dependencia externa del gas y de la energía eléctrica.

El cuello de botella que hoy existe en materia de divisas se debe fundamentalmente a esa irresponsabilidad: la Argentina ha vuelto a ser una importadora neta de energía. Allí y no en otro lado está el “festival”.

Naturalmente la vicepresidente no se hizo cargo de ese dislate (que ella ordenó) y culpó a la importación de paraguas chinos del desequilibrio en las cuentas externas del Central exigiendo que el presidente usara la lapicera para prohibirle a las empresas el acceso a los dólares.

La respuesta de los mercados fue contundente: tanto el dólar libre como el índice de riesgo país volaron por el aire.

Según indicaron algunas fuentes, Carlos Melconian, que estuvo el miércoles pasado reunido tres horas con Kirchner, le habría dicho que no le quedan más alternativas que un ajuste clásico.

¿Qué se entiende por eso? Una devaluación profunda del tipo de cambio oficial y una suba indiscriminada de las tarifas públicas.

La vicepresidente está familiarizada con eso porque ya lo hizo en enero de 2014 cuando Fábregas era presidente del BCRA y Kicillof ministro de economía y entre ambos devaluaron el 30% de un día para el otro llevando la cotización del dólar de 6 a 9 pesos.

Pero no está claro si ésta vez estará dispuesta a hacerlo porque si todo sigue así lo más probable es que intente un proyecto político propio a partir de “Unidad Ciudadana” en las próximas PASO.

El experimento de conseguir su sobreseimiento en las múltiples causas judiciales que la atormentan a través de una interpósita persona (como fue su ocurrencia de mayo de 2019 con Alberto Fernández) claramente no ha funcionado.

La Corte Suprema acaba de derribar todos los recursos defensivos que los abogados de la señora habían presentado para abortar los casos que más la preocupan: Vialidad, Cuadernos y Hotesur/Los Sauces.

Ya hay fiscales trabajando en su pedido de detención. Ella es absolutamente consciente que debe hacer algo; que su tiempo se acaba.

Para analizar lo que ocurre en el país nunca hay que perder de vista el principio rector que rige todas las decisiones mientras Kirchner esté en el gobierno: todo está supeditado a los intereses personales y familiares (en ese orden) de la vicepresidente. Si hay que incendiar todo, pues se incendiará y que en esa hoguera también se purifiquen sus crímenes.

Esa disyuntiva (la de ir a un ajuste clásico combinado con su presentación a las elecciones con su propio nombre) no está resuelta aún.

Kirchner sabe que entrar en ese ajuste y luego presentarse en las PASO puede resultar terminal para un ciclo político que lleva ya 20 años en la Argentina. Todo indica que la vicepresidente intentará todo tipo de retorcimiento artificial antes de suicidarse de ese modo.

Las alquimias que se vieron ayer en el mercado pueden ser solo juegos de niños al lado de lo que puede venirse.

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