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Notas de Opinión

Alberto Fernández fracasó en desatar una corrida cambiaria

Una última apuesta de campaña del Frente de Todos dirigida a seducir al voto jubilado y más todavía a asustar a los mercados apenas logró mover unos centavos la cotización del dólar. ¿Será que pocos se lo tomaron en serio?

Columna publicada originalmente en Todo Noticias

Durante la campaña presidencial de 1989, algunos dirigentes renovadores devenidos menemistas y un par de economistas ortodoxos que siguieron ese mismo camino, precursores del Guillermo Calvo que hoy festeja a los Fernández, prometieron un “dólar recontra alto” en cuanto ellos llegaran al poder. Menem mismo anunciaba cada vez que podía en esos días la inminencia de su “salariazo”.

Y eso más la impericia de los radicales, cuyo candidato presidencial festejó como su gran logro la expulsión de Juan Sourrouille del Ministerio de Economía, torciéndole una vez más el ya muy torcido brazo al traqueteado Alfonsín, como si con eso fuera a ganar algún voto más, alcanzó para que la corrida detrás del dólar y la hiperinflación se volvieran imparables.

Seguramente Alberto Fernández, por entonces un joven y entusiasta nacionalista de derecha, a punto de dar el salto al peronismo, al menemismo y al cavallismo, aprendió la lección sobre lo provechoso que puede resultar portarse como un irresponsable pirómano, si lo que se incendia es la casa del otro, y cuando llamen a los bomberos uno puede hacerse pasar por ellos. De allí que quisiera ahora repetir la martingala.

A dos semanas de las PASO, cuando las encuestas anticipan una votación muy pareja, y justo en la víspera de una millonaria renovación de Leliqs por parte del BCRA, Alberto quiso hacer la diferencia con una jugada a dos puntas: por un lado, arrebatarle votos al oficialismo en el sector del electorado en que él es ampliamente favorito, la tercera edad, prometiendo primero medicamentos gratis y a continuación 20% de aumento en las jubilaciones; por otro, generar pánico en los mercados y disparar una nueva corrida detrás del dólar, anunciando que ese aumento se pagaría con lo que ahora se destina a los intereses de las Leliqs, y que en caso de ser defaulteadas o de reducirse en forma drástica sus tasas de interés, provocarían una baja equivalente de las tasas de los plazos fijos y la consecuente fuga masiva de esos ahorros en pesos hacia el dólar.

Como si hiciera falta, el Alberto agregó que, en su opinión, el dólar está ahora “recontra bajo” y que considera imprescindible una nueva devaluación “para la salud de la economía”. Seguro no se refería a la economía de la mayoría de los votantes, mucho menos la de los suyos, ¿será que su invocación fue desinteresada, que se ha vuelto un amante de los exportadores y del ajuste salvaje? Si los costos los pagan otros, ¿por qué no?

Le faltó apenas pararse con un megáfono en la calle San Martín e incitar al público a zambullirse en las casas de cambio detrás de los verdes, “¡¡fuego, fuego, huyan antes de que sea tarde!!”. Menos mal que ésta es la versión moderada del kirchnerismo.

Ante la lluvia de críticas que recibió, insistió en su idea, con el argumento de que “entre los bancos y los jubilados” prefiere a los jubilados. Que serían los primeros perjudicados, claro, si se hiciera lo que propone, se devaluara de nuevo la moneda y dejaran de pagarse las deudas del Central. Porque lo único que aumentaría sería la inflación, no los haberes jubilatorios.

Pero, ¿qué consiguió con su pequeño show? El dólar se movió apenas un 1% y el BCRA tuvo que subir un poco más la tasa de las Leliqs, nada del otro mundo. ¿Será que los mercados no lo tomaron en serio, o que no creen que los Fernández puedan ganar? Lo cierto es que el “costo Fernández” ya en gran medida lo venimos pagando, está cargado en las actuales tasas de interés, vía deuda del Banco Central e inflación presente y futura. Alberto simplemente lo que quiso fue aumentarnos un poco más la presión en el gañote, darle gas al miedo que se instaló en la economía desde que en febrero su sector pasó al frente en las encuestas, él que tanto se lamenta de lo que ha subido la deuda en los últimos años. Pero se ve que ese miedo tiene ya un colchón, y se necesita bastante más para que dispare en pánico. Incluso, el Alberto sonó poco convincente como vocero de “la gente común” contra “los bancos”. Porque es cierto que pasea a su perro, pero lo hace en Puerto Madero, no como el común de los mortales.

Conclusiones, se pueden sacar varias. Primera, para una economía como la argentina, más todavía en un momento de tal incertidumbre política como el que vivimos, puede parecer un lujo demasiado caro tener un mercado libre de cambios, pero es un lujo que vale la pena, porque en las manos correctas sus altibajos pueden ser bien administrados, y aún con sus costos a la larga es la solución más barata. Seguro nos va a salir más barata que la Convertibilidad en su momento, o el cepo más acá en el tiempo. Así que a no lamentarse tanto, podría ser mucho peor, por ejemplo si le hiciéramos caso a Alberto y su gente.

Segunda, por más que el ánimo colectivo esté por por el suelo, no parece mayoritariamente propenso a comprar espejitos de colores, salariazos ni cosas por el estilo. Impera cierto realismo fiscal para el cual ideas como las de “regalar remedios”, “decretar aumentos” y “poner plata en los bolsillos” y demás suenan poco reales. Menem ya pasó, hace treinta años lo logró, pero después tres o cuatro lo imitaron (uno de ellos asesorado por el mismísimo Alberto Fernández), y ya cansaron bastante al público como para que siga surtiendo efecto la misma jugarreta.

Y tercera, los economistas ortodoxos que desde 1989 vienen celebrando las habilidades del peronismo para gestionar ajustes, de los que Guillermo Calvo (iba a escribir “Moreno”, ¡qué lapsus!) nos brindó una muestra bastante poco sutil días atrás, cuando explicó que la economía debía quebrar antes de mejorar y los mejores para administrar esos escabrosos procesos siguen siendo los peronistas, deberían poner sus barbas en remojo, a la vista de lo que ha resultado de ese tipo de salidas. Que además de shocks regresivos sobre los ingresos aún más graves que el de 2018, incluyen la ruptura de reglas de juego, es decir la destrucción de instituciones económicas.

Para eso sí conviene que rememoremos el `89, y lo que le siguió, los enormes costos que implicaron esos dos largos años de hiperinflación, que casi se llevan puestos también al propio Menem y sus adeptos.

¿Será en serio que Alberto imagina su eventual presidencia con el modelo del riojano en la cabeza? Es capaz. Lamentablemente, su memoria se ve que no abarca los daños colaterales de las acciones de quienes lo precedieron en el oficio de agitador de tormentas financieras, de bombero pirómano. Pero hay que festejar que una vez más haya dejado en evidencia que lo mejor que tiene para ofrecernos es su ineficacia: el mal, le sale mal.

Notas de Opinión

Larreta hace casting de vecinos y Cristina dice buscar evasores aunque los tiene cerca

El jefe de gobierno porteño se pone en la línea de llamar la atención. Pero Cristina luce insuperable en eso.

Al alcalde porteño se le ocurren ideas curiosas. O mejor sería decir: hace suyas ideas curiosas. Ahora, para competirle a Javier Milei y sus denuncias contra la casta política, lanzó uncasting de vecinos para que se postulen como candidatos en 2023. Es un concurso al que puede subirse cualquiera. Te anotás, te llaman y si tenés suerte y contestás bien algunas preguntas, por ahí colás entre los finalistas. Buen sueldo, mejor que plan.

Pero a no salir corriendo: se trata de sólo unos pocos cargos. De importancia, cuatro para legisladores y un par para comuneros, que son algo así como vigiladores de árboles caídos, veredas rotas y baches en los barrios. Antes, será obligatorio aprobar un curso abreviado de adoctrinamiento.

Este miércoles, Larreta mandó la convocatoria, que mantuvo en secreto. Llenaron la Ciudad de afiches que nos preguntan: ¿te votarías? La ocurrencia fue de Emmanuel Ferrario, vicepresidente de la Legislatura y ya parte del círculo íntimo de Larreta. Raro en Larreta, un tipo que se preparó toda la vida para ser presidente y busca candidatos que no tienen 15 minutos de política.

Ferrario vio o alguien le contó que vio en Francia al partido del presidente Macron hacer una cosa así. A Macron, como sabemos, bien del todo no le fue. Macri salió a apoyar con entusiasmo el plan, al que llaman de listas abiertas. Si esto es renovación, tal vez sea prudente dejar las cosas como están.

En el Pro lo imaginan como una forma de canalizar el enojo de la sociedad con los políticos, que cantan claro las encuestas. Dato: al año del que se vayan todos en 2001, una idea parecida llegó a América TV, que sacó El candidato de la Gente. Un reality que aspiraba a consagrar a su ganador como cabeza de una lista a diputados. Terminó en un fracaso.

Salir a la calle a buscar candidatos suena más a marketing liviano que a cambio en serio. Con su reparto de plata, Milei sigue haciendo un mejor populismo. Larreta se pone en la línea de llamar la atención. Pero la verdad es que Cristina luce insuperable en esa materia. Sólo le falta hablar mal de las jubilaciones sin dejar de cobrar sus tres millones de pesos mensuales. Paciencia. Puede llegar a ese momento.

Para ablandar a Marcó Del Pont, jefa albertista de la AFIP, dijo así: “En el ranking de países evasores, la Argentina ocupa el tercer puesto a nivel global”. La vice culpa a Del Pont de hacer nada con los evasores y lleva, como el gobierno que integra, dos años y medio salvándole las papas al evasor serial Cristóbal López, financista mayor del kirchnerismo.

A fines de 2015 tenía una deuda con la AFIP de US$ 1.000 millones. Desde que había creado Oil, en 2011, se había quedado con el impuesto a los combustibles y con ese dinero que no era suyo se había financiado y comprado más de un centenar de empresas. La derrota de Scioli lo dejó a la intemperie. Sin la protección del poder, se le pinchó la bicicleta y sumó malas noticias: la AFIP le hizo un juicio penal y le rechazaron una jugada para mandar a Oil a convocatoria y conseguir pagar la deuda en comodísimas cuotas .

No bien asumieron Fernández y Cristina, a Cristóbal le volvió el alma al cuerpo. Beraldi, el abogado de Cristina, es el suyo y Fernández fue su lobbista. Cambiaron el proyecto de moratoria para incluir a Oil, que recibió de Del Pont lo que tanto buscaba: un plan a 10 años, con quitas y sin pagar un peso de multas. La moratoria a medida salió gracias a los diputados de Schiaretti y al rol de Guillermo Michel, jefe de asesores de Massa, que había sido algo similar de Etchegaray en la AFIP. Otros dos-regalos-dos de Del Pont a Cristóbal: desistió a ser querellante en la causa penal y también a reclamar a López el resarcimiento por la enorme deuda.

Tanto o más escandalosa fue la sentencia del Tribunal Oral, que dio por probado el delito pero condenó solo a Echegaray, el cómplice en la AFIP y único que pagó la fiesta. López y su socio De Souza se quedaron con el impuesto, pero fueron insólitamente sobreseídos. Con otras palabras, dos de los tres jueces dijeron: el empresario tienen derecho a agarrar la plata. Ni Milei lo hubiera dicho mejor.

 

Columna publicada originalmente en Clarín.

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Notas de Opinión

Adictos al poder

Nos mienten con el número del desempleo. Si no existieran los planes sociales, la cantidad de argentinos desocupados sería el doble: 2.218.215. Un porcentaje de 16,41%. Como nunca antes, Cristina Kirchner está contra las cuerdas

Columna publicada originalmente en La Nación

El pasado jueves, el Banco Central tuvo que salir a vender 170 millones de dólares de sus casi nulas reservas. La inflación tiene un piso del 5%. El dólar blue está en su máximo histórico. El riesgo país es de 2285 puntos, igual al de noviembre de 2001. El fantasma del segundo semestre no deja de acosar al Gobierno y tampoco a nosotros.

Pero, ¿Qué significa realmente el fantasma del segundo semestre?, ¿En qué nos va a afectar?

Nos mienten con el número del desempleo. Si no existieran los planes sociales, la cantidad de argentinos desocupados sería el doble: 2.218.215. Un porcentaje de 16,41%. Como nunca antes, Cristina Kirchner está contra las cuerdas.

Está por suceder lo que ella siempre trató de evitar: pronto la vamos a ver sentada en el banquillo de los acusados en la gran causa de corrupción que tiene a su familia como protagonista. la que investiga a la obra pública y su oscura asociación con Lázaro Báez que los enriqueció a todos. La corrupción los enriqueció así.

El lunes 11 de julio empezará la pesadilla para Fernández de Kirchner porque arrancan los alegatos en el juicio por la obra pública. Como dije antes, la vamos a ver en el banquillo. Diego Luciani, el fiscal de la causa, está preparando una especie de “yo acuso”. La Corte lo habilitó para eso. Por eso Cristina odia a la corte. ¿Te cierra?

Algunos se preguntan: “¿Por qué Cristina no se fue cuando perdió?”. Otros razonan: “Con toda la que se llevó del Estado, ¿Por qué cuando perdió en 2015 no eligió un exilio discreto como el de Isabelita?”. Y vos te debés estar respondiendo: por la caja, por la plata.

Ahora mismo hay una fenomenal pelea por la caja entre los gerentes de la pobreza. Con esa pelea de fondo, Juan Grabois cruzó hoy a Martin Insaurralde, jefe de Gabinete de Axel Kicillof y pollo de Cristina. Como en las familias disfuncionales, cuando las cosas se ponen feas, la guerra es de todos contra todos.

Te preguntarás otra vez: ¿Por qué no se va?

No es solo por la caja, como dice en análisis político tradicional. Cristina es una adicta al poder, igual que Néstor, que murió víctima de esa adicción. ¿Qué es un adicto? Alguien que no puede vivir sin su objeto adictivo, sin su droga, aunque esa droga destruya su vida y la de los demás.

Cristina y Néstor Kirchner fueron el encuentro de dos resentimientos, cada uno por distintas razones: en el fondo, la historia de los últimos 20 años de la Argentina también podría resumirse así. Buscaron obsesivamente convertirse en poder permanente. Y para eso hicieron cualquier cosa para conseguir dinero.

Cristina lo dijo, incluso, públicamente. Vive aislada, encerrada, con pocos contactos con el exterior. Fuera del poder no le interesa nada. Incluso llegó a arriesgar a sus propios hijos. Es una olla emocional en ebullición. Ella es realmente así.

Si una mujer así se postulara para CEO de una empresa, ¿Creés que alguien en su sano juicio la tomaría? Y sin embargo, esta es la mujer más poderosa de la corporación más grande de la Argentina: el Estado. Como diría Alberto Fernández, “¿No te sentís “interpelade” por esto?”.

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Economía

Caídos del mapa: los bonos argentinos son de los más riesgosos del mundo

El riesgo país sube más de 100% desde el canje de deuda. Los bonos valen menos de la mitad y los rendimientos de la deuda ley local superan el 40%, lo que refleja el grado de desconfianza respecto de la deuda local.

La Argentina está caída del mapa. Los sostenidos castigos que vienen sufriendo los bonos soberanos los llevaron a operar con tasas en su nivel más alto desde el canje de deuda, reflejo que que los inversores consideran a la deuda local como una de las más riesgosas del planeta.

Los rendimientos dentro de la curva se cuadruplicaron desde septiembre de 2020, mes en el que el Gobierno llevó a cabo el canje de deuda. Desde entonces, el riesgo país argentino se duplicó.

UNA CURVA SIN CONFIANZA

La curva de deuda soberana argentina en dólares muestra su peor versión. Todas las características detrás de la misma reflejan un mercado sin confianza y con altas sospechas de ver un nuevo evento creditico en el corto plazo, aun cuando los vencimientos de los bonos no están en el corto plazo.

La deuda argentina de ley local rinde 43% en el AL29 y 42% en el AL30. Los Globales del tramo corto también se muestran con tasas elevadísimas: oscilan entre 39% y 35%. Los vencimientos más largos, en tanto, operan con tasas de entre 23% al 28%.

Estos rendimientos son únicos en el mercado y colocan a los bonos argentinos como los más riesgosos del planeta. Cuanto mayor es la tasa, más alto es el riesgo y más desconfianza del mercado respecto de la capacidad y/o voluntad de pago del Gobierno respecto de su deuda.

La forma de la curva también refleja un mercado sin confianza. La misma se encuentra invertida y empinada. Esto significa que las tasas más cortas se encuentran sustancialmente más altas que las de mayor plazo.

Esto cobra especial relevancia ante el hecho de que, aun sin vencimientos en el corto plazo, el mercado ve elevados riesgos de ver un evento crediticio.

PARIDADES BAJAS

Esta sospecha se complementa con los precios de los bonos. Todos los tramos de la curva soberna operan con paridades debajo del 30% y con valores inferiores al 25% en varios tramos de la misma.

Los títulos soberanos cayeron a su nivel más bajo desde la pandemia, y medidos por paridad, ya están en niveles similares a los que registraba la deuda en 2008 y 2001.

Con estos niveles de precio y rendimientos, el mercado de deuda opera fundamentalmente por su valor de recupero y mirando de reojo también la probabilidad de default implícita en la misma.

Hoy la probabilidad de default a 2030 se ubica en 98% y, en paralelo, la paridades de los bonos en promedio cayeron debajo de los mínimos alcanzados en el peor momento de la pandemia.

De hecho, las paridades actuales de los bonos son similares a los que evidenciaba la deuda argentina en 2009 e incluso en niveles similares a los que operaba durante el peor momento de la crisis de 2001.

Desde que salieron a cotizar, los bonos argentinos muestran bajas del 55%. Este fuerte deterioro llevó al riesgo país a nuevos máximos desde el canje de deuda.

El indicador que mide JP Morgan inició el jueves en 2216 puntos básicos, pero hacia media tarde ya subía a 2274 unidades.

De esta manera, el riesgo país sube 105% desde los mínimos que alcanzó el mismo desde el canje de deuda, cuando en su momento llegó a operar en 1083 puntos.

Los analistas de Balanz afirmaron que los precios de los bonos lucen un poco extremos a estos niveles. Sin embargo aclararon que, “hasta que no haya una estabilización en la inflación de países desarrollados que ayude al mejorar el apetito por riesgo global la presión sobre los activos locales difícilmente se disipe“.

CONTEXTO ADVERSO

Los bonos argentinos no caen solo por cuestiones locales. El escenario mundial luce adverso para la deuda global debido a que los rendimientos de los bonos del Tesoro americano se han desplazado sustancialmente al alza debido a que el mercado se anticipó a una Reserva Federal (Fed) más contractiva.

La alta inflación en Estados Unidos obligó a la Fed a ser más agresiva en su política monetaria y ello llevó a que aplique una suba de tasas agresiva.

En ese escenario, los bonos globales sintieron el impacto, con una fuerte suba en las tasas de interés de los bonos del Tesoro americano y un desplome en todo el espectro de mercados globales, incluyendo los de emergentes en general y los de Argentina en particular.

Los analistas de Portfolio Personal Inversiones (PPI) agregaron que la coyuntura internacional no contribuye a una deuda argentina debilitada por el contexto local macroeconómico y las tensiones políticas.

“Las tasas largas del exterior, con la tasa americana a 10 años superando el 3% y la fortaleza del Dólar Índex, perjudicaron a todo el universo de deuda emergente y a los bonos de la región. El BBG Emerging Markets Index se desplomó 3,96% hasta ahora en junio y acumula un rojo de 7,32% los últimos tres meses. Las peores condiciones a nivel global junto con la inestabilidad local y las ruedas de crisis del segmento en pesos, explican la performance de la deuda en dólares“, sostuvieron.

Según el informe de PPI, la deuda en dólares acumula una baja del 24% en promedio en lo que va del año y del 14,5% en promedio en lo que va del mes.

Los extremos más cortos son los que más sufrieron en lo que va del año, con pérdidas mayores al 30%. También son los bonos que más cayeron en lo que va del mes, con bajas superiores al 16%.

Si bien es cierto que el contexto global luce adverso, el mercado castigó más a los bonos más débiles, es decir, a los argentinos.

En las últimas semanas, y según datos de los analistas de Balanz, la ampliación de spreads en la región fue generalizada. Sin embargo, en lo que respecta a los bonos locales, dicha dinámica fue mayor para la deuda local. Es decir, a nivel regional, los bonos argentinos son los que más cayeron y que más ampliaron su spread.

Desde Cohen dijeron que los bonos soberanos continúan deteriorándose.

“En la última semana cayeron 4,9% y alcanzaron nuevos mínimos históricos post-restructuración. Esto afectó al riesgo país, que escaló un 7% en la semana. En lo que va del año, los bonos acumulan retrocesos promedio de 26,2%”, indicaron.

“En cuanto a la performance de los tramos, los bonos de corto plazo, que devengan cupones más bajos, fueron los de peor performance, al marcar caídas de 30% en lo que va del año y, en algunos casos, con paridades por debajo del 25%, niveles que suelen estar asociados a instrumentos en situación de default“, agregaron.

 

Artículo publicado originalmente en El Cronista.

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