Salud

La era post Viagra: Ya existen nuevas y mejores terapias para la disfunción eréctil

Desde la aparición de la famosa pastillita azul, se han multiplicado las opciones para los más de 150 millones de hombres que padecen problemas de erección

jueves 17 de abril de 2014 - 7:27 am

Los últimos años han sido testigos de la llegada de nuevas moléculas emparentadas con el sildenafil -tal es el nombre real de la droga comercializada en Estados Unidos como Viagra y aquí, con decenas de nombres distintos-, de mejores tecnologías en implantes peneanos e incluso de tratamientos completamente distintos, como las ondas de choque de baja energía que desde hace poco se emplean en el país.

“Las ondas de choque constituyen un tratamiento absolutamente indoloro, que requiere unas cuatro sesiones de 20 minutos durante un mes, en las cuales se aplican en el pene ondas de choque similares a las que se emplean para disolver cálculos renales, pero de mucha menor intensidad, y que se ha observado que estimulan la formación de nuevos vasos sanguíneos”, explicó el doctor Amado Bechara, jefe de Unidad de la División Urología del hospital Durand y director médico del Instituto Médico Especializado (IME), que tiene experiencia en el uso de las ondas de choque.

Esto es así ya que la causa de disfunción eréctil es vascular. “La hipertensión arterial, la diabetes, el colesterol elevado y la enfermedad cardiovascular son los factores etiológicos que más comúnmente se encuentran detrás de la disfunción eréctil, y que tienen en común el daño del endotelio, que es la capa interna de las arterias del pene”, agregó el doctor Adolfo Casabé, consultor de la Sociedad Argentina de Urología y encargado del sector de Medicina Sexual del hospital Durand.

Mientras que el sildenafil y sus moléculas parientes (el vardenafilo y el tadalafilo) actúan inhibiendo ciertas enzimas que restringen el flujo de sangre dentro de los vasos sanguíneos del pene, las ondas de choque directamente generan nuevas arterias dentro del pene, lo que lo convierte en una opción para los pacientes en los que las arterias están tan deterioradas que no responden a los citados fármacos.

“Este tratamiento es una alternativa para los pacientes que no responden al sildenafil o a las otras drogas, pero que no quieren pasar al siguiente tratamiento de la disfunción eréctil, que son las inyecciones intrapeneanas”, comentó Bechara. “La tasa de eficacia ronda el 60%, lo que significa que el 60% de los pacientes tratados con ondas de choque va a poder responder adecuadamente a la terapia oral”, completó Casabé, que agregó que los efectos del nuevo tratamiento se observan a los 45 a 60 días posteriores a su finalización.

El tratamiento desarrollado en Israel -y aprobado por las autoridades regulatorias de la Argentina y de 16 países europeos- no posee efectos adversos descriptos.

Lo que también mejoró en la era post-Viagra son los implantes peneanos, que constituyen la última línea de tratamiento de la disfunción eréctil y que habitualmente se indican en personas que no han respondido a los tratamientos orales ni a las inyecciones intrapeneanas. “Lo que ha mejorado es la calidad de los materiales y la tecnología, al reducir la posibilidad de falla mecánica, como también el riesgo de infección [durante su colocación]”, explicó Bechara.

“Hoy, el varón con disfunción eréctil que no vuelve a tener una erección es por una elección personal, no porque la medicina no le pueda dar una respuesta”, concluyen los especialistas.

COMENTARIOS