Caso Pérez Volpin

La Trinidad en la mira: ¿cambiaron el endoscopio luego de la muerte de Débora Pérez Volpin?

Es la gran duda de la familia. El director del nosocomio no pudo explicar por qué el endoscopio encontrado tiene limado el número de serie

viernes 26 de julio de 2019 - 10:43 am

En el marco del juicio por la muerte de Débora Pérez Volpin, la familia de la periodista tiene dudas sobre la clínica La Trinidad. Básicamente no descartan que se haya cambiado el equipo médico que se usó durante la endoscopia en la que murió la conductora de Arriba Argentinos.

La primera en deslizar esa posibilidad fue la anestesista Nélida Puente, quien en su declaración indagatoria sostuvo: “El endoscopio que me mostraron en las fotos no parecía el mismo que usamos. Las valijas eran distintas, más grandes”.

Fue luego de la declaración de Puente, que la familia de Pérez Volpin comenzó a ver como una punta fuerte la posibilidad del cambio del equipo médico. Se trata del gran tema que rondó todas las declaraciones, desde los médicos e instrumentadores, hasta Puente y el endoscopista Diego Bialolenkier.

Pero el tema se puso en evidencia el jueves, con la declaración en calidad de testigo del director médico de la clínica, Roberto Martingano. El hombre insistió en que los equipos no habían sido cambiados, aunque no supo explicar por qué estaba tachado el número de serie del procesador del endoscopio, el aparato que provee de aire al endoscopio.

El abordaje sobre este punto del interrogatorio comenzó cuando le pidieron al testigo saber si había conocido los resultados de la autopsia de Débora, que determinó que la legisladora porteña había sufrido una “muerte violenta”. El médico respondió que apenas terminó el procedimiento lo llamó el forense Julio Ravioli para informarle que habían encontrado “lesiones en el tubo digestivo”, aunque aclaró que no le refirió una “perforación”.

“De inmediato llamé, hablé con quirófano y pedí que tomaran el endoscopio, lo precintaran y lo guardaran bajo llave”, dijo el directivo. Además, Martingano afirmó que al día siguiente hubo un procedimiento judicial buscando la historia clínica y el 9 de febrero, tres días después del deceso, un allanamiento para buscar el endoscopio.

También dijo que él les ofreció llevarse también el procesador, que no estaba entre lo que buscaban. Afirmó que inmediatamente se compró uno nuevo, “Okm”, y resaltó que según se le había informado, el equipo que se usó con Débora “funcionaba perfectamente”. Incluso afirmó que, pese a que había quedado bajo llave, el 8 de febrero se usó en un procedimiento para el marido de una de las médicas de la institución.

Por su parte, el abogado Diego Pirota, que encabeza la querella, sostiene sin embargo que en marzo pasado se determinó que el equipo no andaba. Un testigo, también de la clínica, minimizó el hecho porque eso podía pasar por la falta de uso luego de que quedara incautado en la causa.

Pero lo que nadie supo explicar es por qué el procesador tenía borrado el número de serie. “No tengo idea”, respondió el director médico. Tampoco hay imágenes: si se trataba de una VEDA (video endoscopio digestiva alta) debería haber material en video o imágenes. 

Martingano afirmó que eso era así no solo para Débora sino para todos los pacientes y aseguró que cuando se trata de pacientes internados, no se toman imágenes porque el informe lo hace directamente el encargado del estudio con el médico tratante.

Sostuvo también que no había ninguna forma de sacar el equipo de la institución. “Tuvimos una inspección policial para saber por dónde sacar un equipo. Un procesador y una valija no es un estetoscopio”.

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