Estados Unidos

Empleado de supermercado desaparecido hace 10 años fue encontrado detrás de una heladera

El joven trabajaba para No Frills Supermarket en Iowa, Estados Unidos, y había sido reportado como desaparecido en el año 2009.

martes 23 de julio de 2019 - 4:37 pm

Un grupo de trabajadores que retiraban heladeras y armarios en lo que solía funcionar como un supermercado en Estados Unidos, se encontraron con una terrorífica escena: un cuerpo humano detrás de uno de los refrigeradores. Los investigadores confirmaron que se trata de un ex empleado del lugar quien había desaparecido hace 10 años.

Su nombre es Larry Ely Murillo-Moncada y trabajaba en el No Frills Supermarket en Council Bluffs, Iowa, tienda que se encontraba cerrada desde el año 2016. El joven fue reportado como desaparecido el 28 de noviembre de 2009, cuando tenía apenas 25 años.

El hallazgo habría ocurrido en enero de 2019 y recién ahora, tras una investigación para identificar los restos, corroboraron su identidad. En la investigación, se revisaron las listas de denuncias de personas desaparecidas y se analizó el ADN de los padres. Además, la ropa coincidía con la descripción de su vestimenta en el momento en que fue visto por última vez. Toda esta información fue brindada por el capitán de la policía local, Todd Weddum.

Según contaron los padres de la víctima, su hijo desapareció después de una discusión que mantuvo con ellos. También revelaron que en el momento de la desaparición, el joven se encontraba tomando una serie de medicamentos que lo conducían a actuar de una forma irracional.

La hipótesis catalogaría al caso como una muerte accidental. Se cree que el joven huyó de su hogar tras discutir con sus padres,  fue al supermercado donde trabajaba, se subió a las heladera y se ubicó en el en un espacio utilizado como almacenamiento de mercancías, en el cual los empleados solían esconderse de los supervisores para tomar un descanso.

El hombre debió de caer accidentalmente en una brecha de 45 centímetros ubicada entre la parte trasera de la heladera y una pared, y quedó atrapado allí. El ruido de los compresores de los refrigeradores pudo haber impedido que se escuchasen sus pedidos de auxilio. La autopsia determinó que no se encontraron signos de trauma

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