Ciencia

Qué es la parálisis del sueño

Qué sucede cuando ocurre una desconexión entre la mente y el cuerpo

martes 23 de julio de 2019 - 7:16 am

Las parálisis aisladas del sueño (ISP, por sus siglas en inglés) son fenómenos clasificados dentro de las parasomnias, trastornos de la conducta vinculadas al sueño. Entre el 30 y el 50 por ciento de la población tiene al menos un episodio durante su vida y solo el cinco por ciento va a tenerlos en forma recurrente.

Pueden ocurrir cuando una persona apenas se queda dormida o momentos antes del despertar del sueño. Los pacientes se dan cuenta de que están despiertos, pueden respirar bien y mover los ojos, pero no el resto del cuerpo.

“No hay que hacer nada, son benignos, simplemente hay que recomendarle al paciente que se tranquilice que sepa que va a pasar”, explica al portal ConBienestar el doctor Juan Facundo Nogueira (MN 84.970), médico neumonólogo y especialista en medicina del sueño del Sanatorio Finochietto.

“No se asocia a ninguna enfermedad grave. Solo un pequeño porcentaje de pacientes va a tener un trastorno neurológico del sueño más serio llamado narcolepsia”, agrega. Es la somnolencia diurna: la persona se queda dormida de repente, puede estar caminando o trabajando y esto le trae problemas sociales y laborales.

Es importante que quien tenga recurrentes parálisis del sueño consulte a un especialista para descartar que tenga narcolepsia asociada. Los episodios duran desde unos 20 segundos hasta 1 o 2 minutos, a menudo al levantarse durante la fase MOR, de movimiento ocular rápido. Este es el momento en el que se producen las imágenes que también llamamos “sueños”.

Durante los episodios de parálisis, es incapaz de moverse o hablar, pero está consciente de su entorno y, contra lo que ocurre con las apneas, no tiene problemas para respirar. Estos terminan por sí solos o cuando se toca o mueve a la persona. Muy pocas veces puede ocurrir que se tengan sensaciones similares a alucinaciones, que pueden ser aterradoras.

La causa tiene que ver con el mecanismo de transición entre el sueño y la vigilia. Al dormirse la persona pierde conexión con el entorno y hay un bloqueo muscular (pierde el tono). Al despertarse se pierden esos dos bloqueos, el consciente y el motor. En la parálisis desaparece el bloqueo de la consciencia, pero permanece el muscular. Esa falta de coordinación entre ambos procesos es lo que hace que el sujeto no pueda moverse aunque ya esté despierto.

Para diagnosticarlo, el médico hace una observación clínica y solo en el caso en que sospeche la posibilidad de narcolepsia indicará un estudio de sueño que permite evaluar el comportamiento de la respiración, el ritmo cardíaco y la actividad cerebral al dormir. El estudio se lleva a cabo durante toda una noche, mientras el paciente duerme en una de las habitaciones del laboratorio especialmente acondicionada para tal fin.

Una forma de prevenirlo es ser muy prolijos con los horarios de descanso, dormir por lo menos siete horas y, en lo posible, abstenerse de tomar psicofármacos.

Fuente: Conbienestar

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