Alimentación

Cómo aprovechar al máximo las frutas y verduras

Antes de tirar alguna parte de ellas, seguí estos consejos

jueves 25 de julio de 2019 - 7:11 am

Cuando la comida se desperdicia, también se desperdicia todo lo que se necesita para llevarlo a nuestros platos: agua, tierra, energía y dinero. Para que no pase eso, podemos llevar a cabo una serie de trucos para aprovechar al máximo todos los alimentos que compramos.

Los vegetales pueden durar más

Para que las fresas no se pongan feas, guardarlas de manera que no se toquen, con toallas de papel separándolas. Si querés que te duren más las bananas, debés envolver el tallo en papel plástico para que no se tornen negras. Para que las papas no echen raíces, guardalas en un lugar fresco y seco, y tirá una manzana entre ellas (aunque no hay mucha ciencia que respalde esto último). Rociá unas gotas de limón sobre las manzanas y paltas cortados que desees conservar.

Los tallos son comestibles

Los tallos de kale y acelga se pueden cocinar a la plancha o hasta en escabeche. Podés reutilizar otro escabeche o hacer el tuyo con una combinación de vinagre de manzana, agua, sal, azúcar o cualquier otra cosa que quieras sumarle. Agregalo a tus ensaladas para un toque extra de sabor.

Alargá la vida de tus hierbas

Para que las hierbas como el cilantro no se marchiten antes de utilizar todo el ramo, ponelas en un florero o vaso lleno de agua hasta la mitad y cubrirlas con una bolsa plástica. El agua no debe tocar las hojas, solo los tallos. Después de unos días tomará un color amarronado, así que cuando esto comience a suceder, cambiala. Las hierbas te llegarán a durar una semana.

Hay otras hierbas que podés secar, como el romero y el tomillo. Atalas de las ramas y dejalas colgando boca abajo de una cuerda. Podés hacer esto con un gancho de ducha.

No desperdicies pieles ni hojas

Las hojas de zanahoria, rábano y nabo son comestibles. Las podés aprovechar crudas o cocinarlas en un pesto. Lo mismo para la piel de las zanahorias y las remolachas, además de que están cargadas de nutrientes (pero hay que lavarlas bien).

No tires las cáscaras de huevo

Sirven para hacer compost para las plantas, pero también son útiles para agregar algunas picadas (y limpias) a tus granos de café le quitará algo de la amargura a la bebida, si no te gusta. También podés molerlas para hacer un suplemento de calcio natural: herví las cáscaras por diez minutos, sacando toda la espuma blanca que se vaya formando, escurrilas hasta que se sequen, y cocinalas en el horno a 200 grados. Luego molelas en el molinillo de café, y agregá un poco del polvito a tu batido nutricional.

Los huevos no se pudren hasta después de tres semanas de su fecha de expiración. Para saber si están buenos, ponelos en un recipiente lleno de agua. Si se hunden hasta el fondo y se posicionan de costado, están buenos. Si flotan, te convendrá tirarlos.

Un toque de sabor

Cocinar caldo de verduras es lo más fácil que se puede hacer con las sobras. Casi todas las sobras de vegetales que tengas pueden ser congeladas en una vianda y agregadas a una olla con agua hirviendo. Tené suficientes contenedores para poder conservar todo lo que te sobre. Un poco de aceite de oliva o de sésamo, vinagre, salsa de soja, mostaza, ajo, cebolla y chiles son aliados para hacer tu comida más sabrosa.

Planificar

Calculá bien qué vas a comer en los próximos días. Cada vez que vayas al supermercado detenete a pensar, para cada producto, si realmente lo necesitás. Compra la cantidad de frutas y vegetales que sepas que vas a poder comer antes de que se pudran.

Organizá la helader. Agrupá las hierbas, las frutas y las hortalizas y mantené siempre en la parte delantera lo que tengas que usar primero, para acordarte.

Fuente: Vix

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