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Sociedad General

Condonaron una deuda de la Fundación Favaloro por $ 8,5 millones

Lo decidió la Legislatura porteña a partir de un proyecto de la diputada de Vamos Juntos Paula Villalba

La Legislatura porteña aprobó un proyecto para condonar una deuda por 8,575.019 millones de pesos que tenía la Fundación Favaloro en concepto de impuesto inmobiliario y tasa por prestación de servicios.

La iniciativa fue impulsada por el bloque de Vamos Juntos y contó con el apoyo de los 47 diputados presentes al momento de la votación.

La diputada Paula Villalba, autora del proyecto, explicó el pedido de condonación de deuda en “los aportes, la responsabilidad social” de su fundador, el prestigioso cardiocirujano René Favaloro (1923-2000) y el “compromiso que ha manifestado la Fundación”.

La Fundación Favaloro para la Docencia y la Investigación Médica se creó en 1975, cuatro años después del regreso de Favaloro de Estados Unidos para organizar en Buenos Aires un centro de excelencia en cirugía cardiovascular que combinara la asistencia médica con la docencia y la investigación.

Sociedad

La Corte Suprema falló en contra de Natalia Denegri en su pedido por el “derecho al olvido”

Los magistrados acordaron de forma unánime revocar la sentencia de Cámara que había hecho lugar a un planteo contra Google para que no aparecieran viejas publicaciones del caso Cóppola.

Natalia Denegri vuelve a ser noticia en medio de su batalla judicial por un pedido de “derecho al olvido”. Esta vez, por un fallo en contra que recibió de la Corte Suprema de Justicia en el caso Cóppola, que decidió revocar la sentencia de Cámara que había hecho lugar a un planteo contra Google para que dejaran de aparecer en la web publicaciones relacionadas al tan memorable episodio de la década del 90.

En aquel entonces, Guillermo Cóppola, el histórico representante de Diego Maradona había sido detenido luego de que se encontrara droga en un jarrón de su casa. Posteriormente se descubrió que había sido un procedimiento armado por el entonces juez federal de Dolores Hernán Bernasconi y oficiales de la Policía Bonaerense.

El papel de Denegri en ese momento, junto al de Samanta Farjat, había trascendido como el “chicas Cóppola”, que participaban de programas de televisión haciendo mención al caso.

Años después, Denegri se iría a vivir a los Estados Unidos y reclamaría en la justicia que su nombre no figure vinculado al caso. Entre los argumentos que esgrimía figuraba el hecho de que le generaba una revictimización y que se trataba de un pasado que tenía derecho a olvidar.

“Yo era menor de edad, era vulnerable, pasé cosas horribles, no entendía nada de la televisión, de producción, quedaron todos esos videos armados, con extorsiones, con amenazas. Hoy tengo una carrera. Yo no pedí ser famosa. Yo fui famosa por una causa judicial y todos mis sueños se acabaron de la noche a la mañana”, decía Denegri en marzo pasado ante los jueces de la Corte.

En la misma audiencia pública, agregaba: “Y el tema de los videos me hace mal a mí porque lo primero que aparece al poner mi nombre son esos videos que estigmatizan a la mujer y me siguen re victimizando”.

La decisión unánime fue pronunciada por los jueces Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz, Juan Carlos Maqueda y Ricardo Lorenzetti, quienes sostuvieron que el caso en cuestión “tuvo un gran interés público en la sociedad con lo cual eliminar dichos contenidos (de los buscadores de internet) afectaría a la libertad de expresión, y privaría a la sociedad de tener acceso a esa información”.

El máximo tribunal resaltó el derecho constitucional a la libertad de expresión y a la información, lo que incluye “el derecho de transmitir ideas, hechos y opiniones a través de internet y los motores de búsqueda, herramienta que se ha convertido en un gran foro público por las facilidades que brinda para acceder a información y para expresar datos, ideas y opiniones”. Y resaltó que debe haber una “máxima restricción” ante planteos de censura previa la que solo puede configurarse ante casos excepcionalísimos.

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Entrevistas Nexofin

Entrevista a Silvia Fesquet: desigualdad de género, proyectos y el detrás de escena de “Tiene la palabra”

En diálogo con Nexofin, la periodista y Prosecretaria General de Redacción del diario Clarín comenta sus primeros pasos, detalla sus pilares como profesional y opina sobre el espacio de las mujeres en cargos directivos

Silvia Fesquet se presenta como una mujer para la que el periodismo no es una profesión sino una razón de ser, una forma de vida.

“Me fascinaba estar del otro lado de los acontecimientos, destapar ollas, tener un rol activo frente a lo que pasaba”, explica la comunicadora a NEXOFIN, en el ciclo “Charlas de WhatsApp”.

Actualmente se destaca en puestos claves como Prosecretaria General de Redacción del diario Clarín y Editora General del Área de Revistas.

Ha dictado varias conferencias en el país y en el exterior sobre periodismo, medios, liderazgo y otros temas relacionados al desarrollo de la mujer.

Un punto a destacar en su carrera es que fue panelista del programa periodístico “Tiene la palabra”, del canal TN, entre los años 2008 y 2014.

“Fue realmente una experiencia apasionante; no había hecho televisión hasta ese momento y me enamoré del medio. Es un lugar con enorme llegada y, por lo tanto, brinda una inmensa cantidad de posibilidades”, recuerda Silvia sobre su experiencia televisiva en el medio ubicado en el barrio porteño de Constitución.

En diálogo con Nexofin, la periodista e integrante del diario Clarín comenta sus primeros pasos, detalla sus pilares como profesional y opina sobre el espacio de las mujeres en cargos directivos.

Nexofin (N): ¿Cuándo nació tu interés por el periodismo?

Silvia Fesquet (SF): A los 10 años, en una libreta con espirales, escribía crónicas en mi casa. Seguía y documentaba, por ejemplo, las misiones espaciales. Leía los diarios con avidez.

Ya en ese entonces sabía que quería ser periodista. Me fascinaba estar del otro lado de los acontecimientos, destapar ollas, tener un rol activo frente a lo que pasaba. Hacía notas y escribía en la revista del colegio.

N: ¿Cuál fue el mayor obstáculo en tu carrera?

Afortunadamente en mi familia no nos criaron, ni a mí ni a mi hermana, con la idea de que por ser mujeres las cosas nos iban a costar más, o que habría limitaciones en función del género.

El acento siempre estuvo puesto en la formación, el estudio -mucho estudio-, la preparación, con todas las herramientas posibles. Nunca nos hablaron de límites o barreras en función de la condición femenina.

Por lo cual yo incursioné en el mundo del trabajo y la profesión sin pensar en que podría llegar a ser discriminada, o a tener menos oportunidades, por el hecho de ser mujer.

Tal vez si hubiera tenido ese pensamiento en mente, hubiera generado la famosa profecía autocumplida.

Fue recién cuando había llegado a posiciones muy relevantes que tomé conciencia de esa problemática, aunque no la padecí en mi caso.

Hubo algunas situaciones sí, en los inicios, de los que tomé conciencia mucho después de que hubieran pasado, analizando algunas cuestiones en retrospectiva.

N: ¿Cómo fueron tus primeros pasos, a los 20 años, en la revista Noticias, de Editorial Perfil?

Yo empecé antes de los 20, en la revista Somos, de Editorial Atlántida. Estudiaba en la Escuela Superior de Periodismo del Instituto Grafotécnico y desde la editorial pidieron dos alumnos para incorporarse a la revista.

Yo ya hacía colaboraciones en Para Ti, de la misma editorial. Por promedio nos eligieron a mí y a otra compañera. Y así arranqué, trabajando en el equipo que producía las notas de tapa.

En ese momento hacías de todo: eras cronista pero también te podían mandar a Ezeiza a buscar los materiales que mandaba un corresponsal desde el exterior. No había Internet ni nada que se le pareciera.

Entré como cronista rasa y a los pocos años manejaba una sección y tenía reuniones junto a los secretarios y jefes de Redacción con Aníbal Vigil, dueño de Atlántida y de quien dependía Somos. Cuando estaba trabajando allí me llamaron para incorporarme a Editorial Perfil.

Ahí llegué a ser Jefa de Redacción de revista La Semana, un semanario de actualidad, y fui la primera mujer en viajar al exterior, a cubrir notas de política y economía.

En determinado momento, Perfil decide discontinuar La Semana para fundar Noticias. Allí empecé como Jefa de Economía e Internacionales, después fui Editora General y finalmente Vicedirectora.

Cuando Perfil decide lanzar Luna, un newsmagazine femenino, me convierto en Vicedirectora de este producto, una novedad para el mercado argentino y con pocos antecedentes en el mundo: una revista de noticias con el agregado de temáticas más orientadas a la mujer, avanzadas para la época, como el fenómeno de quienes decidían ser madres solas, el debate por el aborto, las producciones de moda con mujeres reales…

N: Para quienes no te conocen, ¿tus pilares como profesional cuáles serían?

Soy muy obsesiva, muy rigurosa y muy autoexigente con el trabajo. Me preocupa mucho la calidad de los contenidos, más allá de los formatos o plataformas.

La búsqueda de la información, prepararme y documentarme sobre cada tema a tratar, el chequeo de fuentes, el respeto por las reglas básicas de la profesión, y, como definió una amiga, una “alarmante” capacidad de trabajo, jaja.

N: Sobre las columnas de opinión, ¿quiénes son las colegas que te gusta leer?

Trato de leer a todas, porque siempre es bueno tener el panorama más completo posible.

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N: Respecto a tu etapa como panelista del programa periodístico Tiene la palabra en TN, entre 2008 y 2014. ¿Una anécdota del detrás de escena que te haya quedado?

Fue realmente una experiencia apasionante; no había hecho televisión hasta ese momento y me enamoré del medio. Es un lugar con enorme llegada y, por lo tanto, brinda una inmensa cantidad de posibilidades.

Recuerdo en particular algunas emisiones, como el desafío que significó hacer un programa coral (hicimos dos programas con ellos) con Les Luthiers.

De tener un entrevistado por programa tuvimos que entrevistar a cinco en simultáneo, con lo que eran esos cinco personajes! Nos divertimos como locos.

Con Isabel Allende hicimos un programa muy fuerte, sumamente emotivo, porque habló mucho de Paula, la hija que murió. Se generó un clima muy intimista, muy de confesiones, con un silencio alrededor de técnicos y demás que aún recuerdo.

Y nos quedamos con las ganas de entrevistar a Leonardo Favio. Estábamos muy entusiasmados con la charla que íbamos a hacer, pero apenas llegó al estudio planteó que no quería hablar de política, ni de su pasado ni de una serie de temas, se levantó y se fue. Ya estaba complicado con su salud…

N: Actualmente sos Prosecretaria General de Redacción del diario Clarín, ¿cuáles son los mayores desafíos que enfrentas en tu trabajo?

Hoy por hoy, uno de los mayores desafíos es la competencia con tantas fuentes de información, formales e informales, en plataformas múltiples y las 24 horas, y con enormes riesgos como es la multiplicación de las fake news.

Noticias e información falsa existieron siempre, lo que las torna especialmente peligrosas ahora es la capacidad de viralización a través de redes sociales, por ejemplo, aumentando exponencialmente su capacidad de daño.

Por eso es más importante que nunca trabajar por un periodismo de calidad. Por ahí es preferible retrasar unos minutos el dar una noticia pero al hacerlo tener la certeza de que es verdad.

Y después, la responsabilidad y el desafío es hacer que se respeten las normas básicas del periodismo, que se mantienen más allá de las plataformas: informar con responsabilidad, al menos doble chequeo de fuentes, con fuentes -valga la redundancia- idóneas, la rigurosidad, el dar a conocer a todas las voces involucradas en un tema, transmitir la información en forma clara para el lector, enriquecer la noticia con antecedentes y contexto, tomar historias, salir a buscarlas, narrarlas de manera atractiva, desarrollar temas que generen cercanía con el lector. Respetar y defender a ultranza los valores democráticos.

N: Sos socia fundadora de International Women’s Media Foundation, ¿cómo nació ese proyecto?

En realidad soy socia fundadora, y Presidenta por tercera vez, del capítulo argentino de International Women’s Forum.

Es una organización con sede en Washington y más de 70 foros alrededor del mundo que trabaja promoviendo el liderazgo y el empoderamiento femenino en todos los ámbitos.

Está integrado por más de siete mil mujeres líderes alrededor del planeta, desde primeras ministras hasta Premios Nobel pasando por juezas, empresarias, científicas, emprendedoras, ingenieras, etc.

Me interesa mucho todo el tema del desarrollo de la mujer, en una sociedad que incluya y no excluya, donde se respete la pluralidad de voces y la diversidad en todo sentido.

De la suma de miradas se logrará no solo una sociedad más justa sino una también más interesante, enriquecida por la suma de puntos de vista y esfuerzos.

En pos de estas ideas formo parte también de la Comisión directiva de la Asociación Marianne, integrada por mujeres franco argentinas, de todos los ámbitos, y estoy en el Consejo Directivo de WINN, Women in the News Network, y en varias redes de Mentorías.

Formé parte también del Comité Latinoamericano de International Women’s Media Foundation.

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N: Hablemos sobre la desigualdad de género, ¿cómo se la puede combatir en el ámbito profesional?

Para combatir la desigualdad de género en el ámbito laboral habría que empezar a combatirla afuera, en la sociedad misma y en sus distintos estamentos.

Es muy difícil una cosa sin la otra. Es una cuestión de educación: inculcar la noción de que somos diferentemente iguales. Igualdad de oportunidades y derechos en la diversidad, respetando las diferencias.

Ni el género ni la raza ni la religión ni el peso ni la orientación sexual ni muchos otros etcéteras pueden ser la vara o el impedimento.

N: Siguiendo esa línea, ¿consideras que hay una conciencia mucho más amplia sobre la discriminación de género en los medios?

Creo que por suerte, y debido en parte al trabajo del periodismo y de los medios, hay mucha más conciencia sobre la discriminación en general y sobre la discriminación por género en particular.

Que se da en todas las estructuras y ámbitos de la sociedad. Ningún sector es una isla. Si bien se avanzó mucho, es mucho, mucho todavía lo que falta por alcanzar.

Pero no podemos esperar resultados mágicos, de un día para otro. Son siglos, diría, de una organización social y cultural que asignaba ciertos roles a la mujer y privilegiaba al hombre para otros, considerándolo una voz más autorizada, a la que se debía escuchar y prestar atención, otorgándole una superioridad basada en el género y, por supuesto, en los prejuicios. Todo esto es particularmente evidente en lo que hace al ejercicio del poder.

N: ¿Por qué crees que hay tan pocas mujeres en cargos directivos?

Hay pocas mujeres en cargos directivos en todas las actividades y sectores y en todo el mundo. Creo que acá hay dos aspectos a considerar, externos e internos.

Entre los primeros está lo que decía antes de una suerte de atavismo cultural por el cual se relegó tradicionalmente a la mujer al ámbito doméstico y familiar y al hombre se lo consideró para el mundo del trabajo, profesional y de la vida pública y, sobre todo, para ejercer el poder.

Sobre esto hay que trabajar en la sociedad a todos los niveles, y también en la educación, y desde la casa. A esto me refiero con los aspectos, digamos internos, de la cuestión.

A las mujeres no nos educan para el poder: ni para ejercerlo ni para ambicionarlo, en el mejor sentido de la palabra. El poder se percibe como un atributo masculino.

Estas cosas hay que trabajarlas con las mujeres, para que entiendan que también tienen la posibilidad de acceder a un cargo o a una posición de liderazgo si realmente les interesa, y hacerlo con voz y voto y no simplemente ocupando una silla o para servir el café.

Nadie está obligado a querer estar en un cargo directivo: se trata de que si una mujer quiere ocuparlo, no sea dejada de lado en función de su género.

Que se valore la capacidad, la preparación, que haya igualdad de oportunidades garantizada y que el lugar lo ocupe el mejor.

Hay que trabajar también sobre otras dimensiones, como que las tareas de la casa, de crianza de los hijos, y del cuidado de los mayores sean compartidas entre hombres y mujeres.

Esto suele recaer siempre sobre las mujeres, lo que muchas veces repercute en el desarrollo de una carrera, o en las responsabilidades a asumir.

Muchas veces las mujeres resignan su desarrollo profesional por no poder conciliar la vida familiar con la laboral o profesional.

N: Vamos con un pequeño ping-pong, ¿un personaje que te gustaría entrevistar?

Michelle Obama, Patrick Modiano.

N: Además del periodismo y la literatura, ¿qué más te gusta?

El cine, el teatro, el arte en todas sus manifestaciones, reunirme con amigos, las largas charlas de sobremesa, viajar, cualquier programa con mis sobrinos, pasar tiempo en familia y con mi pareja.

N: ¿Lugar en el mundo?

Buenos Aires, mi ciudad. Y hasta que ella murió, Roma y la casa de mi tía allí, donde estaba afincada desde hacía décadas.

N: ¿Frase motivacional?

“Ignoramos nuestra verdadera estatura hasta que nos ponemos en pie”, de Emily Dickinson. Y “Por prepotencia de trabajo”.

N: ¿Una canción que te represente?

Puente sobre aguas turbulentas”, de Simon & Garfunkel, “Aquellas pequeñas cosas”, de Joan Manuel Serrat, “Canción de las simples cosas”, de Armando Tejada Gómez y César Isella.

N: Para cerrar en un concepto, ¿Silvia Fesquet es…?

Una mujer curiosa, inquieta, sensible y sobre todo, apasionada, en todos los planos de la vida. Una mujer para la que el periodismo no es una profesión sino una razón de ser, una forma de vida.

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Sociedad

“Si nos matamos, nos matamos”: manejó borracho y evitó el juicio con $400.000

El joven de 25 años también deberá asistir a un curso de alcoholemia y someterse a un tratamiento psicológico

“Si nos matamos nos matamos”, una frase que antecedió un dramático accidente automovilístico provocado por el autor de la frase, Ignacio “El Diente” Arostegui, quien manejó a toda velocidad y alcoholizado en Mar del Plata para luego estrellarse contra un cantero y un poste de luz.

Pese al riesgo de ir a prisión, el conductor evitó ir a juicio luego de cerrar un acuerdo económico al comprometerse a pagar casi 200 mil pesos en concepto de multas, acarreo y estadía del VW Fox que manejaba más 198 mil pesos en concepto de daños a la municipalidad por los daños que generó en al mobiliario público y la vereda.

La información fue publicada por el medio local 0223, cuyas fuentes judiciales le confirmaron que, además de las multas, el juez Saúl Errandonea estableció que por dos años Arostegui deberá fijar su domicilio y someterse además al cuidado del Patronato de Liberados, un programa impulsado por el gobierno de la provincia de Buenos Aires y que tiene por objeto asistir tanto al excarcelado como a su familia.

Dentro del mismo, será trasladado al trabajo y se lo irá a buscar para retornarlo a su domicilio a la vez que deberá asistir a un curso de alcoholemia y someterse a un tratamiento psicológico. Por último, se le prohibió manejar hasta el 2024.

El accidente

Durante la madrugada del 19 de noviembre Arostegui circulaba a alta velocidad por la avenida costera Peralta Ramos cuando en la interesección con la calle Del Valle, finalmente colisiona contra un cantero y un poste de luz. Tras el accidente, el hombre dejó el auto abandonado y se retiró de la escena.

Fuentes de la policía bonaerense confirmaron que el conductor, oriundo de Berazategui, tenía 1,03 miligramos de alcohol por litro de sangre. El hecho cobró relevancia en las redes y medios, a raíz de un video que registra los segundos anteriores y el accidente desde adentro del auto. Allí se lo puede ver al conductor en un estado de euforia manejando a toda velocidad y de forma imprudente por lo que realizó una polémica frase: “Si nos matamos, nos matamos”.

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