Salud

Cómo calmar la tos durante la noche

Qué hacer para pasar un descanso sin molestias

viernes 19 de julio de 2019 - 7:45 am

Los virus influenza irritan las vías respiratorias altas provocando tos seca o improductiva, que lo único que hace es irritar tu garganta y acabar provocando ataques de tos.

Para poder descansar bien durante la noche, tené en cuenta ciertas cuestiones:

– Evitá colocar la calefacción alta durante el día o la noche, con ella solo lograrás que el ambiente se reseque.

– Si necesitás mantener un buen nivel de humedad, es mejor optar por un humidificador dentro de la habitación donde se duerme. En caso de no tenerlo podés utilizar una olla destapada con agua hirviendo.

– Bebé mucho líquido, mantener hidratada la garganta es fundamental.

– Evitar la cafeína (café, té, gaseosa) pues reseca aún más la garganta.

– Hacé inhalaciones de tomillo pero no lo tomes por la noche porque es estimulante.

1- Vertí agua hirviendo en un plato hondo y añaíe 5 gotas de aceite esencial de tomillo o eucalipto.

2- Acercá la cara al plato y tapate la cabeza con una toalla.

3- Respirá profundamente unos minutos el vapor que emana.

4- También podés tomar el tomillo en decocción (herví una cucharada sopera de planta por vaso de agua durante 5 minutos y deja reposar 10).

– Otra planta ideal para la tos seca es la raíz de jengibre en decocción (hacela con ½ cm de raíz por vaso de agua).

Al dormir

– La postura estirada favorece la tos, por eso suele intensificarse cuando te acostás.

– Colocá uno o dos almohadones bre la almohada, así descansarás un poco incorporado.

– Colocá una cebolla cortada por la mitad o rallada en un plato sobre la mesita de noche.

– Respirar los efluvios que desprende ayuda a calmar la tos.

Si tenés inflamada la garganta

– Hacé gárgaras con agua caliente, limón y miel. Su acción suavizante y antiinflamatoria calma el dolor.

– A pesar de la creencia popular, es preferible usar agua en lugar de leche con miel, ya que los lácteos pueden aumentar la mucosidad.

– Tomá caldo de ave. Debe llevar pollo, cebolla, papa, zanahoria, nabo, perejil, sal y pimienta y hervir una hora. Este caldo bloquea la acción de los neutrófilos, células del sistema inmune que favorecen la inflamación.

– Si la tos te produce dolor de garganta no tomes bebidas frías y abrigate bien tapándote la boca en los días más gélidos (el aire frío, al entrar por la cavidad bucal, irrita las gargantas sensibles).

– Las infusiones de salvia, tomillo o llatén también pueden ayudarte.

Si te duele la cabeza

Se debe sobre todo a la congestión que se genera en toda la zona del cráneo.

– Impregná un pañuelo con unas gotas de aceite esencial de lavanda e inhalá a lo largo del día evitando acercarlo a los ojos. Además del efecto antiséptico que tiene en las mucosas, su acción sedante calma el dolor.

– Fricciones en las sienes. Diluí tres gotas de aceite esencial de menta en una cucharada de aceite de almendras y masajeá las sienes y la frente con la mezcla. La menta estimula el flujo sanguíneo y combate la cefalea.

– Repartí difusores de aceites por la casa (lavanda, menta…). Si permanecés cerca del difusor, respirarás la esencia y calmarás el dolor.

Si tenés dolor muscular

En su lucha contra los virus, tus defensas liberan moléculas inflamatorias (prostaglandinas). Por eso es que te duele el cuerpo.

– La corteza de sauce es rica en ácido acetilsalicílico, eso ayuda a reducir los dolores provocados por la gripe. No conviene si sos alérgico a la aspirina. El harpagofito (su raíz) también disminuye los dolores articulares y musculares.

– El jengibre es de gran ayuda por sus virtudes antiinflamatorias. Podés tomar las tres plantas en decocción hirviendo una cucharada de planta por taza de agua 5 minutos.

El riesgo de la automedicación

Estos son los fármacos que más usan los españoles para aliviar los síntomas de la gripe, pero tienen sus riesgos. No tomes medicamentos sin control médico.

– Ibuprofeno: Tomar más de 1.200 mg diarios (3 comprimidos de 400 mg) puede perjudicar la salud de órganos como el corazón o el estómago.

– Fármacos antigripales: Son mezclas de principios activos. El problema es que sufras alguna reacción adversa a alguno de ellos porque es difícil averiguar el causante.

– Jarabes para la tos: Suelen formularse con derivados de la morfina (opioides menores), como la codeína. No hay que abusar, ya que pueden provocar adicción.

– Antibióticos: No sirven de nada si el trastorno es vírico y no bacteriano. Y tomarlos cuando “no toca” crea resistencia: cuando los necesites no te harán efecto.

– Paracetamol: Nunca deberías tomar más de 4 g de paracetamol en 24 horas. Es raro, pero puede provocar alergia. Evitalo si tenés el hígado delicado.

– Medicamentos para chupar: Son para aliviar la inflamación de garganta. Algunos tienen efecto anestésico, así que no deben tomarse como caramelos.

Fuente: Saber vivir

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