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Notas de Opinión

La posible visita del papa Francisco a la Argentina en 2020

El Papa quiere venir en la primavera del año próximo y, si lo hace, será anunciado por el Vaticano antes de las PASO

El límite político está dispuesto por las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO). Si Francisco anuncia que regresa a la Argentina, será antes de las PASO para evitar suspicacias políticas. Y si no lo hace, aunque el Papa sueña con volver a su tierra, es poco probable que retorne al país en el 2020.

El Papa tiene decidido viajar a Japón y al Sudán en 2020, y si viene a la Argentina debería ordenar su inclusión en la agenda oficial del Vaticano. La agenda papal no es inquebrantable, aunque su modificación implica una noria burocrática que puede irritar hasta al Santo Pontífice.

En este marco, Francisco debería anunciar su viaje antes del comienzo de las vacaciones de verano en el Vaticano y de la realización de las PASO en la Argentina. El Papa no toma descanso y se queda en Santa Marta, pero los burócratas papales necesitan mover los procedimientos habituales para evitar inconvenientes protocolares en un viaje al exterior.

Y en cuanto a la política doméstica, el cálculo del Papa es obvio y fácil de explicar: si la fórmula Alberto Fernández-Cristina Fernández de Kirchner triunfa en las PASO, y él anuncia su regreso a posteriori, esa decisión será leída como un apoyo tácito a la propuesta electoral del peronismo.

En cambio, si Macri y Miguel Ángel Pichetto ganan las presidenciales, el anuncio papal del regreso significará que hay una apuesta tácita a evitar que Cristina y su nominado Alberto vuelvan a la Casa Rosada en diciembre de 2019.

Francisco no hizo las paces con Mauricio Macri y está harto de la manipulación que sufre por parte de ciertos operadores políticos que responden a Cristina Fernández de Kirchner. El Papa no puede negar una estampita o un rosario -que Guillermo Moreno o Amado Boudou exhiben con devoción pagana-, pero ejecuta su escarmiento silencioso cuando piden regresar a Santa Marta.

Frente al límite temporal y político que implican las PASO y las vacaciones de verano en Europa, ciertos indicios papales o litúrgicos permiten especular con un regreso de Francisco antes de que concluya el año 2020.

Francisco, Magallanes y Elcano

El Papa tiene una excusa eclesiástica y litúrgica para volver, si desea obviar por un instante las explicaciones políticas. Se cumplen 500 años de la primera misa celebrada en territorio nacional y se organiza el “Congreso Mariano Nacional” que será celebrado en Catamarca. Ambos eventos sucederán en abril, un mes que es clave para Francisco por la celebración de Semana Santa en el Vaticano.

El primero de abril de 1520, en la festividad de Domingo de Ramos, Hernando de Magallanes ordenó al sacerdote español Pedro de Valderrama que oficiara la Santa Misa. Magallanes estaba en el sur del continente protagonizando una expedición financiada por la corona española, que pretendía abrir una ruta comercial desde el océano Atlántico al océano Pacífico.

El sacerdote español Valderrama ofició la misa en la actual localidad de San Julián (Santa Cruz), y ese acto religioso cumplirá 500 años el próximo primero de abril de 2020. En San Julián hay mucha expectativa y Jorge Ignacio García Cuerva -obispo de la diócesis de Río Gallegos- hasta logró que Francisco apareciera en un video casero haciendo referencia a la misa del primero de abril de 1520.

Al margen del video grabado por el obispo García Cuerva al Papa, Magallanes logró cumplir su epopeya histórica (el 21 de noviembre de 1520) y llegó hasta las Filipinas, donde muere durante la Batalla de Mactan.

La expedición fue completada por Juan Sebastián Elcano, que navegó con la Victoria hasta Sanlúcar de Barrameda. Se trata de la primera embarcación que dio la vuelta al mundo. Sucedió el 6 de septiembre de 1522.

El argumento litúrgico de los 500 años fue evaluado en Santa Marta y en Santa Cruz. Y es poco probable que sirva para garantizar la visita del Papa a la Argentina. Francisco tiene que celebrar Domingo de Ramos en el Vaticano, y si volviera por los 500 años de la misa en San Julián, su visita sería relámpago y dejaría sin consuelo a millones de fieles en toda la Argentina.

Además está el Congreso Mariano Nacional, que se hará en Catamarca e implica la adhesión a los 400 años del hallazgo de la imagen de la Virgen del Valle en la gruta de Choya. Si Francisco tuviera que decidir entre Santa Cruz y Catamarca, es muy probable que optara por visitar a los 109 obispos que viajarán para venerar a la Virgen del Valle en la gruta de Choya.

Francisco quiere volver. Y piensa regresar en 2020. No sería para los 500 años de San Julián, ni para los 400 años de la Virgen del Valle. El Papa ya marcó su calendario personal y sueña con la primavera porteña, tras completar sus viajes previstos a Japón y Sudán, donde colaboró para sellar una paz en permanente fragilidad.

Las PASO están convocadas para el 11 de agosto. Antes de esa fecha, por acción u omisión, se sabrá si Francisco regresa a la Argentina. El único país del Cono Sur que aún no visitó desde que llegó al Vaticano.

Notas de Opinión

Las oportunidades están, falta orden

Este desorden impide al Gobierno, entre otras cosas, convertir en una fortaleza el record de ingreso de dólares provenientes del agro

Columna de opinión publicada originalmente en Infobae

El titular de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA), Gustavo Idígoras, participó días atrás en Londres de reuniones sobre seguridad alimentaria y granos. “El mundo está viviendo una angustia enorme por inseguridad energética, alimentaria, inflación. Con la guerra Rusia-Ucrania desapareció el 30% del trigo, el 80% del girasol y el 20% del maíz. El mundo se pregunta, ¿dónde compramos? Y allí aparece el nombre de Argentina… Pero cuando ven cómo estamos buscan otro país”, le dijo a Infobae.

El país cabalga semanalmente sobre problemas. La montura va cambiando. Una semana es el gasoducto. Otra es el gasoil y la crisis del transporte. Otra el avión iraní. Lo cierto es que los problemas se iteran al ritmo desbocado de la inflación. Argentina está ante una caja de Pandora que, al abrirla, expulsa problemas y aleja soluciones. En definitiva hay desorden. El Presidente, cual faquir, camina sobre los vidrios rotos que él mismo pone en su camino junto con los que a diario le siembran. Se somete a estas pruebas, finge que nada pasa y, de esta manera, no ordena su gobierno. El desorden del Gobierno también desordena a la oposición. El desorden de la política desordena al empresariado, al sindicalismo, a la sociedad toda.

Un alto dirigente gremial del sector industrial alegó: “Si la CGT no moviliza (NdeR: la CGT no va a movilizarse) lo haremos sin ella. Esto no va más, porque lo que logramos en paritaria se desactualiza al momento. Corremos siempre detrás”.

Este desorden impide al Gobierno, entre otras cosas, convertir en una fortaleza el record de ingreso de dólares provenientes del agro que este año ascenderá aproximadamente a U$S 40 mil millones. Este sector, el de cadena de agroalimentos, se reunirá este miércoles por la mañana en el predio de la Sociedad Rural de Palermo con todos sus representantes: productores, exportadores, industriales, acopiadores, consignatarios de hacienda, entre otros. Es para retomar el camino del Consejo Agroindustrial. Allí, se manifestarán ante los problemas y las necesidades de cada eslabón de la cadena: presión impositiva, falta de políticas de incentivo, problemas de insumos, problemas de importaciones, entre otros. Por la tarde, emitirán un comunicado conjunto y, en conferencia de prensa, darán a conocer las medidas de lucha que llevarán adelante. Esta es una cadena con muchos eslabones que funcionó integrada un trecho y luego, producto del desorden, algunos eslabones quedaron en el camino.

Si la hipótesis es el desorden, hay que marchar hacia el orden. ¿Cómo hacerlo? Siempre es desde las instituciones y, principalmente, desde un gobierno, es decir desde el Gobierno. ¿Con qué? Con un programa de largo alcance, estratégico y estructural. ¿Con quiénes? Con todos. Debe forjarse una alianza entre los distintos sectores, corrientes políticas, el empresariado, el sindicalismo, las Iglesias… Y un actor nuevo para integrar esta mesa, pero con años de presencia: los movimientos sociales. ¿Por qué? Porque Argentina viene acumulando un enorme sector: los que están afuera del sistema. Sus dirigentes pertenecen a la política. Para que esto sirva, deben dejar de lucrar con los pobres y atreverse a protagonizar un cambio cultural; un cambio cultural que se dará en Argentina más allá de los actores. La diferencia es que si la mesa se constituye de buena fe, el dolor y la exclusión de muchos será menor.

¿Para qué es imprescindible la presencia de todos estos actores? Porque sin el consentimiento de todos los sectores, el cual debe transmitirse a la sociedad, será imposible estabilizar a la Argentina, lograr previsibilidad, generar confianza para que la sociedad acepte las políticas que en esa mesa se decidan y se consensúen, y se predisponga a protagonizarlas.

Si esto no se da, Argentina seguirá, con los unos y los otros, el camino de su hundimiento. Es imposible salidas sectoriales. Es urgente sacar a la Argentina de este empantanamiento.

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Notas de Opinión

El futuro de Cristina Kirchner

Algunos dirigentes quieren ver a la procesada vicepresidenta disputando la presidencia de la Nación; una reciente encuesta, sin embargo, exhibe el creciente deterioro de su imagen

Columna de opinión publicada originalmente en La Nación

Durante el acto que, bajo la organización de la Central de los Trabajadores Argentinos (CTA), protagonizó Cristina Kirchner en Avellaneda el Día de la Bandera, se escuchó a no pocos dirigentes jugar con la posibilidad de una candidatura presidencial de la actual vicepresidenta de la Nación. Pero no faltan, al mismo tiempo, quienes desconfían de esa alternativa y se preguntan por qué habría de estar la expresidenta en condiciones de postularse con éxito una vez más a la jefatura del Estado ahora, con una situación socioeconómica visiblemente peor que la que un año atrás sufrían los argentinos y que condujo al Frente de Todos a una derrota en las elecciones legislativas.

A Cristina Kirchner el escenario electoral le presenta tres opciones: la primera es ser candidata presidencial; la segunda, volver a ungir a un delfín, como hizo en 2019 con Alberto Fernández, reservándose para ella o no el segundo término de la fórmula, y la tercera sería refugiarse en la provincia de Buenos Aires frente a la virtual certeza de que retener la presidencia de la Nación en 2023 será prácticamente imposible para la coalición oficialista.

La primera alternativa, su propia postulación presidencial aparece complicada, por cuanto su percepción negativa en la opinión pública supera largamente a la favorable en todas las encuestas. El más reciente relevamiento de Giacobbe & Asociados, concluido el 11 de junio entre 2500 personas consultadas a través de dispositivos móviles, le da a la vicepresidenta una imagen negativa del 72,8% contra una positiva del 20,3%. No le va mejor, sin embargo, a Alberto Fernández, quien tiene el 71,3% de imagen negativa y el 15,9% de positiva.

Repetir la estrategia de 2019 y convertirse en la gran electora de un candidato tampoco parece sencillo después de la traumática experiencia de Alberto Fernández, a quien ungió, para luego cuestionarlo y, finalmente, debilitarlo tratando de diferenciarse cada vez más de su gestión, aunque sin resignar el control de importantes áreas de la administración pública nacional. Es probable que, tras esta experiencia fallida, el dedo de Cristina no vuelva a ser un factor aglutinante ni confiable para el peronismo.

Una tercera opción sería refugiarse en la provincia de Buenos Aires frente a la virtual seguridad de que retener la presidencia de la Nación sería prácticamente imposible para el Frente de Todos. Así, su proyecto de mínima, por ahora el más factible, pasaría por presentarse como candidata a senadora nacional por el distrito bonaerense y apuntalar allí al cristicamporismo con vistas a seguir gobernando la provincia y el mayor número posible de intendencias.

Esta última alternativa guarda relación con la intención de Cristina Kirchner de reasignar la administración de los planes sociales, de modo que pasen de manos de las organizaciones sociales a las de los intendentes. Esta intención busca dejar atrás el camino paradójicamente iniciado por Néstor Kirchner desde la Casa Rosada, cuando les dio un enorme poder a movimientos sociales que hicieron de la cultura del piquete un instrumento de presión política, en detrimento de gobernadores y jefes comunales, en la administración de planes sociales.

La demanda de Cristina Kirchner parte del hecho de haber advertido que, en momentos en que el escenario electoral se torna cada vez más complicado para el oficialismo, la mayor tajada del botín se la estarían llevando otros grupos que no son controlados por su sector. Claramente, desea para La Cámpora y para los intendentes el control de una de las mayores herramientas para el clientelismo electoral. Pero, al mismo tiempo, procura asestarle un golpe al Movimiento Evita, la organización social que administra mayor cantidad de planes sociales y que es uno de los pocos sustentos territoriales del presidente Alberto Fernández.

Así la sociedad contempla las mezquindades de una pugna entre distintos sectores de la coalición gobernante por los recursos que pueden quitarles a los sectores más empobrecidos de la población: una virtual guerra por las cajas sociales.

Estos beneficios sociales, tales como los derivados del programa Potenciar Trabajo, no son ni planes de empleo ni una ayuda para la recapacitación y la reinserción laboral de los desempleados. Parecen casi exclusivamente concebidos para engordar los bolsillos de una oligarquía que conduce las organizaciones sociales y que se queda, en muchos casos, con un porcentaje de la ayuda que se les da desde el Estado a los grupos más carenciados.

Desde la perspectiva del cristicamporismo, predomina la lógica de ir por más, no conformes con manejar a través de funcionarios afines a La Cámpora y a Cristina Kirchner el 70% del presupuesto de la administración nacional.

La peculiar lucha dentro de la coalición gobernante hace que, desde el cristicamporismo, se busque poner en evidencia la creciente soledad del Presidente. Y muchas veces lo logran, aunque baste con los errores del primer mandatario para eso. En los últimos días, la propia legión de gobernadores peronistas, que Alberto Fernández imaginó en un primer momento como su base de apoyo y contrapeso de La Cámpora, comenzó a alejarse del jefe del Estado.

Ningún gobernador parecería hoy dispuesto a respaldar un proyecto reeleccionista del Presidente, con niveles de inflación que rondan el 70% anual y con un riesgo país que, lentamente, se va acercando a los calamitosos números de los últimos meses de la gestión de Fernando de la Rúa. En la víspera, superó los 2400 puntos.

El problema es que, en el peronismo, cuando un supuesto líder demuestra que está lejos de poder conducir al movimiento hacia la victoria, corre el riesgo de convertirse en una presa de la impaciencia de sus propios compañeros.

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Entrevistas Nexofin

Entrevista a Silvia Fesquet: desigualdad de género, proyectos y el detrás de escena de “Tiene la palabra”

En diálogo con Nexofin, la periodista y Prosecretaria General de Redacción del diario Clarín comenta sus primeros pasos, detalla sus pilares como profesional y opina sobre el espacio de las mujeres en cargos directivos

Silvia Fesquet se presenta como una mujer para la que el periodismo no es una profesión sino una razón de ser, una forma de vida.

“Me fascinaba estar del otro lado de los acontecimientos, destapar ollas, tener un rol activo frente a lo que pasaba”, explica la comunicadora a NEXOFIN, en el ciclo “Charlas de WhatsApp”.

Actualmente se destaca en puestos claves como Prosecretaria General de Redacción del diario Clarín y Editora General del Área de Revistas.

Ha dictado varias conferencias en el país y en el exterior sobre periodismo, medios, liderazgo y otros temas relacionados al desarrollo de la mujer.

Un punto a destacar en su carrera es que fue panelista del programa periodístico “Tiene la palabra”, del canal TN, entre los años 2008 y 2014.

“Fue realmente una experiencia apasionante; no había hecho televisión hasta ese momento y me enamoré del medio. Es un lugar con enorme llegada y, por lo tanto, brinda una inmensa cantidad de posibilidades”, recuerda Silvia sobre su experiencia televisiva en el medio ubicado en el barrio porteño de Constitución.

En diálogo con Nexofin, la periodista e integrante del diario Clarín comenta sus primeros pasos, detalla sus pilares como profesional y opina sobre el espacio de las mujeres en cargos directivos.

Nexofin (N): ¿Cuándo nació tu interés por el periodismo?

Silvia Fesquet (SF): A los 10 años, en una libreta con espirales, escribía crónicas en mi casa. Seguía y documentaba, por ejemplo, las misiones espaciales. Leía los diarios con avidez.

Ya en ese entonces sabía que quería ser periodista. Me fascinaba estar del otro lado de los acontecimientos, destapar ollas, tener un rol activo frente a lo que pasaba. Hacía notas y escribía en la revista del colegio.

N: ¿Cuál fue el mayor obstáculo en tu carrera?

Afortunadamente en mi familia no nos criaron, ni a mí ni a mi hermana, con la idea de que por ser mujeres las cosas nos iban a costar más, o que habría limitaciones en función del género.

El acento siempre estuvo puesto en la formación, el estudio -mucho estudio-, la preparación, con todas las herramientas posibles. Nunca nos hablaron de límites o barreras en función de la condición femenina.

Por lo cual yo incursioné en el mundo del trabajo y la profesión sin pensar en que podría llegar a ser discriminada, o a tener menos oportunidades, por el hecho de ser mujer.

Tal vez si hubiera tenido ese pensamiento en mente, hubiera generado la famosa profecía autocumplida.

Fue recién cuando había llegado a posiciones muy relevantes que tomé conciencia de esa problemática, aunque no la padecí en mi caso.

Hubo algunas situaciones sí, en los inicios, de los que tomé conciencia mucho después de que hubieran pasado, analizando algunas cuestiones en retrospectiva.

N: ¿Cómo fueron tus primeros pasos, a los 20 años, en la revista Noticias, de Editorial Perfil?

Yo empecé antes de los 20, en la revista Somos, de Editorial Atlántida. Estudiaba en la Escuela Superior de Periodismo del Instituto Grafotécnico y desde la editorial pidieron dos alumnos para incorporarse a la revista.

Yo ya hacía colaboraciones en Para Ti, de la misma editorial. Por promedio nos eligieron a mí y a otra compañera. Y así arranqué, trabajando en el equipo que producía las notas de tapa.

En ese momento hacías de todo: eras cronista pero también te podían mandar a Ezeiza a buscar los materiales que mandaba un corresponsal desde el exterior. No había Internet ni nada que se le pareciera.

Entré como cronista rasa y a los pocos años manejaba una sección y tenía reuniones junto a los secretarios y jefes de Redacción con Aníbal Vigil, dueño de Atlántida y de quien dependía Somos. Cuando estaba trabajando allí me llamaron para incorporarme a Editorial Perfil.

Ahí llegué a ser Jefa de Redacción de revista La Semana, un semanario de actualidad, y fui la primera mujer en viajar al exterior, a cubrir notas de política y economía.

En determinado momento, Perfil decide discontinuar La Semana para fundar Noticias. Allí empecé como Jefa de Economía e Internacionales, después fui Editora General y finalmente Vicedirectora.

Cuando Perfil decide lanzar Luna, un newsmagazine femenino, me convierto en Vicedirectora de este producto, una novedad para el mercado argentino y con pocos antecedentes en el mundo: una revista de noticias con el agregado de temáticas más orientadas a la mujer, avanzadas para la época, como el fenómeno de quienes decidían ser madres solas, el debate por el aborto, las producciones de moda con mujeres reales…

N: Para quienes no te conocen, ¿tus pilares como profesional cuáles serían?

Soy muy obsesiva, muy rigurosa y muy autoexigente con el trabajo. Me preocupa mucho la calidad de los contenidos, más allá de los formatos o plataformas.

La búsqueda de la información, prepararme y documentarme sobre cada tema a tratar, el chequeo de fuentes, el respeto por las reglas básicas de la profesión, y, como definió una amiga, una “alarmante” capacidad de trabajo, jaja.

N: Sobre las columnas de opinión, ¿quiénes son las colegas que te gusta leer?

Trato de leer a todas, porque siempre es bueno tener el panorama más completo posible.

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N: Respecto a tu etapa como panelista del programa periodístico Tiene la palabra en TN, entre 2008 y 2014. ¿Una anécdota del detrás de escena que te haya quedado?

Fue realmente una experiencia apasionante; no había hecho televisión hasta ese momento y me enamoré del medio. Es un lugar con enorme llegada y, por lo tanto, brinda una inmensa cantidad de posibilidades.

Recuerdo en particular algunas emisiones, como el desafío que significó hacer un programa coral (hicimos dos programas con ellos) con Les Luthiers.

De tener un entrevistado por programa tuvimos que entrevistar a cinco en simultáneo, con lo que eran esos cinco personajes! Nos divertimos como locos.

Con Isabel Allende hicimos un programa muy fuerte, sumamente emotivo, porque habló mucho de Paula, la hija que murió. Se generó un clima muy intimista, muy de confesiones, con un silencio alrededor de técnicos y demás que aún recuerdo.

Y nos quedamos con las ganas de entrevistar a Leonardo Favio. Estábamos muy entusiasmados con la charla que íbamos a hacer, pero apenas llegó al estudio planteó que no quería hablar de política, ni de su pasado ni de una serie de temas, se levantó y se fue. Ya estaba complicado con su salud…

N: Actualmente sos Prosecretaria General de Redacción del diario Clarín, ¿cuáles son los mayores desafíos que enfrentas en tu trabajo?

Hoy por hoy, uno de los mayores desafíos es la competencia con tantas fuentes de información, formales e informales, en plataformas múltiples y las 24 horas, y con enormes riesgos como es la multiplicación de las fake news.

Noticias e información falsa existieron siempre, lo que las torna especialmente peligrosas ahora es la capacidad de viralización a través de redes sociales, por ejemplo, aumentando exponencialmente su capacidad de daño.

Por eso es más importante que nunca trabajar por un periodismo de calidad. Por ahí es preferible retrasar unos minutos el dar una noticia pero al hacerlo tener la certeza de que es verdad.

Y después, la responsabilidad y el desafío es hacer que se respeten las normas básicas del periodismo, que se mantienen más allá de las plataformas: informar con responsabilidad, al menos doble chequeo de fuentes, con fuentes -valga la redundancia- idóneas, la rigurosidad, el dar a conocer a todas las voces involucradas en un tema, transmitir la información en forma clara para el lector, enriquecer la noticia con antecedentes y contexto, tomar historias, salir a buscarlas, narrarlas de manera atractiva, desarrollar temas que generen cercanía con el lector. Respetar y defender a ultranza los valores democráticos.

N: Sos socia fundadora de International Women’s Media Foundation, ¿cómo nació ese proyecto?

En realidad soy socia fundadora, y Presidenta por tercera vez, del capítulo argentino de International Women’s Forum.

Es una organización con sede en Washington y más de 70 foros alrededor del mundo que trabaja promoviendo el liderazgo y el empoderamiento femenino en todos los ámbitos.

Está integrado por más de siete mil mujeres líderes alrededor del planeta, desde primeras ministras hasta Premios Nobel pasando por juezas, empresarias, científicas, emprendedoras, ingenieras, etc.

Me interesa mucho todo el tema del desarrollo de la mujer, en una sociedad que incluya y no excluya, donde se respete la pluralidad de voces y la diversidad en todo sentido.

De la suma de miradas se logrará no solo una sociedad más justa sino una también más interesante, enriquecida por la suma de puntos de vista y esfuerzos.

En pos de estas ideas formo parte también de la Comisión directiva de la Asociación Marianne, integrada por mujeres franco argentinas, de todos los ámbitos, y estoy en el Consejo Directivo de WINN, Women in the News Network, y en varias redes de Mentorías.

Formé parte también del Comité Latinoamericano de International Women’s Media Foundation.

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N: Hablemos sobre la desigualdad de género, ¿cómo se la puede combatir en el ámbito profesional?

Para combatir la desigualdad de género en el ámbito laboral habría que empezar a combatirla afuera, en la sociedad misma y en sus distintos estamentos.

Es muy difícil una cosa sin la otra. Es una cuestión de educación: inculcar la noción de que somos diferentemente iguales. Igualdad de oportunidades y derechos en la diversidad, respetando las diferencias.

Ni el género ni la raza ni la religión ni el peso ni la orientación sexual ni muchos otros etcéteras pueden ser la vara o el impedimento.

N: Siguiendo esa línea, ¿consideras que hay una conciencia mucho más amplia sobre la discriminación de género en los medios?

Creo que por suerte, y debido en parte al trabajo del periodismo y de los medios, hay mucha más conciencia sobre la discriminación en general y sobre la discriminación por género en particular.

Que se da en todas las estructuras y ámbitos de la sociedad. Ningún sector es una isla. Si bien se avanzó mucho, es mucho, mucho todavía lo que falta por alcanzar.

Pero no podemos esperar resultados mágicos, de un día para otro. Son siglos, diría, de una organización social y cultural que asignaba ciertos roles a la mujer y privilegiaba al hombre para otros, considerándolo una voz más autorizada, a la que se debía escuchar y prestar atención, otorgándole una superioridad basada en el género y, por supuesto, en los prejuicios. Todo esto es particularmente evidente en lo que hace al ejercicio del poder.

N: ¿Por qué crees que hay tan pocas mujeres en cargos directivos?

Hay pocas mujeres en cargos directivos en todas las actividades y sectores y en todo el mundo. Creo que acá hay dos aspectos a considerar, externos e internos.

Entre los primeros está lo que decía antes de una suerte de atavismo cultural por el cual se relegó tradicionalmente a la mujer al ámbito doméstico y familiar y al hombre se lo consideró para el mundo del trabajo, profesional y de la vida pública y, sobre todo, para ejercer el poder.

Sobre esto hay que trabajar en la sociedad a todos los niveles, y también en la educación, y desde la casa. A esto me refiero con los aspectos, digamos internos, de la cuestión.

A las mujeres no nos educan para el poder: ni para ejercerlo ni para ambicionarlo, en el mejor sentido de la palabra. El poder se percibe como un atributo masculino.

Estas cosas hay que trabajarlas con las mujeres, para que entiendan que también tienen la posibilidad de acceder a un cargo o a una posición de liderazgo si realmente les interesa, y hacerlo con voz y voto y no simplemente ocupando una silla o para servir el café.

Nadie está obligado a querer estar en un cargo directivo: se trata de que si una mujer quiere ocuparlo, no sea dejada de lado en función de su género.

Que se valore la capacidad, la preparación, que haya igualdad de oportunidades garantizada y que el lugar lo ocupe el mejor.

Hay que trabajar también sobre otras dimensiones, como que las tareas de la casa, de crianza de los hijos, y del cuidado de los mayores sean compartidas entre hombres y mujeres.

Esto suele recaer siempre sobre las mujeres, lo que muchas veces repercute en el desarrollo de una carrera, o en las responsabilidades a asumir.

Muchas veces las mujeres resignan su desarrollo profesional por no poder conciliar la vida familiar con la laboral o profesional.

N: Vamos con un pequeño ping-pong, ¿un personaje que te gustaría entrevistar?

Michelle Obama, Patrick Modiano.

N: Además del periodismo y la literatura, ¿qué más te gusta?

El cine, el teatro, el arte en todas sus manifestaciones, reunirme con amigos, las largas charlas de sobremesa, viajar, cualquier programa con mis sobrinos, pasar tiempo en familia y con mi pareja.

N: ¿Lugar en el mundo?

Buenos Aires, mi ciudad. Y hasta que ella murió, Roma y la casa de mi tía allí, donde estaba afincada desde hacía décadas.

N: ¿Frase motivacional?

“Ignoramos nuestra verdadera estatura hasta que nos ponemos en pie”, de Emily Dickinson. Y “Por prepotencia de trabajo”.

N: ¿Una canción que te represente?

Puente sobre aguas turbulentas”, de Simon & Garfunkel, “Aquellas pequeñas cosas”, de Joan Manuel Serrat, “Canción de las simples cosas”, de Armando Tejada Gómez y César Isella.

N: Para cerrar en un concepto, ¿Silvia Fesquet es…?

Una mujer curiosa, inquieta, sensible y sobre todo, apasionada, en todos los planos de la vida. Una mujer para la que el periodismo no es una profesión sino una razón de ser, una forma de vida.

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