Salud

Cómo evitar que tu perro tenga sobrepeso

Cuatro consejos para cuidar la salud de tu mascota

domingo 14 de julio de 2019 - 7:59 am

No es una cuestión estética sino de salud: el sobrepeso y la obesidad en los perros pueden ser causa de todo tipo de enfermedades: desgaste excesivo en las articulaciones, complicaciones respiratorias, problemas de páncreas, diabetes, etc. El resultado es que incluso pueden acortar la vida hasta dos años y medio, según calculan algunos expertos.

Existen algunas formas de evitar que esto suceda:

1. Identificá si tu perro está en su peso

Lo primero es mirar objetivamente a tu can para saber si tiene un problema de peso. Hay tablas para conocer el peso ideal de cada uno en función de su raza, aunque variará dependiendo de factores como la edad, si es mestizo, etc.

Si se pasa en un 10% de su peso ideal entonces se considera que tiene sobrepeso. Si el exceso fuera de hasta un 20%, estaríamos hablando de un animal obeso.

2. Actividad durante las salidas

La obesidad de tu perro, salvo casos raros, suele venir de comer demasiado o moverse muy poco, o ambas cosas al mismo tiempo. Por eso, nada como atacar por ambos flancos el problema, tras analizar el asunto. Empezá por repensar el ejercicio que realmente hacés cuando salís.

Si nos quedamos quietos en el mismo sitio todo el rato hay canes que se aburren y pueden, por ejemplo, comenzar a buscar restos de comida por pura inercia y a alimentarse de porquerías del suelo. Es mejor que tras este primer rato de olisqueo y alivio de esfínteres, hacerlo jugar y moverse, que de paso nos vendrá bien también a nosotros.

Y cuanto más rápido sea el paso, mejor, ya que quemará más calorías, siempre dentro de las capacidades del perro.

3. Adiós compartir comida

Eso que para vos quizá sea un manjar, dadas las diferencias entre tu tamaño y estómago y el de tu can, para tu perro puede no ser nada sano y, de propina, contribuir en sobremanera a su obesidad. Además, con demasiada frecuencia las comidas humanas están aderezadas con alimentos que pueden resultar peligrosos para ellos.

Ni se te ocurra darle cosas con azúcar o chocolate y ojo si en un descuido se come algo con xilitol, un edulcorante muy común, eso es directamente veneno para su organismo.

4. Elegí bien la ración

Tu veterinario es quién mejor te puede asesorar sobre la ración que necesita tu perro en función de su edad, raza y circunstancias, como si ha sido esterilizado o no. Podés elegirla teniendo en cuenta una serie de variables. Por ejemplo, uno joven o un cachorro no es igual que uno adulto, ya que la actividad de los primeros es mucho más alta y por lo tanto requerirán un pienso con mayor aporte de energía.

Por otro lado, si está castrado tendrá tendencia al sobrepeso, y también es importante que tengas en cuenta la actividad diaria que hacés. Si el perro o la perra es adulto, está esterilizada y no sos de los que salís a hacer running juntos, mejor probar con platos más bajos en calorías. También debes tener en cuenta la raza.

Procurá medirlá con una balanza y no pasarte a no ser que ese día haya hecho ejercicio extra. Si ves que el perro sigue teniendo hambre tras comer su ración, consulta con tu veterinario. Tampoco abuses de las golosinas que son específicas para ellos.

Fuente: Consumo claro

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