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Notas de Opinión

Alberto y Néstor no nos sacaron de la crisis

Lo que ellos sí hicieron, sin embargo, fue tomar una serie de medidas insostenibles, que nos metieron en una nueva crisis años después

Columna publicada originalmente en Ambito.com

“Según Néstor y Cristina, entre 2003 y 2008 el PBI real aumentó 8,8% equivalente anual porque la política económica se basó en un ‘nuevo modelo de país alejado del Consenso de Washington’.

La lectura profesional interpreta el crecimiento 2003-2008 como una reactivación, luego de la fuerte recesión 2001-02, aprovechando una notable mejora en los términos de intercambio, basada en inflar la economía, distorsionar precios y consumir capital”

Juan Carlos de Pablo (2010)

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Hace unos días comenzó oficialmente la campaña para las elecciones presidenciales. Con ella, también se conocieron los primeros spots transmitidos incesantemente por radio y televisión.

En su primer corto para los medios, el candidato del Frente de Todos, Alberto Fernández, se presenta como quien junto con Néstor Kirchner sacó a Argentina de la peor crisis de su historia, la de 2001-2002.

La mitología en cuanto a este tema está realmente extendida. Se cree que la economía estaba en ruinas y que gracias a las políticas de Néstor Kirchner, Roberto Lavagna y Alberto Fernández (que en esa época era el Jefe de Gabinete del gobierno) resurgió de las cenizas.

Lamentablemente, la realidad es muy diferente. Es que como intentaré demostrar en este artículo, ni Alberto ni Néstor sacaron a Argentina de ninguna crisis. La economía simplemente rebotó con un modelo basado en salarios misérrimos producto de la devaluación.

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Lo que ellos sí hicieron, sin embargo, fue tomar una serie de medidas insostenibles, que nos metieron en una nueva crisis años después.

Rebote no es crecimiento

Tras tres años de recesión económica y un caos en materia política, a principios de 2002 Eduardo Duhalde anunció el abandono de la Convertibilidad. La salida del 1 a 1, junto con la declaración unilateral de impago de la deuda pública llevaron el Riesgo País a las nubes, y lo mismo ocurrió con el precio del dólar.

El miércoles 2 de enero de 2002 un dólar podía adquirirse por $AR 1. En junio de ese mismo año llegó a tocar los $ 4, concretándose una devaluación del 75%, o un salto del tipo de cambio de 300%. Si se comparan los promedios anuales, el dólar pasó de $ 1 a $ 3,2, una suba del 220%.

Semejante ajuste en el valor de la divisa dio lugar a una gigantesca “ganancia de competitividad” para la economía argentina. Lo que no se había querido conseguir por medio de reformas estructurales se consiguió, al menos a corto plazo, licuando violentamente los salarios de los trabajadores.

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En el año 2002 la inflación fue 40%, pero los salarios subieron solamente 8%, por lo que el ingreso real de los asalariados se derrumbó 24%. A fines de 2002, el salario promedio de la economía argentina era 69% más bajo, medido en dólares.

Semejante descalabro (que llevó a la pobreza a superar el 80% si se mide con los estándares del INDEC actual y redujo en un dos tercios el PBI per Cápita), “sirvió” para que se reactivaran la inversión, la exportación, y se volvieran a ocupar las fábricas -ya que ahora importar era realmente prohibitivo.

Ahora no hay ninguna magia en esto. La devaluación tiró los salarios al suelo, y al reducirse los costos las empresas vuelven a producir hasta que todo ajuste. De hecho, la economía tocó un piso en el primer trimestre de 2002, pero para cuando Kirchner, Lavagna y Fernández asumieron sus funciones, ésta ya crecía a “tasas chinas” de 7,7% anual.

La nueva gestión de gobierno no sacó al país de la crisis. La economía ya se estaba recuperando producto de la suculenta caída de los salarios en términos reales.

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Lo que sí hicieron

La recuperación local se vio, además, potenciada por factores internacionales. Tras los ataques a las Torres Gemelas, la Reserva Federal decidió reducir su tasa de referencia desde 6% en enero de 2001 hasta 1% en noviembre de 2003. Además, todo el mundo emergente crecía a tasas elevadas que no bajaron del 7% anual entre 2004 y 2008.

China creció al 11,7% promedio entre 2003 y 2007; India 8,8%, Perú 6,3% y Chile 5,7%. En ese contexto, Argentina crecía a un elevado 8,8%, pero partiendo de pisos muy bajos.

Con este escenario de verdaderas “vacas gordas” el kirchnerismo se dedicó a cebar una bomba de gasto público y emisión monetaria. Como si a la economía no le faltaran estímulos (viento de cola externo y tipo de cambio real alto), el gasto público crecía año a año a una tasa anual del 23%.

Esta fiesta de gasto se destinó, por ejemplo, a incluir en el sistema jubilatorio a 2,7 millones de personas que jamás habían realizado aportes. También eran crecientes los gastos en subsidios económicos, que pasaron del 2,3% del PBI en 2004 al 5,2% en 2008.

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El subsidio a la energía se daba porque la Ley de Emergencia sancionada por la gestión anterior prohibió ajustar las tarifas de servicios públicos, lo que paulatinamente fue deteriorando la rentabilidad de las prestadoras. Más aún, cuando la inflación iba en ascenso.

En el año 2003, la inflación anual fue de 3,7%. Para 2007 llegó a 25,7% anual. La política monetaria de emitir dinero para evitar que el dólar caiga se tradujo en una multiplicación (por 7) de la tasa de inflación. La respuesta del gobierno de Kirchner, Lavagna y Fernández fue boicotear a las empresas privadas, acusarlas de anti-argentinas y prohibir las exportaciones de carne por 180 días.

El sesgo intervencionista del gobierno quedó sellado con las numerosas estatizaciones de empresas privadas o concesiones. En 2004 se estatizó el Correo Argentino y el transporte ferroviario, en 2006 se rescinde el contrato de Aguas Argentinas y se crea la estatal AYSA.

Nueva crisis

Cuando Néstor Kirchner se fue del gobierno, el superávit fiscal, que había alcanzado el 3,5% del PBI en 2004, ya estaba consumido de forma completa. En 2007 el FMI registra un déficit financiero de 0,1% del PBI. La inflación era 7 veces más alta que en 2003, y la economía estaba acechada por el intervencionismo.

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Su sucesora CFK solo continuó el modelo de expansión fiscal, monetaria, de estatizaciones y regulaciones sobre el sector privado que había inaugurado su marido. Alberto Fernández fue un miembro clave del gobierno desde 2003 hasta el año 2009. En el medio, a la inflación también se la “combatió” destruyendo las estadísticas públicas.

Néstor Kirchner y Alberto Fernández no sacaron a Argentina de la crisis. Lo que sí hicieron fue tomar medidas populistas contrarias al crecimiento económico que fueron continuadas por Cristina Fernández. Ello llevó a la crisis del cepo, y también al ajuste inevitable ocurrido en 2014 y en 2016.

En tiempos de spots y campañas, mejor entender bien la historia para que no se nos engañe.

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Economía

La renuncia de CFK a las candidaturas impulsó la suba de los bonos y las acciones

A contramano de los mercados globales, los activos argentinos tuvieron una recuperación como respuesta al impacto del nuevo escenario electoral para 2023.

La vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner anunció que no será candidata y los mercados respondieron con una fuerte suba de los bonos de la deuda en dólares. Títulos como el Global 2035 subieron 2% y fueron responsables de que el riesgo país caiga 60 unidades (-2,5%) a 2.326 puntos básicos. La Argentina estuvo a contramano de la región donde el EEM, el índice de mercados Emergentes, cayó 0,6%. Perú, a pesar de la crisis política, no afectó a la región y su riesgo país quedó sin cambios en 165 puntos básicos.

También al mercado bursátil llegó el optimismo por la noticia. De hecho, las Bolsas del mundo bajaron. En Nueva York el S&P 500 perdió 0,20% y el Nasdaq, 0,51%. El Ibovespa de San Pablo bajó 1,02% y las Bolsas europeas cerraron en rojo.

La Argentina se desacopló del mundo. La Bolsa negoció un volumen elevado de $3.057 millones y el S&P Merval, el índice de las acciones líderes, subió 1,83% en pesos y 2,5% en dólares. Lo más destacado pasó por CableVisión que subió 6,06%, seguida de Banco Supervielle (4,49%) y Transportadora Gas del Norte (+4,32%).

El dólar padeció una jornada en la que muchos jugadores se fueron temprano del mercado por el fin de semana largo y quedó casi sin cambios. El contado con liquidación tuvo un ligero retroceso de 0,7% y cerró a $338,09. El dólar libre, que llegó a cotizar a $318, cerró a $316 (+$1).

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En la plaza mayorista, el dólar subió 40 centavos a $169,90. Los exportadores liquidaron USD 151 millones de los que el Central se quedó con USD 71 millones, el 47% de lo operado. La cuenta da que la soja le costó $297,60 porque le vendió dólares a $170 a los exportadores. Esos dólares le costaron $230 al Central.

Las reservas subieron USD 312 millones a 39.005 millones por la compra de dólares a exportadores, pero también porque habría ingresado una parte del crédito del BID.

Pero surgió un problema que el lunes puede perturbar estas operaciones. “El lunes se publicó la modificación del decreto del dólar soja y en el artículo 5 hubo una reforma que afecta a los productores porque ahora todos los que accedan al dólar soja tienen que estar respaldados por una liquidación primaria que es la que hace el productor. La secundaria es la que interviene cualquier operador de la cadena. Pero sucede que cooperativa y corredores, que con el correr del tiempo compraron soja, ahora no la pueden vender porque tienen que presentar una comprobante de que la compraron este mismo mes. Ese comprobante no lo tienen porque la liquidación la hicieron antes. En la cadena hay una figura que es la del corre-acopio, que es un símil del acopio creada por los corredores que mueve mucho volumen y les da fuerza para obtener mejores precios”, explicó el analista financiero y experto en agronegocios, Salvador Vitelli.

“El problema es que son liquidaciones secundarias y por eso el productor ahora no les puede vender lo que afectará sus precios. En el ambiente creen que es un arreglo entre los exportadores y el Gobierno que está causando muchos problemas en la cadena porque genera un obstáculo más para la comercialización”, señaló.

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El fin de semana largo llegó en el momento justo con un mercado que cerró con euforia y no hay forma de que tome ganancias hasta el lunes. Tiene el hándicap que tendrá 48 horas para observar al mundo. Pero el miércoles de la semana próxima se avecina el examen clave de la licitación de Bonos del Tesoro. Este mes, debe recaudar $1 billón para cubrir vencimientos y déficit. Una misión imposible de acuerdo a los últimos eventos, que obligaría al Banco Central a emitir para cubrir el bache.

 

Nota publicada originalmente en Infobae.

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Notas de Opinión

En la política, nadie se quiere hacer cargo de la casta judicial y de inteligencia

El presidente Alberto Fernández decidió subirse institucionalmente a una operación contra la cofradía de la que forman parte algunos de sus amigos. Una movida para quedar bien con Cristina Fernández de Kirchner. La transversalidad judicial y de inteligencia

Columna publicada originalmente en MDZ

“Nunca más a una Justicia contaminada por servicios de inteligencia, operadores judiciales, procedimientos oscuros y linchamientos mediáticos”, lanzó en su discurso ante un aplauso generalizado el presidente Alberto Fernández el día de su asunción en el Congreso.

La descripción es realmente precisa y real. Pero ese 10 de diciembre de 2019 algunos legisladores presentes sonrían con desconfianza sobre esa promesa conociendo muy bien al jefe de Estados y sus relaciones en el mundo judicial. Arrancaba con Marcela Losardo en el Ministerio Justicia y Juan Manuel Olmos como jefe de asesores.

Claro, en octubre de ese año Juan Bautista Mahiques, un integrante destacado de esa cofradía, asumió como Fiscal General de la Ciudad de Buenos Aires en el Salón Dorado del Teatro Colón, con más de doscientos invitados.

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Además de sus familiares, el funcionario se sacó muchas fotos y exhibió su vínculo con el resto de la mesa judicial. En primera fila aparecían Losardo y Olmos.

También el ex secretario Legal y Técnico de Mauricio Macri, Pablo Clusellas; y Cristian Gribaudo en representación de su jefe Daniel Angelici. Una clara demostración de que la grieta no penetra en la rosca judicial.

Mahiques fue el representante del Gobierno de Macri en el Consejo de la Magistratura. Su padre, Carlos, fue el primer ministro de Justicia de María Eugenia Vidal, y uno de sus mejores amigos, Ignacio Jakim, también fue funcionario bonaerense en esa gestión. Gracias a Angelici logró un cargo ad honorem en la FIFA, el Tribunal Arbitral, donde se definen los laudos internacionales.

“El Tano se movió para conseguirle el cargo en la FIFA, pero fue clave la gestión del Chiqui Tapia, amigo personal del Mahiques padre”, comenta a MDZ un conocedor de estos entresijos. También operaron para que tenga un cargo en Conmebol Diego Pirota, socio de Darío Richarte, ex N°2 de la Side con la Alianza y entonces vicepresidente de Boca. Rosca judicial, futbol y servicios de inteligencia.

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Esta trilogía está relacionada con el polémico viaje de integrantes de la “familia judicial” a Bariloche que fue sugestivamente difundido por Horacio Verbitsky. No cabe ninguna duda que esta movida, que huele a operación de inteligencia, apunta a subir la tensión a horas de conocer el fallo contra Cristina Fernández de Kirchner. Tal es así que el presidente se vio obligado, no solo a usar la cadena nacional para congraciarse con la vicepresidenta, sino además romper la promesa de su discurso de asunción y hacerse eco en términos institucionales de una operación de inteligencia, más allá de la aparente veracidad de lo denunciado. Y encima sigue sin pedirle la renuncia a su asesor Julián Leunda, nexo con su amigo y excliente, Cristobal López.

“Alguien rompió los códigos y armó la operación de inteligencia, los muchachos se cuidan entre sí, esto no es habitual, es producto de la desesperación del kirchnerismo”, reflexiona un integrante de la cofradía. Llamó la atención la presencia en el viaje a Lago Escondido del exjefe de Legales de la SIDE, Tomás Reinke, quien supo tener muy buenos contactos con el kirchnerismo. Alguno de los viajeros sospecha de Esteban Carella, titular de Contrainteligencia de la AFI y cercano a Máximo Kirchner.

La explosión mediática del viaje a Bariloche explotó fuerte en Qatar donde se encuentra Angelici disfrutando del Mundial de fútbol junto a su grupo de amigos. Pudo verse en las tribunas a los nombrados Pirotta y Richarte, al exjefe de la AFI, Gustavo Arribas, su vocero Hernán Nisembaum y a Juan José Galea, exdirector de Finanzas del organismo de inteligencia.

“Están preocupados porque había un pacto de convivencia con los amigos de Alberto y dentro de la AFI, pero algo se rompió”, dicen en el sector judicial del PRO.

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Notas de Opinión

Cristina Kirchner no irá presa por ahora y podrá ser candidata el año próximo

Es porque el fallo solo quedará firme cuando lo ratifique la cámara de Casación y la Corte. En cambio, podría perder su jubilación de privilegio y la administración de sus bienes.

Cristina Kirchner fue condenada 6 años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos por el tribunal oral federal 2 y el fallo abre una serie de interrogantes.

¿Puede ir presa y quedar inhabilitada para ser candidata el año próximo?, entre otras dudas.

El constitucionalista Félix Lonigro explicó que “la condenaron sólo por administración fraudulenta en el máximo de la escala, no por asociación ilícita” y por ahora no irá presa porque la condena no está firme.

Además, en febrero cumple 70 años y si la condena queda firme no irá a la cárcel sino tendrá el derecho de la prisión domiciliaria.

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“La condena sólo rige desde que quede firme, para lo cual faltan al menos dos o tres años”, dijo. Es así porque la vicepresidenta apelará a la Cámara Federal de Casación Penal y a la Corte. Incluso, dijo que irá a la Corte Interamericana de Justicia.

Intervendrá a Sala IV de la Cámara de Casación integrada por Mariano Hernán Borinsky –Presidente-, Javier Carbajo y Gustavo Hornos a los que Cristina Kirchner también incluyó en su ataque, al igual que a los cuatro miembros de la Corte.

Entonces, la condena no estará firme hasta que falle la Corte y “podrá ser candidata y seguramente tendrá fueros” que le dan inmunidad de arresto, dijo Lonigro.

Aunque si el año que viene es elegida “legisladora, cuando la sentencia quede firme, esos fueros podrán ser removidos por la Cámara a la que eventualmente acceda en 2023” si tiene los dos tercios de los votos.

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De todos modos, Cristina Kirchner afirmó esta tarde que no “será candidata a nada” el año que viene.

También debería “perder la jubilación de privilegio de unos 10 millones de pesos que cobra todos los meses y la administración de sus bienes” por el decomiso de 84 mil millones de pesos que dispuso el tribunal oral federal 2.

Por otra parte, Lonigro dijo que el presidente Alberto Fernández no puede indultar a Cristina aún si la condena quedara firme durante su mandato porque el artículo 36 de la constitución impide ese beneficio para los delitos de corrupción.

Además, Cristina aún debe afrontar otros juicios orales en las que también puede ser condenada lo que complicaría su situación judicial aún más. Se trata de la causa de los Cuadernos de las Coimas, de la causa Hotesur y Los Sauces y el pacto con Irán, entre otras. Y quedó demostrado que el delito precedente del lavado de dinero de la Ruta del Dinero K fueron los fraudes en la obra pública, como lo dijo el Tribunal Oral Federal 4.

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Columna publicada originalmente en Clarín.

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