Opinión

El gasto público consolidado sigue alto

Orlando Ferreres

Fundador y presidente de OJF & Asociados. Ex Viceministro de Economía (1989). Fundador y miembro del directorio del CEMA.

miércoles 10 de julio de 2019 - 2:04 pm

Columna publicada originalmente en La Nación

El gasto público consolidado pasó de US$ 30.000 millones a US$ 300.000 millones entre 2002 y 2015, cuando el máximo posible es de US$ 120.000 millones. El Gasto Público Consolidado Sustentable es el nivel de gasto de la Nación, provincias y municipios, consolidado, que podríamos sostener sin caer -casi siempre alrededor de cada diez años- en problemas económicos serios que hacen reordenar toda la economía y llevaron al país al atraso en forma progresiva. Esto se ve en cifras como la del desempleo, que llegó a ser más del 10% de la población activa, o la pobreza, que superó el 30% de la población global del país.

¿Cómo se puede calcular el nivel de ese gasto público sustentable? Para ello hay que estudiar en detalle algunos períodos, para lo cual se eligió el ejercicio de reinicio de la democracia, el año 1983, dos años después de la "crisis de la tablita financiera" de José Alfredo Martínez de Hoz. Para ese año se efectuaron varios estudios de cuál sería dicho gasto sustentable, hechos por varios economistas independientes. Algunos estimaron el gasto nacional, otros el gasto nacional y provincial, otros el gasto consolidado primario y otros el gasto sustentable consolidado. Después de numerosos análisis, llegamos a la conclusión de que dicho valor sustentable consolidado, con intereses de la deuda pública (es decir, todo el gasto público consolidado) se podía fijar en US$ 22.000 millones. Recordemos que para 1983 el gasto era aún mayor, de unos US$ 28.000 millones, o sea, aún había que reducirlo un poco más.

La unidad de medida adecuada, dada la inflación tan alta que tenemos en pesos, es establecer el gasto sustentable en una moneda fuerte, que dada la experiencia argentina tan conocida de dolarización, es en dólares. Esto permite tener un punto de referencia válido antes de hacer los presupuestos nacionales, provinciales o municipales de cada año y tener una guía o valor de referencia al que atenerse. Para poder establecer en cada año su valor en dólares corrientes, se toman los US$ 22.000 millones del año 1983 y se los corrige por la evolución del PIB en su variación real, pues si la economía es más grande (crece el PIB), se puede aumentar el gasto publico sustentable en la misma proporción sin que se genere ningún desequilibrio importante. Lo inverso ocurre cuando baja el PIB. Aún nos falta considerar la inflación del dólar americano, que ha tenido épocas fuertes y ahora es de 2% anual. Por lo tanto, se corrige cada valor del gasto sustentable por el índice de precios al consumidor de EE.UU. y esto nos da el valor aceptable del gasto público consolidado total sustentable para cada año.

En 1983, después del restablecimiento de la democracia, con Raúl Alfonsín, como hubo mucha inflación (que terminó en la hiperinflación del mes de julio del año 1989 y un equivalente anual de dicho mes de más de 46.000.000%) el gasto público se mantuvo un poco por encima de las cifras sustentables, pero el manejo financiero y sus diferentes ensayos (Plan Austral y Plan Primavera) terminaron en la crisis de 1989.

Durante los '90, se fue dejando crecer el gasto público sustentable consolidado, que llegó en 2001 a US$ 96.000 millones, cuando el nivel sustentable era de alrededor de US$ 50.000 millones. Con el gran desconcierto de 2002, con devaluación asimétrica, problemas con los bancos y recesión impresionante, con temas de pobreza y desempleo en crisis, el gasto público consolidado bajó a US$ 30.000 millones, por debajo del gasto público sustentable total. Hubo superávit fiscal consolidado (Nación, provincias y municipios) que llegó en total a 6% del PIB si se toman las tres jurisdicciones, pero eso se agotó al finalizar el mandato de Néstor Kirchner. Cristina Kirchner no habría considerado la guía del gasto público sustentable, el cual llegó a la enorme suma de US$ 300.000 millones en el 2015, con un gasto sustentable de alrededor de US$ 106.000 millones, o sea con US$ 194.000 millones de más en el gasto público consolidado.

Con Mauricio Macri se mantuvo el gasto público consolidado total, salvo una rebaja del 2016 pero que en el 2017 llegó a los US$ 300.000 millones. Ahora sí se inició una reducción fuerte del gasto público consolidado que fue bajando y este año 2019 llegaría a US$ 185.000 millones, o sea una caída de US$ 115.000 millones en el gasto público consolidado en 2019, después de la enormidad del gasto público de Cristina Kirchner y del mismo Mauricio Macri al principio que, como hemos dicho, llegó a los US$ 300.000 millones por año. Este es un valor insostenible dado que el gasto público consolidado sustentable se ubica en los US$ 120.000 millones o sea que aún hay que bajar dicho gasto público en US$ 65.000 millones para que sea sustentable.

Como dijimos, entre 2002 y 2015 el Gasto Público Consolidado (Nación + Provincias + Municipios, neto de transferencias interjurisdiccionales), medido en dólares corrientes, creció diez veces en dicha moneda (de US$ 30.000 millones en 2002 a US$ 300.000 millones en 2015). Dicho aumento del gasto público consolidado resulta incompatible con el control de la inflación, con el crecimiento económico del país, con la capacidad tributaria de la economía y el sostenimiento de un régimen cambiario estable.

Ahora se ha cambiado la tendencia, pero aún falta más esfuerzo para lograr resultados de país estable a largo plazo, que pueda tener perspectivas claras para sus habitantes, con una inversión bruta interna creciente, con una pobreza muy pequeña, con un desempleo normal, con todos los habitantes saliendo de la "grieta" institucional en forma clara, con un PIB per cápita que vuelva a ser como los de Australia, Canadá o Nueva Zelanda, que en lugar de estar en los 10.000 US$/habitantes por año como nosotros, se ubique en los 50.000 US$/habitante por año como en esos países. Si seguimos por la buena senda podremos ir lográndolo, aunque llevará cierto tiempo que podría ser manejable, pero en la medida en que el destino sea claro.

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