Salud

Nueve consejos para vestirte en invierno

Para esos días en los que pareciera que no hay ropa que combata el frío, probá estos tips

lunes 8 de julio de 2019 - 7:37 am

¿Cómo se debe vestir en invierno y qué materiales son los más indicados para conservar el calor corporal?

Los siguientes consejos te ayudarán en los días en los que el frío intenso no perdona:

1. Usá capas de ropa

Con esta técnica se controlan el frío y la humedad y se conserva el calor corporal. En general, se aconsejan tres capas, dependiendo de la actividad a realizar y de la temperatura exterior. Si se llevan pocos artículos, el cuerpo se enfría de inmediato. Si se portan demasiadas prendas, se transpira tanto que la ropa se humedece y hasta se pesca un resfriado.

Este mismo procedimiento se aplica a los niños, quienes no expresan de manera espontánea si necesitan estar más abrigados. Es, entonces, responsabilidad de los adultos vigilar con frecuencia el calor corporal de los pequeños y la humedad de las prendas, para ir ajustando las capas del modo más conveniente.

Se aconseja distribuir las capas de ropa en el siguiente orden:

Primera capa: va ajustada al cuerpo, imitando una segunda piel, y se compone de camiseta con mangas largas y pantalones largos. Su función es absorber la humedad y mantener la piel seca y caliente. Las fibras naturales (lana y merino) son ideales. También las sintéticas, como el poliéster o cierto tipo de membranas plásticas de alta tecnología. Se desaconseja el algodón, pues se humedece y enfría la piel.

Segunda capa: conserva el calor corporal, aislando la humedad que absorbe de la primera y enviándola hacia la capa externa. Las prendas se llevan un poco más sueltas que las de la primera capa, deben tener cualidad de rompeviento y, en su elaboración, se recomiendan mucho las fibras sintéticas.

Tercera capa: la más externa, que cubre, resguarda y sirve de barrera contra el viento, la lluvia o la nieve. Es necesario que sea impermeable. Los vestidos han de ser holgados para que no presionen las dos capas interiores. Por consiguiente, se recomienda una talla más grande de la habitual. Los abrigos elaborados con fibras sintéticas es más ligero. A esto se agrega que, por razones ecológicas, muchos descartan la utilización de piel animal.

2. Protegé la cabeza y las extremidades

El atuendo invernal se considera incompleto sin los artículos para la cabeza y las extremidades. Es de suma importancia protegerse el cuello con una bufanda y la cabeza contra el frío, el viento y la humedad con un buen gorro de lana que tape hasta las orejas. Este, por lo general, se lleva debajo de la capucha impermeable que suelen tener los abrigos de invierno. Pueden añadirse orejeras.

En las extremidades superiores e inferiores también puede adoptarse la técnica de las capas, si conviene. Se sugiere que las manos nunca queden al descubierto. En los pies se necesitan dos pares de medias, las primeras, delgadas y ajustadas al pie para absorber el frío; y las segundas, preferiblemente de lana, merino u otra fibra natural o sintética, para cumplir una función de aislamiento térmico.

3. Elegí buenos zapatos de invierno

Si en tu ciudad nieva, las botas deben ser impermeables, de lo contrario incumplirán su función de aislante térmico.

El calzado de ciudad, para trabajar o efectuar breves caminatas de placer, luce elegante. Especialmente, los zapatos de mujer que se extienden como mínimo hasta el tobillo y son elaboradas con materiales impermeables (principalmente cuero). Su aislamiento aumenta con la inserción de plantillas de fieltro u otro material térmico.

El calzado deportivo se diseña con botas amplias, suelas gruesas y, por lo regular, de goma o materiales aislantes. Generalmente, se recomienda una talla mayor a la normal para resguardar el pie hasta con dos capas de medias, si es necesario.

4. Buscá los materiales correctos

Para la vestimenta propia del invierno se emplean las fibras naturales o sintéticas, especialmente concebidas para preservar el calor corporal y aislar el frío y la humedad. Por eso, hay que olvidarse del algodón y la tela de jean o denim, pues se humedecen con facilidad y enfrían la piel.

Entre las fibras naturales se distinguen la lana (de cabra, oveja, alpaca y vicuña) y la fibra de merino, utilizada con preferencia como primera capa.

5. Revisá las etiquetas

En las etiquetas del vestuario invernal de calidad se identifica el tipo de fibra empleado en su confección, aparte de la defensa térmica que proporciona, indicada en grados Celsius (símbolo °C) o Fahrenheit (símbolo °F).

Además, puede leerse si es impermeable o resistente al agua, características similares, pero no idénticas. Cuando resiste al agua (“water proof”) significa que el tejido ha sido objeto de un tratamiento exterior que facilita el deslizamiento del agua por la superficie. A menudo, son telas transpirables, ligeras, y su capacidad de resistir al agua se pierde con el uso.

Lo impermeable, en cambio, contiene membranas de alta tecnología, compuestas por fibras de microporos lo suficientemente pequeños para impedir el ingreso de las gotas de agua y, a la par, permitir la salida de la humedad del cuerpo.

6. Vestite de acuerdo con la ocasión

Si se practica algún deporte invernal debe lucirse el atuendo indicado para tal fin. Hay que calcular, asimismo, el número de horas de exposición al frío.

7. Llevá ropa adicional

Por momentos, surge la urgencia de cambiar ciertas partes para preservar el calor corporal. Por ejemplo, cuando se termina una jornada de práctica deportiva, la ropa de la primera capa debe sustituirse por otra limpia y seca.

Se aconseja, igualmente, llevar pares de medias adicionales, así como gorros, bufandas y guantes extras, por si acaso se necesita una salvaguarda contra el viento o la humedad.

8. Utilizá lentes y protector solar

Durante el invierno la exposición a los rayos solares debe hacerse de manera responsable, para impedir el deterioro de la piel y de la vista.

Tampoco deben olvidarse los lentes de sol con los cristales adecuados (protección UV) para evitar las lesiones oculares. Asimismo, las cremas que contrarrestan los rayos UV, UVA y UVB son esenciales para librarse de los daños solares a la piel.

Las recomendaciones anteriores revisten gran importancia cuando se camina en la nieve, pues el reflejo de los rayos solares incrementa el riesgo de exposición.

9. Cuidá la ropa de invierno

La mayor parte del vestuario trae instrucciones de lavado en las etiquetas. Las piezas de lana, merino y otras fibras naturales no se meten en la secadora, porque se encogen. Las bufandas, gorros, artículos para proteger la cara y algunos tipos de guantes deben lavarse con regularidad, ya que absorben mucha humedad de la piel.

Una vez que la estación invernal ha pasado, se sugiere guardar los abrigos y otra ropa de invierno en bolsas y cajas plásticas, para aislarlos de la humedad.

Si estás en zona de nieve, el calzado requiere un buen lavado para eliminar los restos de sal que se lanza a la calle en granos con la intención de controlar el efecto deslizante de la nieve en la calzada, lo cual sería sumamente lesivo para las botas y zapatos. Cuando estén bien limpios, para que mantengan su forma, se almacenan en cajas.

Fuente: Me quiero ir

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