Política

El Gobierno teje un plan para neutralizar a los gremios de transporte

Envalentonados con el paro realizado el pasado jueves, los gremios de transporte cobraron fuerza de cara a la discusión paritaria. Qué medidas planea el Gobierno para neutralizar su peso

miércoles 16 de abril de 2014 - 5:50 am

Luego del paro de la semana pasada, que tuvo como principal articulador a los gremios de transporte que frenaron la comunicación al interior de la Ciudad, y entre ésta y la Provincia de Buenos Aires, el Gobierno está dispuesto a acercar posiciones para evitar una nueva medida que golpee su capital político.

En Casa Rosada ven con malos ojos el desarrollo de “amistades” sindicales que cultivó el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, en los últimos años. Es que el funcionario fue quien le dio poder a los ahora opositores Roberto Fernández, de la Unión Tranviaria del Automotor, y Omar Maturano, titular de La Fraternidad, ambos artífices de la medida de fuerza más dura sufrida por el kirchnerismo en su larga década en el poder.

Sin embargo, en el Gobierno saben que la enemistad con estos dos gremios fuertes no juega a su favor. Para ello, el ministro de Transporte, Florencio Randazzo, inició conversaciones con Maturano, en un intento por acercar posiciones, según publicó La Política Online.

El funcionario cruzó en numerosas ocasiones a este sindicato, a quienes culpó de “querer joder a la gente”, en cada ocasión que anunciaban medidas de fuerza. Además, el año pasado hubo un fuerte enfrentamiento por la instalación de cámaras de seguridad en las cabinas de los motorman, medida a la que desde La Fraternidad se opusieron de plano.

Por otra parte, la reconstrucción de la relación con Roberto Fernández, de la UTA, es más complicada. Desde Balcarce 50 “están rastreando su pasado para ver si tiene cuentas pendientes que lo desacrediten”, publicó LPO. El año pasado los choferes de larga distancia terminaron de recibir un 23% en octubre, demora que licuó sus salarios. Este año, envalentonados con la muestra de fortaleza del pasado jueves, exigirán aumentos superiores al 30%.

La presidenta Cristina Fernández sabe que Randazzo está pagando los platos rotos de una antigua relación, ya que no fue él quien inició el vínculo, ni otorgó poder a estos gremios, que se han convertido en un dolor de cabeza para el Gobierno.

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